La policía recibió estrictas órdenes de impedir el acceso de trabajadores informales que llegan para trabajar en la pesca. Solo se los dejará ingresar si el municipio lo autoriza y se hace responsable. Fuerte malestar con empresarios pesqueros y el titular del Consorcio.
Mientras Mar del Plata sigue realizando un “enorme esfuerzo” para evitar que la curva de contagios no suba y el coronavirus no circule en la ciudad, los empresarios de la pesca y las autoridades del Consorcio Portuario están en otra sintonía.
Inexplicablemente en las últimas horas se conocieron dos casos positivos en el puerto de trabajadores que no son de la ciudad y llegaron para trabajar en la pesca. Lo insólito de la situación es que se les realizó el hisopado por coronavirus pero se los autorizó a embarcarse sin tener los resultados de los exámenes. Por ello los marineros y sus compañeros quedaron en cuarentena y ahora se deberá controlar si hubo más contagios.
Las miradas apuntan ahora a los empresarios pesqueros quienes no quisieron esperar los resultados de los estudios e igualmente embarcaron a los trabajadores. Una irresponsabilidad por ganar dos días de trabajo. Esa “repudiable actitud” de los empresarios pesqueros cayó muy mal entre las autoridades municipales y provinciales.

Al mismo tiempo quedó en el ojo de la tormenta el titular del Consorcio Portuario, Martin Merlini. Sobreviviente de la gestión Macri, Merlini hizo alarde días atrás de los controles que realizaba el Consorcio, habló de más de 3200 controles a obreros de la pesca y la estiba, pero omitió decir que permitía la zarpada de los buques sin tener el resultado del tests de Covid-19. Está claro que Merlini también deberá dar explicaciones.
Ante la desprolijidad que ocurrió en el Puerto, intervino el Ministerio de Seguridad de la provincia. A través de su representante en la ciudad, Rodolfo “Manino” Iriart, se dispuso desde anoche impedir el ingreso de trabajadores golondrinas a Mar del Plata.
La orden fue reforzar “al extremo” los controles en los seis retenes que funcionan en los ingresos a la ciudad. La intención es que no ingrese ningún trabajador eventual o golondrina, más allá de tener el permiso que los autoriza. Si tiene ese permiso los oficiales deberán dar aviso a la autoridad municipal quien será en definitiva la responsable de ese ingreso.