La contundente derrota de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires desató un lunes negro para la economía argentina: el Riesgo País superó los 1.000 puntos, las acciones se hundieron hasta 20% y los bonos en dólares volvieron a niveles de estrés financiero.
El tropiezo electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires dejó un inmediato coletazo en los mercados. Apenas abiertas las operaciones, se registraron derrumbes en acciones y bonos argentinos, mientras que el Riesgo País dio un salto y superó los 1.000 puntos básicos, encendiendo todas las alarmas en la plaza financiera.
Los inversores reaccionaron con cautela extrema ante la incertidumbre sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo. En Wall Street, las acciones argentinas que cotizan como ADRs anotaron pérdidas de dos dígitos. El BBVA encabezó los descensos con una caída del 20,1%, seguido por Banco Macro (-19,4%), Banco Supervielle (-18,3%) y Transportadora de Gas del Sur (-17,4%). También se destacaron las bajas de Grupo Galicia (-17,3%), Edenor (-14,8%), Pampa Energía (-14,7%), Central Puerto (-12,3%) e YPF (-12,2%).
El desplome no se limitó a la renta variable. Los bonos soberanos en dólares también sufrieron un castigo profundo: el AE38D perdió 11,7% y el Global 46 retrocedió 11,1%, configurando uno de los peores arranques de semana para la deuda en el último año. Con este retroceso, la tasa interna de retorno de los títulos argentinos escaló por encima del 16% anual, un nivel que los analistas califican de “estrés extremo”.
El índice Merval, por su parte, cerró con una caída del 13%, arrastrado principalmente por el sector financiero y energético. Grupo Supervielle lideró las bajas con un derrumbe del 18,5%, seguido por Galicia (-17,2%), Transportadora de Gas del Sur (-17%) e Irsa (-16,9%). El BBVA también acusó recibo con una pérdida del 16,8%, consolidando una de las peores ruedas bursátiles del año.
La contundencia de la derrota libertaria en el principal distrito electoral del país fue interpretada por los mercados como un golpe a la fortaleza política del oficialismo. Para los analistas, la caída refleja la desconfianza sobre la capacidad del gobierno de avanzar con su programa de reformas y estabilizar la economía.