La Defensoría del Pueblo profundizó sobre los temas que aparecen en las consultas diarias de los vecinos: atrasos en tarjetas y préstamos, gastos básicos que ya no pueden cubrirse, pobreza energética y el recurso a créditos informales con tasas muy elevadas.
El endeudamiento de las familias empieza a mostrar una cara cada vez más difícil de ocultar: hogares que deben elegir entre pagar sus compromisos financieros o cubrir gastos básicos de subsistencia. Desde la Defensoría del Pueblo advirtieron sobre el crecimiento de estas situaciones y describieron una secuencia que, en muchos casos, comienza con el crédito formal y termina en préstamos informales de muy difícil salida.
“En la atención cotidiana de la Defensoría del Pueblo venimos observando la evolución de las dificultades que atraviesan numerosos hogares de nuestra ciudad”, señaló su titular, Marcelo Lacedonia.
Según explicó, el aumento del costo de los servicios públicos esenciales y de los alquileres genera un escenario en el que numerosas familias recurren al crédito para afrontar necesidades alimentarias y gastos imprevistos. En las consultas presenciales, agregó, aparecen atrasos considerables en préstamos personales, tarjetas de crédito y financiaciones mediante billeteras virtuales.
A este escenario se suma el peso de las facturas de gas y electricidad. Lacedonia definió esta situación como “pobreza energética”, al señalar que algunos hogares deben destinar una proporción tan elevada de sus ingresos al pago de los servicios básicos que terminan comprometiendo otras necesidades.

El proceso, suele profundizarse de manera progresiva: primero se utiliza de forma sostenida el crédito formal; cuando los saldos impagos se acumulan, las familias buscan nuevas alternativas de liquidez y pueden terminar recurriendo a microcréditos de pagos semanales y tasas muy elevadas. “Esta progresión ahoga definitivamente el presupuesto doméstico”, sostuvo Lacedonia.
El diagnóstico local se da en un contexto nacional de deterioro de la calidad del crédito a los hogares. Como referencia general, el Banco Central registró en mayo una mora del 12,8% en el financiamiento a las familias, frente al 3,5% de las empresas. En los préstamos personales llegó al 15,9% y en las tarjetas al 11,7%.
La Defensoría también alertó sobre otro factor que puede agravar estas situaciones: el juego online, al que algunas personas recurren buscando una salida económica rápida y que, según Lacedonia, puede multiplicar las consecuencias sobre la economía familiar y el bienestar personal.
Frente a este escenario, el organismo reclamó herramientas de refinanciación accesibles y llamó a fortalecer la orientación preventiva para evitar que una dificultad económica transitoria termine convirtiéndose en una situación de insolvencia y exclusión financiera.