¿Estamos preparados para lo que viene?

¿Estamos preparados para lo que viene?

La temporada dejará un sabor agridulce o amargo, dependiendo del paladar. Los próximos meses pondrán a prueba la aprobación del modelo de Javier Milei y también la exasperante prudencia de Guillermo Montenegro. La política se concentró en el Concejo Deliberante pese a que los halcones siempre rondan el palacio.

22 de febrero de 2024

Hace apenas unos días nos preguntamos de qué lado está el intendente en obvia alusión a la sobreactuada prudencia en relación al paquete de medidas impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional, algunas de las cuales afectan o afectarán la maltrecha realidad vernácula.

 

Pero se nos escapó una cuestión que no es menor: la tregua por el 150º Aniversario de la ciudad de Mar del Plata parece estar llegando inexorablemente a su fin, pese que este jueves el organizador de la olvidable fiesta conmemorativa recibirá un nuevo reconocimiento del pleno de la política marplatense.

 

Llegando casi al final del mes de febrero comienza a ser tiempo de balances en materia turística, y a diferencia de otros años las autoridades municipales también hacen uso y abuso de la prudencia a la hora de describir a la temporada 2024.

 

En líneas generales el mes de enero arrojó la llegada de 1.405.699 turistas, lo que representó una continuidad de la tendencia a la baja: fue casi un 6% menos de arribos que el mismo mes de 2023.

 

Bernardo Martín, presidente del Emturyc, indicó que la ocupación hotelera, durante enero fue del 67,3%, con un promedio diario de 33.370 plazas ocupadas sobre un total de 49.400 disponibles. “Se destacó el fin de semana del 20 y 21 con un pico de 82,5% de ocupación global”. Un dato para tener en cuenta, Mar del Plata tiene 50.000 plazas hoteleras, solo para no enmarañarnos en porcentajes cuando algunos quieren disfrazar la realidad.

 

Durante el fin de semana largo de Carnaval se produjo la llegada a Mar del Plata de 237 mil turistas, un 11% menos que el año pasado. La ocupación hotelera global, por su parte, sólo llegó al 79.1%.

En los últimos días se dio a conocer un informe de la UCIP en el que se indica que “la crisis económica acompañada de una fuerte pérdida de poder adquisitivo sigue mostrando sus consecuencias tanto en el turismo como en el nivel de ventas de Mar del Plata al punto tal que el consumo en centros comerciales a cielo abierto experimentó durante el Carnaval una nueva fuerte caída, del 18% en comparación interanual”.

 

Desde ya que no pretendemos ser pájaros de mal agüero pero más allá de una matriz económica diversificada buena parte de nuestra ciudad depende en gran medida de la temporada, situación que queda en evidencia al constatar los niveles de empleo de los meses de diciembre, enero y febrero. Es por eso que la discusión sobre un plan de incentivo al turismo no se debe agotar en el histrionismo del concejal Ariel Ciano. A escala internacional el turismo representa más del 10% de todo el empleo y el 11% del Producto Interno Bruto mundial, pese a que para muchos no es una industria y es solo una arista del consumismo, pero esa es otra discusión.

 

Una temporada por debajo de las expectativas con una matriz turística en plena metamorfosis permite avizorar un marzo o abril complicado en términos de ocupación, sumado a la merma de ingresos que entre otras cuestiones afecta la redistribución del ingreso para corregir desequilibrios regionales.

 

¿Puede la política zanjar las supuestas diferencias partidarias y tender puentes para el desarrollo?. Por el momento no han sido capaces de ponerse de acuerdo por temor a “quedar pegados” con el pasado o “alejados” del futuro.

 

Más allá de esta apasionante discusión, el epicentro de la política se trasladó al Concejo Deliberante debido en buena medida a la decisión del Ejecutivo de correrse de la mayoría de las decisiones importantes, aunque quizás sean solo unas vacaciones.

