¿Económicamente estaremos mejor en 2026?

¿Económicamente estaremos mejor en 2026?

Están dadas las condiciones para que la economía argentina pueda crecer el próximo año. Se trabaja hiperactivamente para lograr aprobar el presupuesto 2026 y en reformas estructurales, tributaria y laboral. El resultado de las elecciones nacionales despejó el camino, no vuelve el populismo y no hay posibilidades de devaluaciones o default, al menos, por ahora.

2 de diciembre de 2025

Carlos Díaz Alejandro, decía que un economista competente debía dominar tres campos: la teoría económica, las matemáticas y la historia económica. El célebre economista y sociólogo Cubano, publicó en 1970, “Ensayos sobre la historia económica argentina” que abarcan los principales aspectos de la evolución económica desde 1860 hasta 1967.

 

La página web de Amorrortu/editores expresa: “Dos actitudes básicas y opuestas descubre el autor en la actividad económica argentina”. Díaz Alejandro sostiene la necesidad de mantener un adecuado equilibrio entre posturas extremas”. Descubre y critica un comportamiento pendular que aún persiste.

 

¿Económicamente estaremos mejor en 2026?. 

 

La respuesta a la pregunta es que SI. Siempre que no aparezca “un cisne negro” están dadas las condiciones para crecer y que ese crecimiento llegue a la población. Esta esperanza se apoya en la histórica frase de Carlos Díaz Alejandro, apropiada y popularizada por Eduardo Duhalde: «Argentina está condenada al éxito».

 

La idea de un destino de grandeza también la expresaba el Expresidente Perón con el slogan “ARGENTINA POTENCIA”.

 

Las proyecciones indican dos años seguidos de crecimiento con inflación a la baja, algo no visto desde los 90. El crecimiento proyectado para 2026, en torno al 4%, (4,7% plantea el presupuesto) podría «llegar a la gente», a diferencia del 2025 donde el hombre de a pie ni se dio cuenta que se creció.

 

De los cuatro motores de la demanda agregada: Consumo, Gasto público, Comercio Exterior e Inversión hay movimiento en las empresas para que la INVERSIÓN y las EXPORTACIONES aumenten, sectores como: Hidrocarburos y energía, Biotecnología, Servicios basados en el conocimiento, Agronegocios, Transporte y logística, Minería, Sistema financiero, según Fundación Capital “tiran del carro”, mientras que apuntalando la estabilidad macroeconómica, obtenida luego de las elecciones nacionales, se podrá impulsar el crédito para que motorice al CONSUMO. En todas las provincias Argentinas en 2025 el consumo ha caído excepto, como lo llama Martín Redrado, en el Emirato de Neuquén.

 

Tres de los cuatros motores impulsarán el crecimiento.

 

El comportamiento pendular que, con visión de experto, ya señalaba Carlos Díaz Alejandro persiste: pasamos en el tiempo récord de un mes, de estar al borde del abismo a creer que todos los problemas están resueltos. La realidad no es binaria y Argentina es muy procíclica.

 

Si bien las elecciones generaron un cambio positivo en las expectativas económicas, nuestra permanente fragilidad estructural no ha cambiado. Prueba de ello fue la simple noticia del Wall Street Journal sobre la posible negativa de bancos internacionales a otorgar un crédito de U$S 20.000 millones adicionales al swap de EEUU para cubrir vencimientos de deuda en enero. Lo que bastó para revertir la reciente euforia bursátil desatada por el optimismo electoral: la fuerte subida de acciones y bonos se detuvo y el riesgo país no logró perforar los 600 puntos.

 

El economista Ricardo Aronskind, crítico del gobierno, aprovechó esta situación para señalar, en una entrevista por AM 750,  que las principales entidades crediticias no confían en el modelo económico impulsado por Luis Caputo y el presidente.

