Un relevamiento nacional advierte un cambio de clima político: el oficialismo pierde margen, la oposición se reordena y emergen nuevos equilibrios en la intención de voto. Kicillof se afirma como referencia y la izquierda gana protagonismo.
El escenario político argentino comienza a mostrar señales de transformación. Un análisis que integra mediciones de distintas consultoras durante marzo evidencia un retroceso en la fortaleza del gobierno de Javier Milei, tanto en su imagen como en su desempeño electoral, al tiempo que se fortalecen sectores opositores y se amplía la competencia.
Los datos reflejan que La Libertad Avanza ya no exhibe la ventaja holgada de meses atrás. Si bien en algunos estudios el oficialismo aún lidera, en otros aparece en paridad e incluso por detrás del peronismo. La intención de voto libertaria se mueve en un rango amplio —según la encuesta—, mientras que el espacio opositor, con eje en Axel Kicillof, acorta distancias y en ciertos casos logra superarlo.
Este cambio se da en paralelo a un deterioro en la evaluación de la gestión nacional. La mayoría de los relevamientos coinciden en que la imagen del Gobierno presenta más rechazos que apoyos, con niveles negativos que en varios casos superan la mitad de los consultados. Ese desgaste impacta directamente en el posicionamiento electoral y abre un escenario menos previsible.
En ese contexto, el peronismo muestra signos de recuperación. Kicillof aparece entre los dirigentes mejor posicionados, consolidándose como uno de los principales referentes opositores, con niveles de intención de voto competitivos frente al Presidente.
A la par, la izquierda deja de ocupar un rol marginal. La figura de Myriam Bregman registra una mejora sostenida en su valoración y alcanza cifras de dos dígitos en algunos sondeos, lo que la ubica como tercera fuerza en disputa. Este crecimiento sugiere un corrimiento de parte del electorado hacia opciones más críticas por fuera de los espacios tradicionales.
El mapa de liderazgos también se empareja. Milei continúa siendo una figura central, pero ya no se distancia con claridad. Dirigentes como Kicillof, Cristina Kirchner y Patricia Bullrich se mueven en niveles de imagen similares, configurando una escena más equilibrada.
En síntesis, las encuestas describen un escenario en transición: el oficialismo conserva apoyo, pero pierde impulso frente a una oposición que se reorganiza y gana volumen. La política, lejos de la lógica dominante de meses atrás, entra en una etapa más abierta y competitiva.