 

Sorpresivamente el polémico proyecto para tercerizar el estacionamiento medido quedó en stand by. El tratamiento legislativo quedó “suspendido” a la espera de una reunión entre representantes del STM y el Ejecutivo prevista para la semana que viene.

 

Verónica Maio, delegada del sindicato, indicó a este medio que la intención es “vaciar el área de tránsito”, y denunció que “estamos operando sin grúas, este año no se hicieron alcoholemias porque en funcionamiento hay una sola y hay que reservarla para los accidentes. Este verano fue un caos”. Las declaraciones de Maio dejan en evidencia una constante en estas últimas semanas, el tránsito en la ciudad es caótico y los accidentes son moneda corriente.

Por lo pronto primó el sentido común y el Ejecutivo deberá hacerse cargo de sus decisiones más allá de contar con la mayoría en el HCD. No hay mayoría que valga cuando los proyectos hacen agua por todos lados. PD: hay que aprender a gestionar la mayoría, el látigo tarde o temprano deja de generar temor y genera rebeldía.

 

En otro orden de cosas, la comisión de Movilidad Urbana “decidió delegar facultades para que el Departamento Ejecutivo disponga el precio del boleto. Siempre fuimos críticos de este tipo de decisiones, y no será la excepción, pero en esta oportunidad a los concejales los asiste la razón, más allá de la dilación en trabajar en una solución de fondo en épocas de vacas no tan flacas.

 

Guillermo Volponi, presidente de la comisión, indicó “este escenario que viene muy complejo, se nos dificultaría el día a día para dar una respuesta para el equilibrio del sistema en esta emergencia del transporte. Por eso decidimos replicar y creemos que la mejor manera de resolver este escenario sería entregarle las facultades al intendente para que defina las tarifas”. La traducción sería algo así como: el aumento de la nafta sumado a la negociación paritaria y la incertidumbre en cuanto a los subsidios hacen que la tarifa de hoy quizás mañana esté desactualizada.

 

La oposición quedó confundida en su propia complicidad en cuanto a la mala praxis legislativa, porque no solo el oficialismo durmió el pliego. Los concejales han sido incapaces de aprovechar que el servicio de Transporte estuvo y estará en emergencia: no hace falta un pliego para encarar reformas al sistema que permitan la optimización de recursos y kilómetros. En una época signada por la incertidumbre deslizar que tratar un pliego sería posible y conveniente es de una inocencia llamativa, como también lo es entrar en comparaciones con los números suministrados por la CAMETAP y el área de Transporte del Ejecutivo.

 

Desde ya que los controles municipales son deficientes, que el servicio es pésimo y que los usuarios son rehenes, pero ninguna de esas cuestiones se resuelve apuntando a la metodología de costos, sino que se debe abordar la temática con los números reales sobre la mesa y con la intención de generar las bases de un nuevo sistema que en un futuro permita encarar un proceso licitatorio serio y que momentáneamente permite a cientos de miles de usuarios tener un servicio digno, útil y acorde a los tiempos que corren.

 

Como ustedes habrán notado y tal cual hemos remarcado, el Departamento Ejecutivo parece alejado de la coyuntura, sin triunfos legislativos producto de una mayoría legítima endeble y sin iniciativa política más allá de una celebración que ya casi todos deseamos borrar de nuestra memoria. Quizás por estos tiempos la tarea de la gestión sea casi de obstrucción más que colaborativa. Siempre sobrevuela en los pasillos del deliberativo una especie de respeto o temor por el inminente llamado ante la más mínima demostración de autonomía.

 

Mientras tanto a fingir que aquí no pasa nada, y disfrutar de algunos cruces interesantes en el deliberativo, que en definitiva es la caja de resonancia del pueblo, tanto para lo bueno como para lo no tan bueno.

 

Seguramente el Intendente retome hoy la agenda pública, justamente en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante, y todo vuelva lentamente a la anormalidad a la que estamos acostumbrados.

 

Fue un verano que voló a toda velocidad. ¿Estamos preparados para lo que viene?.

 

Nadie lo sabe.

Hasta la próxima semana.

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