El nuevo Ministro de Economía Sergio Massa, orienta sus primeros pasos en sentido ortodoxo y tiene más poder político que sus antecesores, necesario para afrontar la difícil coyuntura económica. Analizamos la implementación de las primeras medidas, con la esperanza que en el futuro se pulan algunos detalles de coordinación.
Michelangelo Buonarroti, arquitecto, escultor y pintor italiano renacentista, realizó los frescos de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512. Cuando pintaba la cúpula, cuenta la historia que se le acercó un obrero que ayudó a realizar la techumbre y le preguntó: “¿Maestro por qué pasa tantos días en una posición incómoda, pintando los dedos de Adán, si desde el piso los fieles no distinguen nada? y la respuesta de Miguel Angel no se hizo esperar: “Los detalles hacen la perfección, y la perfección no es un detalle»
Sergio Massa asumió el Ministerio de Economía con un escenario económico crítico que prácticamente no cambia desde el 2018 cuando comenzó una (otra) corrida contra el peso: con 7,4% Y 7% de inflación en las mediciones del IPC del INDEC de julio y agosto respectivamente; una brecha cambiaria entre el dólar oficial y los demás tipos superior al ciento por ciento; sin reservas netas en el BCRA; dólar oficial, tarifas públicas atrasadas lo que genera una dispersión grosera de precios relativos; emisión monetaria al límite de lo permitido por ley; niveles de pobreza elevados y alta tensión social; con déficit fiscal y presión impositiva al límite, lo que hace más difícil la solución del déficit. La Argentina vive con crisis económicas secuenciales, caracterizadas por un hilo conductor de: falta de divisas, aumento del tipo de cambio, inflación y baja del salario real. Estamos hace once años con “estanflación”. Y en los últimos sesenta y un años con cincuenta y cuatro de déficit, decía Thomas Sargent (Premio Nobel de Economía 2011), parafraseando a Friedman: “la inflación alta y persistente es siempre y en todas partes un fenómeno fiscal en el que Banco Central es el cómplice monetario”.
Apremia la necesidad de un plan de estabilización para salir del letargo. Habría que ordenar la dispersión de precios relativos, eliminar el déficit fiscal, y restringir la emisión de dinero que tiene tres fuentes principales a saber: financiar al tesoro por su déficit, el pago de interés de la deuda del banco central y la compra de dólares (que, hoy por hoy, no es a gran escala); en la medida que se pueda ordenar la economía, y diseñar un plan de estabilización que se concrete, sea creíble, bien diseñado y perdure, debería bajar la brecha y se podrían poner en marcha reformas estructurales con un plan integral que nos permita crecer y transitar un camino virtuoso.
En el primer mes de gestión del nuevo ministro de economía, no se vislumbra “el plan de estabilización requerido”, ni reformas estructurales, sólo medidas sueltas que tratan de acomodar los desajustes generados, con motivo de las últimas elecciones. Todo indica que solo se pretende llegar con algo de aire a las elecciones del 2023, lo cual no es poco, y pasarle los problemas (la posta) al que venga. SÍ, hubo anuncios de medidas en la dirección ortodoxa similares a los que pretendían implementar Martín Guzmán y Silvina Batakis e internamente en la coalición gobernante, no se les permitía (apretón fiscal, corset monetario, intento de aumentar reservas en el BCRA) con el auspicioso resultado de haber calmado al mercado cambiario y desvanecer, al menos por el momento, la posibilidad de una “Híper”, lo que da un respiro y permite comprar tiempo. Recordemos las palabras de Pablo Gerchunoff y Martín Rapetti que postulan: “En Argentina el tipo de cambio de equilibrio social, es distinto al de equilibrio macroeconómico, llevándonos a la permanente inestabilidad”. No hay garantía de resultados a más de un semestre. Estamos lejos de la perfección, los DETALLES no ayudan. Citemos algunos ejemplos:
1) El tres de agosto en su primer discurso al frente del Palacio de Hacienda Sergio Massa dijo “Vamos a licitar el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner, Salliqueló-San Jerónimo, con financiamiento privado”. Según “Econojournal” el once de agosto el Presidente Alberto Fernández, junto al Gobernador Axel Kicillof en Salliqueló, durante el acto de firma de los contratos de obra civil dijo: “Estos proyectos fracasan porque no es la inversión privada la que está llamada a convocarla, y hace falta de la inversión pública para que puedan prosperar”. Fernández destacó: “Hay veces que el Estado tiene el deber de tomar la iniciativa e impulsar las obras necesarias porque no todo le interesa al capital privado y no podemos pensar que una empresa privada esté obligada a hacer las cosas que un Estado debe hacer para garantizar igualdad de condiciones de cada argentino”. Llaman la atención las palabras del Presidente, tanto por la contradicción con el nuevo ministro si no porque él firmó un memorándum de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) con Power Construction Corporation of China (PowerChina) para llevar adelante esta obra con financiamiento que proveería la compañía como parte del Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica (Decce) rubricado en Beijing en febrero. ¿Nos hará juicio la empresa China, por incumplimiento del contrato-acuerdo?.