 

Un viento del Norte, como en el cuento de los tres cerditos, amenaza las estructuras del mercado. Los resultados explosivos de Nvidia del miércoles diecinueve aliviaron el ambiente, el optimismo duró poco. La preocupación por altas valoraciones y el gasto excesivo en IA desataron una ola de volatilidad que hizo caer a las tecnológicas el jueves veinte. Por ahora, la burbuja de la IA, anunciada como catástrofe inminente, se pospone.

 

El análisis de los inversores se centra en los datos de empleo mixtos de EE. UU.: la economía sumó empleos en septiembre, más de lo previsto, pero la tasa de desempleo subió del 4,3% al 4,4%. Esta ambigüedad enturbia los cálculos de la Fed sobre un recorte de tasas en diciembre, avivando las profundas divisiones internas. El propio presidente Jerome Powell advirtió que la próxima decisión no es un “resultado predeterminado”.

 

Los argentinos en siete meses, de abril a octubre con motivo de las elecciones vendimos el agua de los floreros para comprar dólares, atesoramos 29.929 millones de dólares, un tercio de las exportaciones de todo un año, que se suman a los 250.000 que atesoramos antes,  propio de nuestro atípico país, acentuado en la economía bimonetaria.

 

En diciembre con motivo de las fiestas, ¿se revertirá la situación?.

 

“La cosecha de trigo promete dar buenas noticias al mercado cambiario, al igual que Vaca Muerta. Los datos de la balanza comercial demuestran que el peso de las exportaciones de petróleo es cada vez más positivo. Antes el flujo de dólares era calculado según el clima y el valor de la soja. Hoy hay que mirar la cantidad de barcos que atracan en Puerto Rosales, la boca de salida al mundo del 60% del crudo que proviene del yacimiento neuquino”. Señala Hernán de Goñi director periodístico del Cronista.

 

El acuerdo marco con EEUU, sobre comercio y baja de aranceles de ambos países, puede no ser el mejor acuerdo, sin embargo algunos sectores como el de la carne, aluminio, limones, se preparan para aumentar sus exportaciones. Hay que leer el texto del acuerdo, no simplemente el comunicado de prensa. Texto que, según parece, se conocerá por etapas más adelante.  Mientras que el Presidente Luis Inácio Lula da Silva anuncia que en la próxima reunión cumbre del Mercosur, se firmará un acuerdo de comercio con la Unión Europea.  Los avances son significativos. Los dos acuerdos expandirán el comercio y eso puede generar fuentes de trabajo formal que no en nuestro país no crece desde 2011.

 

Con una hiperactividad del nuevo ministro del interior está cada vez más cerca la  probabilidad de que se apruebe el presupuesto 2026, que generará tranquilidad, porque disminuirán los conflictos entre nación y las provincias. También se trabaja a destajo en una modernización o reforma laboral y en una reforma tributaria.

 

Queda mucho camino sinuoso por recorrer

 

Hay que mejorar la productividad. El resultado de las elecciones cambió el humor al alejar en el tiempo el riesgo de populismo. Default o devaluación son palabras que se cayeron de los análisis.  Es necesario apuntalar la infraestructura productiva, continuar con la desregulación para que la burocracia no genere sobresaltos con freno a la actividad y continuar con la ansiada baja del riesgo país para acceder a financiamiento.

 

Si se toman las decisiones correctas podrán mejorar los salarios. En el último trimestre del 2025, salvo Aceiteros, SMATA, Encargados de Edificios, UTA y Alimentación, que empataron o le ganaron levemente a la inflación, el resto de sindicatos perdieron en términos reales. “El salario del sector privado registrado se encuentra 2,5% por debajo de 2023 y 21,4% por debajo de 2017” según datos de Fundación Capital.

 

El ministro de Economía dejó saber a inversores durante su paso por Nueva York que en el último mes del año habrá un recalibramiento del programa, que es más fácil hacerlo en momentos de bonanza. Los analistas esperan un ajuste al régimen de bandas, que es defendido a ultranza por las autoridades argentinas.

 

Todos esperamos la acumulación de reservas por  parte del BCRA.

