El pequeño de 7 años se descompensó súbitamente al salir del agua. La aplicación inmediata de maniobras de RCP y el uso de un desfibrilador fueron la clave para revertir el cuadro antes de la llegada de la ambulancia.
Una tarde de verano que transcurría con normalidad en la zona de La Perla se convirtió en el escenario de una lucha por la vida. Un niño de 7 años, que se encontraba jugando con su familia, sufrió un colapso súbito y entró en paro cardiorrespiratorio apenas unos metros después de salir del mar.
Al advertir los gritos de auxilio de los familiares, el equipo de guardavidas del sector activó el protocolo de emergencia de forma instantánea. Al constatar que el menor no tenía pulso ni respiraba, iniciaron las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).
La clave del éxito fue la coordinación: mientras un efectivo realizaba las compresiones, otro preparó el DEA (Desfibrilador Externo Automático) que se encontraba en la casilla de seguridad. Tras una descarga y varios ciclos de masaje cardíaco, el pequeño recuperó los signos vitales ante la mirada atenta de decenas de turistas que contenían el aliento.
Una unidad del SAME llegó al lugar poco después y trasladó al menor al Hospital Materno Infantil. Según el último parte médico, el niño se encuentra estable y bajo observación, realizándole estudios para determinar las causas del episodio cardíaco.