Fraude

Fraude

Los primeros estudios de opinión adelantan un escenario de paridad de cara al balotaje. La rosca tiene mucho de mediática. Las debilidades pesan más que las fortalezas. En nuestra ciudad pasa poco, casi nada.

2 de noviembre de 2023

Lamentamos profundamente si se dejaron llevar por el título de la columna e ingresaron para leer alguna teoría conspirativa en relación al resultado de las últimas elecciones, en realidad estamos haciendo referencia a una campaña breve pero intensa que básicamente es un fraude.

 

Según la Real Academia Española se considera fraude a toda acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete. Es difícil entender por qué el candidato a presidente por Unión por la Patria es tan sólido como contendiente y tan flojo como funcionario, y en ese contraste radica buena parte del destino de este balotaje.

 

El Sergio Massa candidato es un tipo prudente, sereno, aplomado y con visión de estadista, pero el Sergio Massa ministro no puede evitar un crisis por desabastecimiento de combustibles, no puede demostrar resultados al menos esperanzadores en cuanto a bajar la inflación, acepta sin ponerse colorado que el FMI impuso una devaluación y que por eso tuvo que tomar medidas de alivio (llamado por muchos Plan Platita), toma deuda a tasas desconocidas y no explica por qué está ejerciendo la presidencia cuando fue elegido como diputado para luego dar el salto al Ministerio de Economía.

 

Como dijimos la semana pasada el principal aliado y también el mayor enemigo de Massa no es otro que el mismísimo Massa.

 

¿Por qué le otorgamos esa centralidad a Sergio Massa? Porque si el oficialismo pudiera mostrar una gestión por lo menos mala o regular, la elección estaría definida ya que la oposición no hace más que tirarse tiros en los pies.

 

Pocas veces se ha visto una campaña tan desarticulada como la del tándem Milei – Macri. Inexplicablemente una visión trasnochada de la grieta ahogó la frescura de la LLA, entiendo frescura como aquello que representaba una ruptura con los parámetros tradicionales de la política. Lo llamativo es que restan poco más de 15 días para el balotaje y solo parecen haber logrado alguna coherencia en la proliferación de fake news y el destrato a aquellos que se consideran neutrales. Las mentiras tienen patas cortas y los neutrales quizás definan la elección.

 

El cambio perdió el rumbo, y como dijo esta semana Duran Barba, a quién podríamos coronar como el padre del cambio en el marketing político, es un concepto vacío al que ya no se le puede asignar un valor positivo: se puede cambiar para mejor o para peor.

 

Massa está logrando con cierto éxito la centralidad en Unión por la Patria. Milei tiene tantos voceros como días una semana y ninguno se muestra capaz de potenciar las aspiraciones del libertario.

 

En el último informe publicado por la consultora Zuban Córdoba constatamos que ambos candidatos llegan a la elección con números negativos. En el caso del candidato del oficialismo se ubica en su mejor momento desde diciembre de 2022, el candidato opositor ha tenido algunos vaivenes lógicos, incluso en algún momento su imagen positiva superó la negativa, en el mismo periodo.

En la campaña de las fake news y la neutralidad cuestionada constatamos que el porcentaje de indecisos, votos en blanco y ausentismo es muy bajo: apenas el 9,3% de los consultados. Este dato echa por tierra buena parte de la estrategia electoral de ambas fuerzas.

 

Los comandos de campaña deben analizar el escenario de votantes posibles más allá de las chicanas partidarias que aburren y saturan. La incógnita por develar es la participación electoral, más aún si todos los analistas coinciden en que existe un porcentaje de votantes de Milei que desaprueban el acuerdo con Macri y que difícilmente se inclinen por Sergio Massa. Los desencantados que no encuentren una opción antisistema probablemente no concurran a votar.

Si analizamos el escenario electoral sólo teniendo en cuenta los votos válidos emitidos la diferencia entre oficialismo y oposición sería de tan solo 3% con un 3,2% de indecisos. Todo está por decidirse en un contexto en donde los acuerdos de cúpula no parecen pesar tanto como los políticos (y algunos medios) creen o nos quieren hacer creer.

Una de las fakes news con mayor recorrido e impresiones en redes sociales es la que afirma que hubo fraude en las últimas elecciones, un argumento peligrosamente similar al que utilizaron Bolsonaro y Trump para desacreditar procesos electorales adversos.

 

Según un informe elaborado por el Centro de Investigación para la Calidad Democrática (@Cicadok), “el escrutinio definitivo no se hace con la información brindada por los telegramas sino con las Actas de Escrutinio. La existencia de mesas con telegramas con 0 votos no es algo privativo de una sola fuerza política, sino que es algo que le ocurre (y ha ocurrido) a otros espacios políticos, sean oficialistas u opositores. Para despejar esa duda, a partir de un relevamiento de los datos ofrecidos por la DINE que llevó a cabo nuestro equipo de investigación, a cargo de Sebastián Parnes, detectamos que La Libertad Avanza tiene 1.669 telegramas con 0 votos, una cifra similar a Unión por la Patria (1.652) y a Juntos por el Cambio (1.675)”, indicaron desde el Cicad.

A todo esto, algún desprevenido se preguntará qué está pasando en nuestra ciudad en materia política. La respuesta es sencilla: poco y nada. La sesión en el Concejo Deliberante promete ser muy tranquila. La rosca tiene mucho de mediática y muy poco de práctica, se habla más por las redes que en los pasillos, un signo de esta época.

 

Para caer en un lugar común, se respira un tensa calma.

 

Y con esa frase nos despedimos hasta la semana que viene, cuando resten menos de dos semanas para culminar uno de los procesos electorales más desgastantes de los que tendremos memoria.

 

Nos leemos en unos días.

 

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