El exintendente sostuvo que Montenegro quedó como un “líder cascoteado” tras no conseguir llegar al Gabinete nacional y cuestionó las consecuencias políticas de su salida del Municipio. “Rompió el pacto político y dejó de ser intendente para irse de senador. Eso la gente lo sintió como un abandono”, dijo.
La vuelta de Guillermo Montenegro a la Intendencia abrió interrogantes sobre su estrategia política y el impacto que tuvo su salida en la conducción del Municipio. En ese escenario, el exintendente Daniel Katz lanzó una fuerte advertencia sobre el costo que pudo haber tenido la decisión de dejar el cargo para asumir como senador provincial.
En una entrevista en LoQuePasa Stream, Katz puso en duda los motivos detrás del regreso y deslizó que Montenegro podría estar buscando recuperar parte del capital político perdido. “¿En qué ficha estará jugando Montenegro? Tal vez está jugando la ficha de recomponer lo más que pueda en imagen, que él mismo deterioró”, analizó.
El exjefe comunal consideró que la salida del intendente fue interpretada por una parte de la sociedad como una señal de abandono. “Mar del Plata es una ciudad compleja. Una de las cosas que Mar del Plata no perdona es el abandono”, sostuvo.
En esa línea, fue más allá y vinculó la decisión de Montenegro con una ruptura política que, según su mirada, tuvo consecuencias sobre la percepción de su liderazgo. “Me tomo el atrevimiento de decir que gran parte de esta ciudad, cuando Montenegro rompió el pacto político y dejó de ser intendente para irse de senador provincial, lo sintió como un abandono”, afirmó.
Katz también planteó que las expectativas depositadas en Montenegro como dirigente capaz de conseguir soluciones para la ciudad pudieron haberse debilitado cuando no logró avanzar hacia otros espacios de poder. “Cuando ese líder sale y, por determinadas circunstancias, no llega al Gabinete Nacional, no llega a ser ministro, la gente empieza a decir: ‘Este no es infalible, este salió y no le salió, y perdió’”, describió.
Pero uno de los cuestionamientos más fuertes estuvo dirigido al esquema de conducción que quedó tras su salida, con Agustín Neme al frente del Ejecutivo municipal y Montenegro conservando el cargo en uso de licencia.
“Lo que dejó fue un doble comando que nos dejó con la sensación de que nadie era el intendente. Uno era el intendente interino, el otro intendente en uso de licencia, y ¿quién es el intendente? ¿Quién gobierna?”, disparó.
Las declaraciones de Katz ponen sobre la mesa una de las principales incógnitas políticas que rodean el regreso de Montenegro: si podrá reconstruir su liderazgo después de una salida que, según el exintendente, dejó una marca en su vínculo con los marplatenses.