La expresidenta saludó desde su domicilio en Constitución, mientras el Gobernador encabezó un acto multitudinario en La Matanza. Entre los cuestionamientos a Javier Milei y los llamados a la unidad, el peronismo conmemoró la fecha atravesado por su disputa interna.
El peronismo conmemoró este sábado el Día de la Lealtad con actividades encabezadas por sus principales referentes y señales de una disputa que atraviesa al espacio opositor. Mientras Cristina Fernández de Kirchner recibió a la militancia desde el balcón de su domicilio en Constitución, Axel Kicillof encabezó un acto en La Matanza, donde reforzó su perfil nacional y llamó a construir una alternativa electoral para 2027.
Pasadas las 16, la expresidenta saludó a las columnas de militantes que se acercaron a San José 1111, el domicilio donde cumple su condena. Más temprano, el Sindicato de la Carne había organizado un asado en la vereda para expresar su respaldo a su liderazgo.
En paralelo, el diputado Máximo Kirchner participó de una actividad en Chaco junto al senador Jorge Capitanich. Allí destacó el crecimiento de Cristina en las encuestas recientes y lo vinculó con el desempeño económico del Gobierno nacional. El PJ nacional, por su parte, cuestionó la condena contra la exmandataria y la calificó de proscriptiva.
En González Catán, Kicillof reunió a intendentes, dirigentes sindicales y funcionarios provinciales ante una concurrencia que, según la organización, superó las 20.000 personas. “Para otro peronista no hay nada mejor que otro peronista”, sostuvo el gobernador, en un mensaje centrado en la unidad del movimiento.

También cuestionó a Milei por su relación con Donald Trump y afirmó que el peronismo debe construir una alternativa para las próximas elecciones. La vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza sumaron referencias a la necesidad de construir liderazgos y proyectaron al mandatario bonaerense hacia la disputa de 2027.
Las dos convocatorias mostraron distintas expresiones del peronismo en una jornada atravesada por la discusión sobre su conducción. Aunque Kicillof reivindicó a Cristina, su acto también funcionó como plataforma para fortalecer su propio armado político.