Una encuesta nacional de Reale Dalla Torre Consultores registró un deterioro en la evaluación del Gobierno y en la imagen del Presidente, aunque los principales indicadores electorales muestran pocos cambios.
La opinión sobre Javier Milei volvió a deteriorarse, pero ese desgaste todavía no se traduce en una caída equivalente de su intención de voto. Esa es una de las principales conclusiones de una nueva encuesta nacional de Reale Dalla Torre Consultores, que relevó el clima social, la evaluación de la gestión y las perspectivas electorales de cara a 2027.
Según el estudio, la adhesión al rumbo del Gobierno cayó a su nivel más bajo, con 28,9%, mientras que la imagen positiva de Milei se ubicó en 35%, frente a un 56,4% de valoración negativa, también su peor registro del año. Además, por primera vez son más quienes atribuyen los problemas económicos a la actual gestión (38,7%) que a la herencia kirchnerista (27,1%).
Sin embargo, el deterioro de la evaluación no tuvo un correlato significativo en la intención de voto. En una eventual primera vuelta, Milei obtiene 29,2%, seguido por Axel Kicillof con 18,3%. Más atrás aparecen Sergio Massa (8,7%), Victoria Villarruel (6,7%) y Myriam Bregman (4,7%). El voto en blanco alcanza 13,2% y los indecisos, 13,4%.
Ficha técnica. El relevamiento fue realizado entre el 21 y el 24 de agosto sobre 1.286 casos distribuidos en todo el país. La encuesta se efectuó de manera 100% digital, mediante redes sociales, y presenta un error muestral de 3,8%.
En los eventuales balotajes tampoco aparece una ventaja clara para los opositores. Milei obtiene 35,9% frente al 34,8% de Kicillof, mientras que ante Massa alcanza 36,4% contra 34,5%. En ambos escenarios, más del 22% optaría actualmente por el voto en blanco.
El estudio también señala que el Índice de Reelegibilidad del Presidente bajó de 72 a 69 puntos, aunque los autores sostienen que Milei todavía conserva capacidad para ser reelegido.
El dato que atraviesa el relevamiento es, así, la distancia entre el creciente malestar con la gestión y la estabilidad del voto. La encuesta concluye que buena parte de quienes expresan enojo todavía no cambia de espacio político, sino que se refugia en el voto en blanco.