La dirigente marplatense de Unión por la Patria se pronunció con dureza tras la decisión de la Corte Suprema de ratificar la condena contra Cristina Fernández de Kirchner. Denunció un entramado de poder que presiona a jueces, periodistas y políticos para perseguir a quienes representan a los sectores populares.
La exdirectora de ANSES y referente de Unión por la Patria en Mar del Plata, Fernanda Raverta, se expresó con fuerza contra el fallo de la Corte Suprema que dejó firme la condena a Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad. En un extenso mensaje, la dirigente afirmó que la expresidenta es “inocente” y denunció que se trata de una “condena injusta” dictada en un contexto de presión y silenciamiento.
“Cristina es inocente. Entonces, esta condena es injusta”, sostuvo Raverta, quien advirtió sobre un clima de disciplinamiento social impuesto por los sectores de poder. “En la Argentina que vivimos, el dueño de la palabra no tiene lengua, no puede hablar. Y como no puede hablar, hace que vos digas lo que él diría, pienses lo que él piensa”, expresó, aludiendo a un mecanismo de control ideológico que, según ella, permea todas las esferas de la vida pública.
Raverta apuntó directamente contra el Poder Judicial, los medios de comunicación y el empresariado concentrado: “Se lo hace a los jueces, entonces firman fallos sin fundamentos jurídicos. Se lo hace a los periodistas, entonces dicen barbaridades sin ningún asidero ni apego a la realidad —de la verdad, ni cerca—, y cargan sus armas de destrucción subjetiva para convertir a la sociedad en zombis habitando ciudades fantasmas”.
En su análisis, la exfuncionaria también cuestionó a los grandes grupos económicos: “Se lo hace a los dueños de la riqueza, que, aunque durante los gobiernos populares y democráticos les pesan los bolsillos, les da prurito la felicidad familiar de los trabajadores, a quienes consideran consumidores o consumidos”.
Finalmente, Raverta dirigió críticas a ciertos dirigentes políticos, a los que tildó de cobardes y funcionales al poder real: “Y, obviamente, se lo hace a los políticos, los de la casta, los cobardes, los que se acomodan al rol de payasos gritones que se van bien lejos cuando el poder da órdenes, para que, como los chicos cuando se tapan la cara, crean que las cosas no pasan”.
“Así la historia argentina, que cuando aparece alguien que representa el ideario de superación de los de abajo, los poderosos reaccionan y no tienen límites: pueden hacerle cualquier cosa. Así la historia circular, que nunca acaba y siempre arranca de nuevo. Siempre arranca de nuevo”, cerró.