A pesar del acuerdo electoral, varios legisladores provinciales del PRO rechazan compartir bancada con los libertarios y buscan rearmar puentes con radicales y lilitos. Las miradas ahora se posan sobre Guillermo Montenegro, que asumirá su banca en diciembre y deberá definir su alineamiento.
La relación entre el PRO y La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento de máxima tensión. Aunque en la campaña electoral ambos espacios compartieron boleta y armados en varios distritos, en la Legislatura bonaerense esa convergencia parece estar muy lejos de concretarse. Un sector importante de senadores y diputados amarillos rechaza de plano conformar un bloque común con los libertarios y apuesta, en cambio, a recomponer lazos con los radicales y la Coalición Cívica.
Tras la derrota del 7 de septiembre —cuando el peronismo se impuso por más de 14 puntos— crecieron las críticas internas al rol de Cristian Ritondo, presidente del PRO bonaerense y principal promotor del entendimiento con Karina Milei. Legisladores que nunca participaron del acuerdo electoral aseguran que no hay razones para apurar definiciones y que, por ahora, la prioridad es mantener la identidad propia del partido en la Legislatura.
En el Senado provincial, los cinco senadores del PRO que aún tienen mandato hasta 2027 ya dan señales de que buscarán una agenda más cercana a la que tuvo Juntos por el Cambio. Marcelo Leguizamón, Juan Rico Zini, Jorge Schiavone y María Subiza —alineada con Santiago y Manuel Passaglia— son algunos de los nombres que promueven un armado junto a sectores del radicalismo, como el del intendente de Junín, Pablo Petrecca, y la diputada Natalia Quintana.

En Diputados la situación no es muy distinta: varios legisladores y concejales electos del PRO anticipan que no se sumarán al bloque libertario y conformarán bancadas propias. “Lo ideal es que las decisiones bajen desde la conducción partidaria para no seguir improvisando”, repiten en voz baja en los pasillos de la Legislatura.
En paralelo, Mauricio Macri prepara un encuentro con dirigentes y legisladores del PRO para reforzar la imagen de unidad, aunque en los hechos cada vez son más los referentes amarillos que marcan distancia del oficialismo libertario.
La incógnita ahora es qué hará Guillermo Montenegro. El intendente de Mar del Plata asumirá en diciembre su banca en el Senado bonaerense por la Quinta Sección y, aunque su gestión estuvo marcada por un vínculo fluido con La Libertad Avanza, todavía no definió si integrará o no un bloque común con los libertarios.
Durante la campaña, Montenegro mantuvo una relación fluida con dirigentes libertarios y respaldó varias iniciativas del oficialismo nacional, pero en las últimas semanas marcó prudencia y no anticipó ninguna definición. Legisladores amarillos le piden que se sume al armado que están diagramando con radicales y lilitos para no diluir la identidad partidaria en un bloque único con los libertarios. Su decisión será leída como un gesto político clave para saber hacia dónde se inclinará el PRO en la provincia en los próximos meses.