 

Tipo de cambio, tasa de interés, cantidad de dinero. El BCRA sólo puede fijar una de las tres variables. Veremos qué variable se elige aunque siempre observamos la tendencia a fijar el tipo de cambio.

 

Pasadas cuatro semanas de la importante victoria electoral, llama la atención que el Gobierno no haya aprovechado el viento de cola para introducir cambios al esquema monetario y cambiario. Las reservas internacionales son muy bajas. En la medición con la metodología que utiliza el FMI, las reservas internacionales netas están, según la consultora 1816 en -U$S16.000 millones, contra una meta de diciembre de -U$S2.600 millones en el programa con ese organismo.

 

Las reservas internacionales son como un seguro para un país. Dilatar su compra en época de vacas gordas implica que pueden escasear si las condiciones internacionales o locales cambian por alguna razón.  El Gobierno está dejando pasar la oportunidad postelectoral para fortalecer el balance del BCRA, lo que incuba riesgos entre analistas.  Recordemos que en enero vencen U$S4.700 de deuda y alrededor de U$S 20.000 en todo 2026.

 

La negociación de la nación con las provincias pasa por la obra pública. Esto implica  el problema de la financiación, no es con déficit, por ende podría ser con financiamiento de organismos multilaterales de crédito o con el ingreso de dólares producto de algunas privatizaciones. También se negocian avales para las provincias que los necesitan a la hora de acceder a préstamos externos.

 

Este año el superávit primario cerraría en 1,3% del PBI. En el presupuesto para 2026 se prevé 1,5%  del PBI, un porcentaje mayor aplicado también sobre un PBI mayor, es decir, que el ajuste no ha finalizado.

 

El índice de inflación mayorista de 1,1% de octubre tranquilizó al Gobierno, en septiembre había sido de 3,7%, el equipo económico sigue mostrando una extrema cautela a la hora de activar decisiones que faciliten una recuperación del consumo y el nivel de actividad, mientras que el índice de precios al consumidor en noviembre y diciembre continuará en torno al 2%, cerrando el año 2025 con una inflación en torno al 30%.

 

Esta semana el BCRA dispuso reducir de 22% a 20% la tasa que se aplica para referencias en las cauciones a un día, y bajó el encaje bancario (los pesos que deben inmovilizar las entidades financieras) de 95% a 75% a partir de diciembre.  Para quien necesita dinero sigue siendo alta. A los bancos les preocupa que la mora crediticia siga en niveles altos, con lo cual no tendrán más remedio que esperar a ver si el aguinaldo que se paga en diciembre es aplicado para bajar deuda o se convierte en ahorro para las vacaciones.

 

“La tranquilidad del tipo de cambio de las últimas semanas, que se mantendría por lo menos hasta fin de año, incuba una preocupación entre los analistas económicos, que creen que el Gobierno está dejando pasar una nueva oportunidad para fortalecer el balance del Banco Central (BCRA)” sintetiza Sofia Diamante en La Nación.

 

Ricardo López Murphy y Bianca Dell’Aquila Smith proponen siete reformas que necesita la Argentina para aprovechar la oportunidad que ahora se presenta. Según los autores las secuencias de la reforma son muy importantes, las reformas a corto plazo que resultan imprescindibles son: fiscal, tributaria, laboral, previsional y federal. El resto de las reformas pueden tomar más tiempo ya que son de carácter institucional, su impacto no es inmediato.

 

Conclusión: solo el tiempo nos dirá si en el futuro nos apropiamos del destino de grandeza que visualizaba Carlos Díaz Alejandro en 1970.  En el país de las oportunidades perdidas como repite reiteradamente Ricardo Arriazu, hay una intensa labor en curso para obtener mejores resultados, con reformas fiscales, laborales urgentes y previsionales a posteriori. Sin embargo, la acumulación de reservas y la correcta calibración de las variables monetarias son desafíos cruciales para que la tranquilidad obtenida se traduzca en éxito sostenido y, finalmente, pueda traducirse en una mejora real de los salarios.

 

José Luis Stella

Licenciado en Economía

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