Para diseñar una ciudad inteligente se necesitan tres cosas: recopilar datos, analizarlos y encontrar soluciones para sus usuarios. Entonces, surgen proyectos para ayudar a que las ciudades piensen por sí mismas.
Si te pone de mal humor como a mi, cuando vas a un lugar y te das cuenta que estás perdiendo el tiempo haciendo colas innecesarias, o te ves sumando fotocopias que podrían evitarse en trámites, o te fastidia ver luces encendidas en espacios públicos a plena luz del día. Entonces leé este artículo hasta el final, no es que lo quiera spoilear, pero vas a ver que la hiperconectividad que supimos conseguir, tiene su lado B, es la optimización de esos recursos tecnológicos que dan origen a los Destinos Turísticos Inteligentes.
Primero lo primero, decía mi abuelo. Entonces, antes de continuar, definamos qué es un Destino Turístico Inteligente? (DTI)
Para SEGITTUR, que es el organismo español que comenzó el proceso de estos destinos, un DTI es un destino turístico innovador, fortalecido sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, lo hace accesible para todos y facilita la integración del visitante con el entorno, incrementando la calidad de su experiencia en el destino y mejorando la calidad de vida de los residentes, incidiendo en cinco ámbitos de actuación: gobernanza, innovación, tecnología, sostenibilidad y accesibilidad.
El Instituto de Ciudades del Futuro, Institución que promueve un método para la planificación de comunidades y destinos turísticos inteligentes en Argentina y Latinoamérica, sostiene la misma definición manteniendo y adaptando los pilares de actuación a la realidad local: gobernanza; sostenibilidad; marketing, redes sociales y transformación digital; tecnologías de la información y comunicación (TICs); innovación; transporte y movilidad y por último accesibilidad.
Caos, orden y beneficios
Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y eso trae como consecuencia contaminación, tráfico excesivo, mayor consumo de energía y de agua y gran cantidad de residuos.
Se supone que las Ciudades Inteligentes o Smart Cities solucionan estos problemas, por eso surgen proyectos para ayudar a que las ciudades tengan un “cerebro artificial”. Muchas de estas gestiones tienen que ver con la practicidad y la optimización del tiempo y de los recursos y esto está íntimamente ligado a la transformación digital y a la TICs.
Si algo bueno podemos rescatar de la Pandemia, es la agilización de manera casi obligatoria de muchos trámites y la entrada casi impulsiva al mundo digital, meses antes, impensado.
Pero dejemos las definiciones y vayamos a los ejemplos concretos.
Plaza 9 de Julio. Salta. Foto Anabella Mengarelli
Muchas de estas iniciativas, aplicadas por distintos municipios del país, fueron recolectadas por el Instituto Ciudades del Futuro, y otras las pude comprobar, en primera persona. Seguramente reconocerás, algunas de ellas, en el medio que te movés con habitualidad o en ciudades que has visitado.
. El Municipio de Resistencia, en Chaco impulsó las habilitaciones comerciales virtuales;
. En Cafayate, Salta, se creó un centro operativo de seguridad y emergencia;
. En la ciudad de Salta, se impulsó la creación de códigos QR para mostrar la cartelera de actividades de verano y para brindar información en puntos históricos y museos;
. En la ciudad de Trelew, en Chubut, se creó una guía virtual de realidad aumentada;
. En mi amada Bahía Blanca, a través de la página de turismo de la Municipalidad, se puede acceder a un Tour virtual por lo museos;
. En la ciudad de Buenos Aires, está en funcionamiento un código QR que permite saber cuánto saldrá el viaje antes de subirse a un taxi.
. Aquí, en Mar del Plata, escaneando un código QR, se puede acceder a la programación de Cultura de la Municipalidad.
En Europa, que es donde comenzó todo este proceso, están mucho más adelantados en la implementación de sistemas entrelazados, que no sólo producen un bienestar o solucionan un problema, sino que además recopilan un montón de información que, procesada sirve para organizar actividades y sectores.
En Badajoz, España, se ha implementado en sus playas un sistema innovador, desarrollado por el área de Transformación Digital y Turismo, que permite conocer en tiempo real información como el aforo, la calidad de las aguas o parámetros meteorológicos. Mediante una aplicación, el usuario puede informarse, por ejemplo, sobre la cantidad de gente que hay, si está nublado, como está el mar y tanta otra información como la aplicación permita; por otro lado, todos estos datos consultados se procesan y organizan y crean una base que permite conocer cantidad de personas que visitan la playa, edad, sexo, nacionalidad y mucho más.
Se han instalado también caudalímetros para registrar el consumo de agua, sensores volumétricos para conocer el nivel de llenado de los contenedores de basura, boyas multiparamétricas para medir la calidad del agua, sonómetros que indican la contaminación acústica y estaciones meteorológicas que permiten saber el nivel de precipitaciones o la radiación ultravioleta.

Ciudades Inteligentes. Futuro o actualidad?
Otro proyecto puesto en práctica es la instalación de luminarias LED y su gestión inteligente que permitió el ahorro del 70% del consumo eléctrico, además de revalorizar su patrimonio artístico y cultural y de facilitar la información detallada sobre eficiencia energética.
Y la lista sigue…
En resumen, para diseñar una ciudad inteligente se necesitan tres cosas: recopilar datos, analizarlos y encontrar soluciones para sus usuarios.
La casa de Gran Hermano hecha realidad?
Para que las “ciudades piensen por si mismas” se necesitan muchos datos de todos los ciudadanos, entonces una de las problemáticas a resolver es la privacidad y acceso a esos datos.
Si el control de los datos está en manos de las autoridades hay ventajas en los procesos de protección, pero hay muchas ciudades que no tienen conocimientos técnicos para analizarlos y procesarlos, entonces contratan a empresas tecnológicas que le brindan este servicio.
Surge aquí el cuestionamiento a la vulnerabilidad y a la utilización de esta información, además de que puede ser un botín suculento para los ciber ataques.
Este es el dilema y la ecuación a resolver. Estamos dispuestos a perder privacidad a cambio de lograr un destino inteligente?
Qué pasaría si estos datos fueran usados de manera incorrecta o negativa?
Este es un camino que recién comienza y, como tal hay incógnitas y retos a resolver.
A mí me encanta! Y me parece un desafío super interesante.
Cuál es tu opinión?
Anabella Mengarelli @amar.trip
Arquitecta de profesión.
Creativa por defecto.
Comunicadora por elección.
Viajera por prescripción médica.