Giobando cumplió un año como obispo y lanzó una advertencia con tono político: “La búsqueda del poder y del dinero no puede guiar las decisiones”

Giobando cumplió un año como obispo y lanzó una advertencia con tono político: “La búsqueda del poder y del dinero no puede guiar las decisiones”

En una misa en la Catedral, monseñor Ernesto Giobando agradeció su primer año al frente de la diócesis de Mar del Plata y, en el inicio de la Cuaresma, llamó a priorizar el servicio y la comunión por sobre la ambición y el individualismo.

22 de febrero de 2026

Monseñor Ernesto Giobando celebró el primer aniversario del inicio de su ministerio pastoral como obispo de la diócesis de Mar del Plata, en el marco de una misa en la que combinó el balance de su primer año con un mensaje que incluyó una fuerte advertencia sobre el poder, el dinero y el rumbo de las decisiones sociales.

 

La celebración eucarística contó con la participación de miembros del movimiento Comunión y Liberación, quienes se sumaron al encuentro al cumplirse el 21° aniversario del fallecimiento de su fundador, Luigi Giussani, y los 44 años del reconocimiento pontificio de la Fraternidad. Al comenzar la ceremonia, el obispo agradeció la presencia del movimiento y destacó su compromiso con la cultura, la educación, el diálogo ecuménico y la construcción de la paz.

 

En ese contexto, Giobando remarcó la importancia de la unidad como eje de la vida cristiana. “Si no estamos en comunión con Dios y en comunión fraterna, el camino hacia la verdadera libertad cristiana es casi imposible”, afirmó, al tiempo que subrayó que “sentirnos unidos es lo que realmente nos libera”.

 

Al hacer referencia a su primer año como obispo, recordó la celebración que marcó el inicio de su misión pastoral en la Catedral y valoró la posibilidad de recorrer la diócesis y encontrarse con sus comunidades. También compartió dos consejos que recibió del Papa Francisco antes de asumir plenamente su rol: conservar el buen humor y mantener la cercanía con la gente, al señalar que “no se puede acompañar un rebaño desde un escritorio”.

 

Durante su homilía, en el inicio del tiempo de Cuaresma, reflexionó sobre las tentaciones de Jesús en el desierto y retomó la enseñanza de Ignacio de Loyola sobre los riesgos de la riqueza, el honor y la soberbia. En ese marco, lanzó una definición con fuerte contenido social y político: “La búsqueda del poder y del dinero no puede ser el criterio último de las decisiones personales o sociales”.

 

Finalmente, el obispo llamó a vivir este tiempo como una oportunidad de renovación espiritual y a fortalecer la misión cotidiana, con la mirada puesta en el servicio y el compromiso con los demás, especialmente con los más necesitados.

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