Un informe de la Universidad FASTA reveló un fuerte incremento de estafas virtuales, con modalidades cada vez más sofisticadas. El 34% de los marplatenses sufrió algún ciberdelito y el 71% conoce a alguien que fue víctima.
Un nuevo estudio elaborado por el Observatorio Universitario de la Ciudad y el InFo-Lab de la Universidad FASTA confirmó una tendencia alarmante: los ciberdelitos continúan en aumento en Mar del Plata. De acuerdo al relevamiento, uno de cada tres marplatenses (34%) fue víctima de algún delito informático durante el último año, lo que representa un incremento del 14% en comparación con el período anterior.
La investigación, desarrollada con una muestra representativa de vecinos y vecinas de la ciudad, también arrojó que el 71% conoce a alguien que fue víctima de este tipo de delitos, lo que refuerza la cercanía y magnitud del problema en la vida cotidiana.
Las modalidades más frecuentes incluyen estafas por enlaces maliciosos (34%), llamadas solicitando datos personales (32%), fraudes con promesas de premios falsos (62%) y engaños relacionados con pedidos de dinero o venta de dólares (40%). Además, los casos de dispositivos infectados por virus se triplicaron y alcanzan ahora al 13% de los encuestados, mientras que los fraudes con tarjetas de crédito y débito crecieron del 4,4% al 11%.
“Este aumento se vincula directamente con el crecimiento de la actividad digital en la vida cotidiana”, explicó el licenciado Gabriel Coronello Aldao, director del Observatorio. Según los datos, el 95,1% de los encuestados accede a internet diariamente y el uso de billeteras virtuales pasó del 45% al 79% en solo un año.
Por su parte, el ingeniero Santiago Trigo, especialista en ciberseguridad del InFo-Lab, advirtió sobre la necesidad urgente de reforzar la prevención: “Nuestro objetivo es brindar herramientas y generar conciencia. Las personas deben aprender a detectar riesgos y proteger sus dispositivos e información”.
Entre las recomendaciones básicas que ofrece el equipo de expertos, se destacan:
No hacer clic en enlaces sospechosos y verificar la autenticidad de mensajes.
No compartir datos personales o bancarios a través de canales no seguros.
Utilizar contraseñas fuertes y autenticación de dos factores.
Mantener actualizados los sistemas operativos y antivirus.
Desconfiar de ofertas que parecen demasiado buenas para ser ciertas.