El tiempo lo dirá

El tiempo lo dirá

La elección del Defensor del Pueblo dejó tela para cortar dentro del interbloque oficialista. La Coalición Cívica dejó en evidencia un quiebre. Cruces entre el radicalismo y los libertarios que tildaron de tibios al oficialismo y denunciaron un pacto de casta entre radicales y el PRO.

18 de julio de 2024

Algo se rompió en la sesión especial del último lunes cuando la mayoría automática del oficialismo eligió al funcionario radical Marcelo Lacedonia como Defensor del Pueblo.

 

En primer lugar, se confirmó el malestar de la Coalición Cívica expresado por un curioso y oportuno pedido de licencia de sus dos concejales. Sabemos que a Guillermo Montenegro no le tiembla la mano a la hora de hacer cumplir su voluntad, en su historial al frente del municipio recordamos dos rebeliones que fueron sofocadas con dureza: Alejandro Carrancio y Nicolas Lauria rompieron relaciones con el oficialismo en duros términos y los funcionarios que respondían políticamente al Partido Fe y a la agrupación Crear resultaron eyectados del Ejecutivo. Al parecer la moderación en el enojo de los ¿ex? lilitos evitó que la sangre llegué al río al menos por ahora.

 

La elección de Lacedonia generó ruido dentro del interbloque oficialista y tensó aún más las relaciones entre los actores deliberativos. Los pasillos hablan y comentan que, además del berrinche de la CC, algunos concejales del PRO estaban dispuestos a apoyar a otro postulante, pero primó el inalterable pero cuestionado acuerdo entre Montenegro y el radicalismo.

Desde hace ya algún tiempo es evidente el acercamiento de algunos concejales del PRO con La Libertad Avanza, incluso el intendente ha coqueado con los libertarios, en cambio en el radicalismo optaron siempre por mostrarse cautos: allí radica un frente de conflicto que difícilmente encuentre resolución.

 

El interbloque oficialista funciona aceitado en los temas cotidianos que afectan a la gestión, pero tiene serias e inocultables diferencias cuando los problemas exceden el ámbito local por lo menos desde lo metodológico. En el radicalismo no imaginan un escenario de fusión como el pregonado por Patricia Bullrich, quizás hasta podrían admitir una alianza electoral más amplia que incluya a libertarios en el ámbito provincial y también en el local, pero bajo ningún punto de vista analizan ceder su identidad partidaria. Para colmo de males Javier Milei los suele tildar de tibios incluso en la colaboración, y la tibieza fue el argumento utilizado por la concejal libertaria Cecilia Martínez al momento de su exposición.

 

Cecilia Martínez se mostró ofuscada puesto que su bloque impulsó la reforma al mecanismo de elección del Defensor del Pueblo y sintió como una traición la elección del radical. “Ganó el pacto de poder, el pacto de la casta”, afirmó apuntando a la totalidad del interbloque. Alguien pudo titular que los libertarios tildaron de “casta” a Montenegro y sus concejales denunciando un pacto para la elección del Defensor del Pueblo, pero no ocurrió.

 

La respuesta del radicalismo no se hizo esperar ante el silencio incomodo del resto del interbloque, y fue el presidente de la Unión Cívica Radical Mar del Plata Daniel Nuñez quien desde su banca dejó un párrafo para el recuerdo:

“La concejal de la Libertad Avanza habla de dignidad… los conozco desde la Universidad a la agrupación Crear, desde que en 2001 fueron a pedir la libertad de Menem. Estuvieron con De Narváez, con Massa, coquetearon con Arroyo, fueron parte del gobierno de Montenegro y ahora una parte se fue a Unión por la Patria. Y nos vienen a hablar de casta… tengo la conciencia tranquila de lo que vamos a votar hoy”, indicó.

 

Las duras palabras de Nuñez no pasaron desapercibidas y cayeron pésimo dentro del bloque libertario que incluso estuvo a punto de redoblar la apuesta, pero optaron por la cautela. No se vuelve fácil cuando se revolean acusaciones.

 

La sesión finalizó con la oposición dejando sus bancas.

 

Lo único que queda en claro es que como dijimos el lunes el acuerdo entre Maximiliano Abad y Guillermo Montenegro parece firme pese a las desprolijidades, las voces disonantes dentro de la alianza de gobierno y el rechazo de la Libertad Avanza. ¿Será posible que el modelo Mar del Plata sobreviva a las próximas legislativas?. Solo el tiempo lo dirá.

 

Hasta la próxima.

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