La última medición nacional de Giacobbe mostró una mayoría que considera que la crisis económica aún no terminó y una imagen negativa superior a la positiva para las principales figuras políticas, incluido el presidente Javier Milei.
La situación económica continúa condicionando la percepción pública sobre el Gobierno nacional. Así lo refleja la última encuesta de Giacobbe, realizada entre el 29 de mayo y el 3 de junio sobre 2.500 casos en todo el país, que muestra un escenario marcado por el pesimismo social y altos niveles de rechazo hacia gran parte de la dirigencia política.
Uno de los datos más relevantes surge de la consulta sobre el futuro de la crisis económica. El 57,8% de los encuestados consideró que “lo peor está por venir”, mientras que el 40,3% opinó que la etapa más difícil ya fue superada. La diferencia expone las dificultades del Gobierno para trasladar a la sociedad una percepción de mejora económica.
En la evaluación de la situación actual, apenas el 36% observó algún nivel de recuperación, mientras que el 54,4% afirmó que la economía sigue empeorando. El resto la percibe estancada o no respondió.
En ese contexto, la imagen del presidente Javier Milei presenta un 34,2% de valoración positiva, frente a un 55% de negativa. La encuesta sugiere que el mandatario ya no es evaluado únicamente por su propuesta de cambio, sino también por los resultados concretos de su gestión.
Dentro del oficialismo, Patricia Bullrich aparece como la dirigente con mejor desempeño relativo, aunque también exhibe más rechazo que apoyo: 38,8% de imagen positiva contra 49,5% negativa. Manuel Adorni registra 34,8% de positiva y 53,6% de negativa, mientras que Victoria Villarruel alcanza apenas 11% de valoración favorable y 57,9% de rechazo.
En la oposición tampoco aparecen liderazgos con amplio consenso. Axel Kicillof registra 29,2% de imagen positiva y 55,8% negativa. Cristina Kirchner muestra números similares a los de Milei, con 34,2% de positiva y 55% de negativa. Mauricio Macri alcanza un rechazo del 62,5%.
Además, la corrupción, la economía, el desempleo, la pobreza y la inseguridad figuran entre las principales preocupaciones de los consultados. El relevamiento refleja así un escenario de fuerte malestar social, con una ciudadanía que mantiene altas expectativas sobre la economía pero que todavía no percibe mejoras en su vida cotidiana.