La concejal de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, respaldó la conformación de la Mesa de Trabajo “Escuelas Libres de Violencia” aprobada en la comisión de Educación del Concejo Deliberante y afirmó: “El docente no puede sentirse solo; es el último eslabón que queda en el aula con la problemática”.
La comisión de Educación del Concejo Deliberante dio un paso clave este lunes al aprobar la creación de la Mesa de Trabajo Intersectorial “Escuelas Libres de Violencia”, un espacio que buscará generar políticas de prevención, acompañamiento y seguimiento frente a hechos de agresión en instituciones educativas de la ciudad, tanto públicas como privadas.
El proyecto nació tras los graves incidentes registrados en la Escuela Primaria N° 21, donde un grupo de padres irrumpió en el edificio, causó destrozos, agredió al personal docente y terminó enfrentándose con la policía en medio de la jornada escolar. Las imágenes del interior de la escuela, con puertas rotas y matafuegos vaciados, encendieron las alarmas en toda la comunidad educativa.
En ese contexto, la concejal de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, valoró la creación del nuevo ámbito de trabajo y reflexionó sobre el impacto de los hechos recientes. “Todos sabemos lo que sucedió en la Escuela 21. Sin dudas es una situación muy triste, que nos obliga a quienes tenemos la responsabilidad de garantizar las condiciones para enseñar y aprender a generar en este Concejo un espacio de encuentro y diálogo”, sostuvo en diálogo con LoQuePasa.net.
Cuesta remarcó que la problemática no se limita a un solo sector del sistema educativo. “Estamos viendo que esto ocurre en escuelas de gestión provincial, municipal y también privada. Es un tema que nos interpela a todos sobre la manera de intervenir”, advirtió.
La concejal recordó además que el bloque recibió a docentes del establecimiento afectado y que, tras ese encuentro, quedó en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de contención institucional. “Lo que sentimos es el compromiso que debemos tener para generar diálogo, pero sobre todo para que el docente no se sienta solo. Muchas veces es el último eslabón, el que queda en el aula cuando se cierran las puertas, mientras otros actores se van pasando la pelota”, señaló.
Finalmente, Cuesta insistió en la gravedad de lo ocurrido y en el impacto directo sobre los estudiantes. “Fue muy grave desde cualquier aspecto que se lo analice, pero especialmente pensando en los nenes y nenas que estaban en clase cuando familias irrumpían, abrían puertas, vaciaban matafuegos o pegaban patadas. Es un escenario muy problemático”, expresó.
Y concluyó que el Concejo Deliberante tiene la responsabilidad de tender puentes para el diálogo y contribuir a la construcción de soluciones que protejan a las comunidades educativas ante episodios de violencia cada vez más frecuentes.