2) En 1896, Irving Fisher postuló que, en una economía en equilibrio, la tasa de interés nominal debería ser igual a la tasa de interés real más un premio que refleje la inflación esperada. Esta relación conocida como EFECTO FISHER, nos ayuda a entender que si la tasa efectiva anual de las Leliq supera el ciento por ciento, entonces se “aspira a una inflación anual 2022” de un nivel aproximado. La suba de tasas, en este año, corrió de atrás a la inflación y parece que ahora la ha alcanzado. Lo que es inadmisible, es escuchar que se está bajando la inflación o luchando contra ella, cuando en realidad se la está convalidando, porque se la necesita para realizar el ajuste.
3) Cuando la economía está con inflación creciente las recomposiciones salariales son trascendentes, los aumentos salariales nominales pactados en paritarias corren de atrás a los precios de los bienes. Disminuye el poder adquisitivo del salario de los trabajadores. Existe una estructura salarial. Cobran diferentes los empleados por distintos servicios laborales prestados. Con inflación aumentos proporcionales mantienen la estructura, aumentos fijos la cambian, achatando la pirámide. Los aumentos fijos anunciados con bombos y platillos son una mala idea para los trabajadores que los aceptan por falta de otra propuesta. Los aumentos fijos quitan el sentido de progreso. Ejemplo: el profesor adjunto de una materia universitaria, si se achata la pirámide, no querrá aspirar a ser profesor titular porque cobra prácticamente lo mismo y si accede al cargo más importante tiene más trabajo y más responsabilidades con un salario similar.
Los políticos son expertos en construir relatos. Ya hemos escuchado a Fernanda Raverta decir que las jubilaciones le ganan a la inflación, al Presidente Alberto Fernández, que los sueldos le ganan a la inflación. Hoy el ancla inflacionaria son los salarios. Es la variable de ajuste, aunque el relato diga otra cosa. Los controles gubernamentales afectan a algunas actividades como por ejemplo la salud a la que se le obliga a pagar aumentos de salarios pero se le limita los aumentos del precio de sus prestaciones. El resultado para esa actividad y cualquiera que tenga un esquema similar, será inexorablemente: la baja de la calidad del servicio. El ministro de economía descomprime la tensión sindical y giró al Ministerio de Salud unos 24.000 millones de pesos (6.000 millones por mes desde septiembre hasta diciembre) para las obras sociales sindicales. ¿Y las prestadoras de salud privadas?
4) Si bien se han hecho recortes en algunos ministerios que tenían partidas sub ejecutadas. Esto se contradice con el envío de fondos a las obras sociales sindicales y también con las transferencias a empresas públicas con déficits como por ejemplo Aerolíneas Argentinas que tuvo pérdidas por $10.500 millones en el primer semestre, o de Ayssa $5.800 millones en igual período. Podríamos incluir a todas las empresas públicas, recordemos que la ex-presidente Cristina Fernández justificó la pérdida de Aerolíneas Argentinas con el argumento de que debería verse en el contexto de los beneficios que obtienen hoteles, restaurantes, en el interior del país, por el turismo.
Se podrían enumerar más detalles, como las idas y vueltas en la designación de Gabriel Rubinstein como Secretario de Programación Económica, una suerte de viceministro. Como la limitación dispuesta por el BCRA para la compra de dólares a los productores de soja que cambió las reglas de juevo y luego tuvo una marcha atrás. Cuando se trata de ahorrar las monedas que quedan en el fondo de la lata, el viaje del Presidente a EEUU en un avión “exclusivo e inmovilizado” de Aerolíneas Argentinas con una comitiva de casi cincuenta personas, entre ellas, diez personas de comunicación y seis de ceremonial; el paso de 128 personas a planta permanente en el senado cuando se congelan vacantes, llaman la atención y permite inferir que el ajuste recae en la actividad privada.
