Nuestra ciudad cayó en un profundo “loop” político. El Ejecutivo convalidó un nuevo aumento de taxis y remises, al tiempo que dispuso que el boleto rondara los $1000. El STM planea una medida de fuerza para esta semana, pero Montenegro decidió enfrentar a Kicillof.
No hay mucho para contar en las historias de nuestra “comarca”, y es tal la crisis que fue la mejor frase que se nos ocurrió durante el fin de semana largo.
Una de las alternativas a la hora de encarar este tipo de columnas es repetir proezas inexistentes y elucubrar actuaciones propias de un malabarista a los fines de camuflar la crisis. Otra alternativa es intentar ser sinceros: nuestra ciudad cayó en un profundo “loop” cuyo curso no se perturba siquiera por un desmedido e inoportuno aumento de taxis, remises y Transporte Público todos autorizados en el lapso de un par de días, pese a que el tratamiento de cualquier iniciativa vinculada a las apps de transporte (que operan plácidamente en un “limbo” burocrático), al tránsito, la salud o la seguridad duermen el imperturbable sueño de la incomodidad.
Podríamos intentar analizar un posteo en una red social del ex concejal Fernando Muro, exigiendo que los diputados de vaya a saber uno que fuerza política aprueben el RIGI sin las modificaciones consensuadas en el Senado porque los cambios perjudicarían a nuestra ciudad (frente a un posible aluvión de inversiones) pese a que para ejemplificar el perjuicio utilizó un emprendimiento que ya está en marcha (sin los “beneficios” del RIGI).
Es aún más extraño o singular el reclamo ya que el único legislador con domicilio en el Partido de General Pueyrredon que votó el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones es el principal socio político del alcalde Guillermo Montenegro, el radical Maximiliano Abad. Fernando Muro, un incansable funcionario que supo ganarse un lugar en la consideración de Montenegro y su entorno, parece al igual que buena parte del oficialismo despreciar el intercambio legislativo en casi cualquiera de sus ámbitos. ¿No les era más sencillo conversarlo con Abad para articular alguna acción?. No tenemos respuesta.

Montenegro optó por apuntar sus cañones contra Axel Kicillof en la edición de esta semana de “Aló Intendente”. El alcalde afirmó en relación al reiterado anuncio sobre la puesta en valor de la Rambla que “ya es Tiburón 7 o para los más chicos sería Rápidos y Furiosos 6, porque ya la anunciaron, estuvo en un anexo, estuvo en el presupuesto, estuvo casi adjudicada, hoy vuelve a estar (en carpeta)”, repasó.
El recorrido del expediente está lleno de imprecisiones, pero más allá de eso el jefe comunal denunció que “Mar del Plata no tuvo obra pública” en los últimos 4 años, pese a que su propio interbloque puso el grito en el cielo en más de una oportunidad por las demoras de la ruta de circunvalación (la Av. 515) y el Paseo Costero Norte ya tiene nombre, y que según el ex ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis durante su gestión se llevó adelante “el plan de obras públicas más extraordinario, con $20.431 de inversión y 65 obras en todos los barrios”. Es triste suponer que tanto Montenegro como Katapodis exageran.
Qué decir del autor del proyecto de la “Fiesta de la Medialuna”, quien luego de mucho batallar para la aprobación de la iniciativa, tuvo el coraje de hablar de “inflación legislativa” en referencia a los proyectos de comunicación presentados por la oposición. Lo de Julián Bussetti sabemos que es la provocación, y en esta columna le haremos el favor de citarlo por su irresponsable brusquedad disruptiva a la hora de opinar en relación al conflicto con el Sindicato de Trabajadores Municipales: si el “arma secreta” del Intendente y su entorno para ganar tiempo con el objeto de intentar “paralelear” y desgastar a la conducción sindical consiste en alentar a un concejal para que fustigue en sendos posteos a los trabajadores parece que alguien está subestimando el conflicto que ya parece interminable.

En el ámbito deliberativo todo parece pender de un hilo: los personalismos empiezan a aflorar, el malestar se agiganta día tras día y la convivencia se hace insostenible. El incomprensible contexto provincial y nacional no colaboran como ordenadores naturales.
Más allá de este deslucido resumen nos queremos despedir con una premonición. Una premonición es, literalmente, un preaviso. Es una ojeada al futuro, un sentimiento o un presentimiento de que algo está a punto de ocurrir. ALERTA SPOILER: Guillermo Montenegro aspira a retomar su carrera judicial, pero esta vez desde el Ejecutivo Nacional (dicen que a buen entendedor…), el favorito para la sucesión es Fernando Muro, pero así como están las cosas es probable que Agustín Neme ocupe la jefatura comunal antes de lo imaginado. BUM.
Hasta la próxima.