Un relevamiento nacional de QSocial detectó el crecimiento de un sector que no se siente representado por la gestión libertaria ni por el kirchnerismo. El estudio también advierte que predominan el pesimismo económico, el voto por descarte y la incertidumbre sobre las próximas elecciones.
Una encuesta nacional realizada por la consultora QSocial reveló que un importante segmento del electorado argentino se mantiene al margen de la fuerte polarización política. De acuerdo con el estudio, cerca del 40% de los consultados manifiesta un rechazo tanto al gobierno de Javier Milei como al kirchnerismo, configurando un espacio que podría transformarse en una alternativa de cara a los próximos comicios.
El relevamiento, realizado sobre 1.800 casos en todo el país, fue analizado por el director de QSocial, Lucas Klobovs, quien sostuvo que ese universo de votantes expresa un fuerte desencanto con la situación actual y tampoco observa con optimismo el futuro inmediato.
“Reconocen que el gobierno logró bajar la inflación, pero el remedio utilizado tuvo un daño social demasiado alto; a partir de ahí construyen esa decepción”, explicó el consultor al describir la mirada predominante dentro de ese sector.
Según el análisis, más de la mitad de quienes integran ese 40% todavía no definió su voto. Esa indefinición abre un escenario competitivo para quienes logren presentarse como una opción diferente a los dos principales espacios políticos.
En ese contexto, Klobovs afirmó que una parte importante de esos electores podría terminar eligiendo no por afinidad, sino para evitar el triunfo de otro candidato. “La mitad de ese 40% estaría dispuesto a votar simplemente al candidato menos malo, con la simple razón de evitar que gane el otro”, señaló.
Respecto del escenario opositor, el estudio ubica al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, como una figura con capacidad para competir en igualdad de condiciones con Milei en distintos escenarios electorales. Sin embargo, el director de QSocial advirtió que una identificación demasiado marcada con el kirchnerismo podría limitar su crecimiento entre los votantes independientes.
Por último, el informe concluye que las emociones tienen hoy un papel determinante en las decisiones electorales. La bronca, la preocupación y el miedo aparecen como factores que pesan más que las evaluaciones racionales al momento de definir el voto, consolidando un escenario donde el rechazo hacia el adversario puede resultar tan decisivo como el respaldo a un candidato.