La teoría del esquema de tercios expuesta por CFK el último jueves es utilizada por propios y ajenos. El surgimiento de “falacia ad commodun” como justificación de las limitaciones electorales. ¿Qué dicen las encuestas?
“Una falacia es un argumento incorrecto, pero psicológicamente persuasivo. La fuerza de una falacia, reside en su carácter convincente, el cual se debe a que tiene la apariencia de estar correctamente construido, pero cuando lo analizamos con detenimiento, notamos que el paso de las premisas a la conclusión no es el adecuado, debido a que las premisas no son pertinentes para lo que se quiere defender” así lo señala el autor Irving Copi en una de las tantas reediciones de “Introducción a la lógica” (1987).
La persuasión es la clave.
Hace tan sólo uno días Cristina Fernández de Kirchner desde la comodidad de un sillón en ocasión de una entrevista que tuvo bastante de monólogo, explicó la teoría de los tercios de cara al proceso electoral. Hizo puntual referencia a la importancia de concentrarse en mantener los pisos electorales (de cada fuerza) para entrar en la segunda vuelta considerando la inevitable irrupción del fenómeno Javier Milei.
Claro está que el CFK despierta fascinación en buena parte de su núcleo duro, su palabra es poco menos que sagrada. No se la discute pese a que sus errores en el rol de armadora política están a la vista. La vicepresidenta no hizo referencia a las primarias, sino que hizo clara alusión al piso como pasaporte a la segunda vuelta: imagina o construye un escenario de tercios en las elecciones generales.
En la provincia de Buenos Aires algunos sectores del PRO y de la Unión Cívica Radical parecen adherir a la teoría de los tercios y se apoyan en ella para tratar de evitar las primarias en Juntos para la elección del candidato a gobernador. En el caso provincial, el fantasma de los tercios sería sólo aplicable para las PASO, puesto que aún desconocemos la fecha de las elecciones generales (que posiblemente se desdoblen) y no existe el balotaje.
Según este argumento Juntos correría el riesgo de salir tercero si no unifica su candidato a gobernador previo a la realización de las primarias. No queda muy en claro si la afirmación es que quedarían terceros en las PASO, lo que implicaría un desconocimiento absoluto de las primarias y su finalidad, o en las elecciones generales de las que aún desconocemos detalles.
En realidad, nos encontramos ante una nueva categorización, algo así como la irrupción de la FALACIA AD COMMODUN (por conveniencia).
Las primarias son un instrumento muy interesante no solo para dirimir candidaturas sino para fortalecer espacios en los que no existe uniformidad ideológica. Tanto el FDT como Juntos son más que la suma de sus partes. La competencia los ordena puertas adentro pero también los potencia de cara a un electorado con más dudas que certezas, en otras palabras: los vuelve atractivos.
Inexplicablemente muchos dirigentes políticos (el periodismo también hace su parte) parecen no interpretar esta situación y exponen que la competencia interna debilitaría sus propios espacios: falacia ad commodun.
En el caso de Juntos las experiencias “Macri 2015” o “Manes 2021” refuerzan la idea de la musculatura post PASO. En nuestra ciudad tanto el ex intendente Carlos Arroyo como Guillermo Montenegro se impusieron al radicalismo en el contexto de las PASO de JxC y surgieron fortalecidos de cara a las generales.
En este contexto se dieron a conocer algunos estudios de opinión pública. Uno de ellos es el que publicó CELAG que se realizó del 17 de abril al 7 de mayo de 2023. Según indica la ficha técnica consta de algo más de 2000 casos distribuidos en 18 provincias utilizando el sistema CAPI (Computer Assisted Personal Interview).

El estudio confirmaría a simple viste lo que buena parte de la política describe: Javier Milei cerca de los 30 puntos, mientras que las marcas (sin nombres propios) FDT y Juntos giran en torno al 25%. Pero lo más llamativo de este estudio es que, pese a que aún ni siquiera se conformaron las alianzas y mucho menos se oficializaron las candidaturas, los ciudadanos que votarían en blanco, anularían su voto, no votarían o que aún no decidieron su voto apenas representan el 4% de los encuestados.
Resulta realmente oportuno y conveniente la publicación de un estudio que sirve para justificar la “teoría de los tercios” cuando CFK la expuso el último jueves sin que nadie se atreva a preguntarle por qué no buscar el techo y no solo conformarse con el piso electoral. Casualidades.
Hace apenas unas semanas la consultora Zuban – Córdoba y la consultora Circuitos coincidían en ubicar a los que aún no tienen definido su voto en un rango entre el 17 y el 25% (+15% en relación a CELAG).

En el estudio publicado por Zuban – Córdoba, Juntos resultaría la coalición que más votos reuniría en las PASO superando el 31%, mientras que la fuerza encabeza por Milei apenas alcanzaría el 22%. En la general existirían algunos problemas en JxC para consolidar la base que se obtendría en las primarias, pero resulta hasta lógico en el fragor de una disputa interna de elevado tono confrontativo. Las aguas deberían calmarse después de las PASO.

El estudio de Circuitos tiene como epicentro a la provincia de Buenos Aires. El libertario disruptivo alcanzaría en el mejor escenario un 17% de los votos. La suma de los precandidatos en la primaria de Juntos como en la del FDT reunirían cómodamente más del 30%.
La ausencia de un candidato fuerte de la Libertad Avanza permitiría a Juntos alzarse con más de un 40% de los votos si sumamos las adhesiones de sus potenciales precandidatos, un escenario por demás alentador de cara a las generales que dejaría en ridículo a aquellos que auguran un tercer puesto.

Un dato importante para comprender la magnitud de las PASO: Diego Santilli es el precandidato mejor posicionado de Juntos y obtendría el 21% de los votos, lo que lo ubicaría bastante por debajo de los potenciales 30 puntos de Axel Kicillof.
Las primarias serían a simple vista una buena plataforma para la oposición, y en menor medida también para el oficialismo.
Ya no debería sorprendernos que buena parte de la dirigencia opte por la lapicera por sobre las urnas. Los acuerdos políticos están sobrevalorados. ¿Qué hubiera pasado si Cristina no ungía a Alberto Fernández como único candidato y el Frente de Todos lograba de igual manera la unidad dirimiendo sus diferencias en las PASO?. Nadie puede saberlo, solo imaginarlo.
Ni siquiera las malas experiencias parecen torcer la voluntad de buena parte de la política de invisibilizar y subestimar al electorado. Lo hacen cotidianamente imponiendo una agenda alejada de los problemas reales e insisten en repetir el modelo de cara a las elecciones.
No estamos ante un escenario de tercios. Quizás se podría garabatear un esquema de cuartos, que tampoco sería conveniente trazar en este momento de indefiniciones, pero en el que el desafío de Juntos y del FDT sería conquistar el cuarto (25%) que aún no se decidió, y que difícilmente opte por la Libertad Avanza ya que Javier Milei (su único exponente de peso) tiene un alto diferencial negativo en lo que a su imagen respeta (-20%).
El objetivo de la política es transformar la realidad. Algunos se preguntarán cómo hicieron Raúl Alfonsín, Carlos Menen o Néstor Kirchner para sobreponerse a las adversidades (que las tuvieron y muchas) propias de sus aventuras presidenciales: hicieron política, transformaron debilidades en fortalezas y buscaron legitimación en las urnas, con mejor o peor suerte, pero no se quedaron describiendo una supuesta realidad inmodificable, patearon el tablero.
En contraposición, ahora parece que muchos les tienen miedo a las urnas. Por algo será.