El organismo provincial sancionó al intendente en uso de licencia, Guillermo Montenegro, al extitular del Emsur, Santiago Bonifatti, y al secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli, tras detectar un fuerte desequilibrio financiero en el ejercicio 2024 del ente municipal.
El Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires resolvió aplicar sanciones económicas a autoridades municipales a partir del análisis de los números del Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur) correspondientes al ejercicio 2024. Las multas alcanzan al intendente en uso de licencia y actual senador provincial, Guillermo Montenegro; al entonces presidente del organismo, Santiago Bonifatti; y al secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli.
La decisión se apoyó en el resultado financiero negativo que presentó el Emsur durante ese período, cuando estaba bajo la conducción de Bonifatti. Según el dictamen del organismo de control, el ente cerró el año con un rojo superior a los mil millones de pesos, que superó los 1.118 millones, situación que motivó la intervención del Tribunal.
En ese marco, Montenegro y Martinelli fueron sancionados con multas de 280 mil pesos cada uno, mientras que Bonifatti recibió una penalidad de 300 mil pesos. Además, el Tribunal también aplicó sanciones a dos profesionales del área contable del organismo, en función de las observaciones formuladas en el expediente.
Desde el Tribunal se precisó que, a diferencia del resto de los funcionarios, el intendente fue multado únicamente por el déficit financiero detectado, mientras que sobre los demás responsables pesaron objeciones adicionales vinculadas a aspectos técnicos y administrativos del manejo del ente. En particular, el organismo de control señaló incumplimientos a normas de la Ley Orgánica de las Municipalidades y de las disposiciones que regulan la administración de los recursos financieros y reales de los municipios.
En los descargos incorporados al expediente, desde el Emsur se explicó que el desequilibrio se originó, principalmente, en la falta de transferencias suficientes por parte de la administración central del municipio. Esa postura fue sostenida tanto por el área contable como por Bonifatti. Por su parte, Montenegro argumentó que el resultado negativo debe leerse en el contexto de una situación económica excepcional, marcada por una inflación anual de tres dígitos y una caída de la actividad que impactó de lleno en la recaudación.
El entonces jefe comunal señaló que esas condiciones limitaron la capacidad del municipio para girar fondos en tiempo y forma, al tiempo que remarcó que el Emsur tiene a su cargo servicios esenciales como la higiene urbana, el mantenimiento de espacios públicos, el arbolado y los cementerios, todos ellos altamente expuestos a la suba de costos de insumos y servicios.
En su defensa, Montenegro sostuvo que el desfasaje responde a criterios contables vinculados al devengamiento y no a un problema de caja, y afirmó que el ente logró sostener su funcionamiento sin comprometer la prestación de los servicios. También subrayó que la situación fue informada oportunamente al Ministerio de Economía bonaerense y que el déficit no obedeció a un manejo irregular del presupuesto, sino al impacto de la inflación y a la postergación de transferencias, garantizando en todo momento la continuidad de los servicios urbanos en el distrito.