La opinión pública continúa conmocionada por el atentado a la ex presidente, y por el juicio oral por la obra pública, por ende el ajuste no ha impactado en la portada de los medios gráficos.
Los dólares aparecen a cuenta gotas a pesar de los anuncios. El nuevo dólar soja, que es una devaluación encubierta solo para esta actividad, es otro parche que no es inocuo, porque otros sectores (como el malbec, el limón) reclaman la misma mejora. Esta medida no aumenta el valor de las exportaciones, sino que adelanta el tiempo en el que se realizan. ¿Por qué para unos SÍ, y para otros NO?. El dólar oficial a $200 podría tomarse como que se redujeron los derechos de exportación de 33% a 8%. Es una medida temporal, hasta el 30 de este mes y el gran interrogante es ¿cuántos dólares, con esta medida excepcional se acumularán en Septiembre?.
Sergio Massa en su viaje por EEUU, destrabó créditos con el BID, con un logro sorprendente, por primera vez, el banco otorgará una línea de préstamos de “Libre disponibilidad”. La entidad solo libera dinero a tasas subsidiadas y de fomento, para proyectos de infraestructura como construcción de rutas, puertos, electricidad, energía. Avanzó en la realización de un convenio entre el IRS (organismo de recaudación de EEUU) y la AFIP, para gravar cuentas de argentinos en el país del norte. Buscó también inversiones en la economía real (La empresa internacional Lamb Weston Holdings anunció una inversión de capital de 240 millones de dólares en una nueva línea de procesamiento de papas fritas en el Parque Industrial de Mar del Plata). Y por último se reunió con Janet Yellen, David Lipton, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI por un lado para presentarse formalmente y comentar los avances de su plan y por otro lado informar la intención de que se cumplirán las metas de lo acordado por Martín Guzmán cuando se firmó el acuerdo. La directora del FMI sentenció que la Argentina tiene ¡una inflación devastadora!, esperemos que Massa haya tomado nota.
El jueves se presentó el presupuesto, que plantea un 60% de inflación para el 2023, y se baja el déficit fiscal del 2,5% al 1,9%, se elimina la financiación del BCRA al tesoro. Y el crecimiento del 4% previsto para el 2022 se disminuye al 2%, precisamente por las medidas que se están tomando que bajan el nivel de actividad. Un presupuesto con números razonables, pero sin explicación de cómo se baja la inflación de un año a otro de 100 a 60%, y en los “servicios sociales” se prevé una partida de $18,65 billones, significa 71,7% más que lo estipulado para el 2022. Si la previsión de inflación es de 60% entre los extremos del año, “la ayuda” es un aumento en valores reales de 7,3%. Se asistirá a casi veinte millones de personas a través de planes y otros beneficios. Otro detalle importante.
En Argentina comenzaría el ajuste de tarifas de gas y luz a partir de septiembre que fue muy mediático y solo corregirá, de implementarse, un desajuste del 0,2% del presupuesto “mucho ruido, pocas nueces”. Con Jorge Domper secretario de presupuesto sentado sobre la caja (como decía Batakis), medidas ortodoxas, entre ellas la suba de tasas generaron la “sensación de estabilidad” a la que se refirió Gabriela Cerruti.
Vivir dentro de las posibilidades debería ser la regla, si nadie quiere financiar al estado. La capacidad de endeudamiento hace que se limite el déficit en Argentina.
Massa con su histrionismo y audacia mostró el mismo costado ortodoxo que traían sus antecesores (Guzmán y Batakis) la diferencia está en que él, tiene poder político y aparato publicitario. Apostaríamos a que “tiene permiso” para todo excepto a pegar un salto abrupto al tipo de cambio oficial (devaluar). La vorágine de decisiones no permite pensar en los DETALLES. No hay perfección, no hay cambios profundos. Cabe esperar de aquí a fin de año que la inflación continúe desbocada, la actividad económica se enfríe por la restricción externa (falta de dólares), el cepo, la falta de crédito para la actividad privada y por las medidas que se toman para cumplir con el acuerdo con el FMI. Si bien son medidas coherentes, y en la dirección que requiere la economía para un país, al que nadie le presta y que sus dirigentes políticos siempre quieren que vivamos más allá de nuestras posibilidades, tienen gusto a poco.
José Luis Stella
Licenciado en Economía