Buscan demostrar que es posible generar energía renovable a partir de desechos portuarios y agrícolas que previamente sean utilizados para el tratamiento de residuos hidrocarburíferos. “Podemos hacer biocarbón, que es una tecnología amigable con el medioambiente”, afirmaron
El proyecto obtuvo el financiamiento de la convocatoria “Red de Investigación y Desarrollo en Ejes Estratégicos de la Provincia de Buenos Aires” (RIDEE), y lo llevará a cabo el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Ambiente (INCITAA), perteneciente a la UNMDP, que ya viene trabajando en el tratamiento de hidrocarburos provenientes de la actividad portuaria.
“Se nos ocurrió utilizar otra alternativa dentro de la línea de investigación que tenemos sobre el tratamiento de hidrocarburos de barcos: acoplar las semillas de girasol para inmovilizar células y de esa manera obtener mayor cantidad de bacterias dentro del reactor activamente degradando hidrocarburos. Y a su vez que esas mismas cáscaras sirvan para absorber esos hidrocarburos y removerlos en esa fase líquida, a modo de tratamiento de efluentes”, explicó al portal de la Universidad la doctora Silvia Murialdo, directora del proyecto.
Pero el proceso no termina allí, sino que incorpora una etapa más: “Después uno se queda con todas esas cáscaras con residuos de hidrocarburos que las bacterias no degradaron, o que semi degradaron. Entonces pensamos que, dentro de la economía circular, podemos hacer biocarbón, que es una tecnología amigable con el medioambiente”, afirmó Murialdo.
El objetivo es abordar dos problemas y generar una solución superadora: recuperar residuos de la actividad agrícola y de la portuaria para generar energía renovable a través del biocarbón, un producto que además puede ser ingresado en el mercado para recuperar los costos del tratamiento de deshechos.
En ese sentido, un uso posible es el tratamiento de los desechos que provienen de las actividades marítimas, como las aguas de sentina de los barcos, que contienen restos de hidrocarburos. Si se tiene en cuenta que la Provincia tiene la mayor actividad naviera del país y el puerto de Mar del Plata concentra aproximadamente el 50% de la actividad pesquera total, la iniciativa se vuelve de mucha utilidad para esa zona.
“Todo ese residuo se introduce en un horno, y se hace una pirólisis a muy alta temperatura, entre 500 a 1.100 grados centígrados, dependiendo el biocarbón que se quiera tener. Entonces se convierte la materia orgánica en un carbón, que puede tener múltiples usos”, señaló la investigadora.
El biocarbón puede actuar como fertilizante o también convertirse en pastillas de carbón, o en el carbón activado que se utiliza en filtros de aire, o también en máscaras faciales. Pero a su vez es una fuente energética: “Se captura energía en forma de carbono, se almacena como biocarbón y después se puede usar en una caldera por ejemplo o hacer un biocombustible”, afirmó Murialdo.