La explanada de la Iglesia Catedral fue escenario de un festejo navideño organizado por la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias del Obispado de Mar del Plata, destinado a personas en situación de vulnerabilidad y a quienes viven en la calle. Hubo comida, encuentro y una misa presidida por el obispo Ernesto Giobando.
La explanada de la Iglesia Catedral se transformó en un espacio de encuentro y fraternidad al albergar un festejo navideño destinado especialmente a personas en situación de vulnerabilidad y a quienes viven en la calle. La iniciativa fue impulsada por la Mesa de Diálogo por la Dignidad de las Periferias del Obispado de Mar del Plata, que por segundo año consecutivo llevó adelante esta celebración abierta en pleno centro de la ciudad.
La Mesa de Diálogo está integrada de manera permanente por movimientos sociales, universidades públicas y privadas, sindicatos, empresarios, pastorales y diversos sectores de la comunidad marplatense. En esta oportunidad, la propuesta permitió compartir la Navidad alrededor de una mesa común, con platos típicos de las fiestas, animación y un clima de cercanía que favoreció el diálogo y el encuentro entre quienes participan de la Mesa, quienes transitan habitualmente por la zona y quienes atraviesan situaciones de mayor necesidad.
Durante la jornada, la coordinadora de la Mesa, Ana Laura Vulcano, destacó el sentido profundo de la iniciativa. Explicó que el objetivo central fue generar un verdadero encuentro humano, más allá de la asistencia material, y remarcó que la propuesta se cumple cuando las personas se detienen a conversar, a mirarse y a reconocerse. En ese marco, subrayó que el clima vivido estuvo atravesado por “mucha paz y mucho diálogo”.
El cierre del festejo estuvo marcado por la celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando SJ. En su homilía, el prelado invitó a no reducir la Navidad a gestos externos o meramente comerciales. Señaló que muchas veces la fiesta queda encerrada en las compras, los regalos o el brindis, y recordó que el verdadero sentido de la Navidad es que “Dios está con nosotros”.
Al referirse a lo vivido en la explanada de la Catedral, Giobando afirmó que la calle San Martín dejó de ser solo un lugar de paso para convertirse en un espacio donde las personas pudieron detenerse y compartir. En esas mesas, sostuvo, “no había solo personas con necesidades, sino hermanos y hermanas”, en un contexto social atravesado por profundas desigualdades.
El obispo llamó además a superar divisiones y a animarse a construir de manera colectiva una ciudad más justa e inclusiva. Advirtió sobre el riesgo de que las ideologías fracturen el tejido social y expresó su deseo de una comunidad “donde no se viva bien solo para algunos”, sino de una ciudad en la que todos tengan un lugar y puedan reconocerse como hermanos.
De este modo, la celebración concluyó como una preparación compartida para la Navidad y la Nochebuena, en torno a una mesa abierta en el corazón de Mar del Plata, con un mensaje claro de dignidad, encuentro y esperanza.