El intendente intenta aglutinar el voto antikirchnerista y así incentivar el corte de boleta ante un posible crecimiento de la figura de Javier Milei al que no califica en sus alocuciones. La versatilidad como capital político.
Quizás nos adentramos en el último análisis de las elecciones PASO. La campaña de cara a las generales de octubre ya comenzó y se espera una semana cargada de gestos invisibles para el electorado, pero indispensables para la política. ¿Cómo justificarían su razón de existir en un año electoral si no es con algún sainete en el recinto?. Eso es lo que se espera está semana.
Cabe aclarar que cuando criticamos el pobre desempeño del deliberativo no lo hacemos con maldad, es una descripción en base a lo que en realidad podrían hacer, pero no hacen.
Para muestra es suficiente un botón: el SITU duerme el sueño de los justos, y no solo es responsabilidad de un oficialismo atado con alambre, sino que existe una oposición a la que le resulta más cómodo hablar de cuestiones periféricas que discutir los grandes problemas de la ciudad. En esta coyuntura es más fácil delegar, criticar u obedecer que legislar. Quizás encontramos buena parte de las razones de este fracaso colectivo en la consolidación de coaliciones electorales que deberían ser rediseñadas.
Un ejemplo insignificante pero elocuente es lo que ocurrió en el cierre de lista de la Facultad de Derecho. Una agrupación estudiantil con vínculos estrechos con el PRO (ATL) se alió a Crear (el brazo universitario de La Libertad Avanza, que supo serlo del menemismo) cuando la lógica indicaría que deberían trabajar con la Franja Morada, brazo universitario del radicalismo, ya que una vez finalizada la elección militarán codo a codo Juntos por el Cambio.
Más allá que la lógica universitaria es indescifrable para los que estamos fuera de ese “juego de poder”, queda en evidencia que no existe un marco ideológico que contenga a la coalición que gobierna la ciudad. Los une un esquema de cogobierno equilibrado en el reparto de cargos, no un proyecto de ciudad. No hay valores comunes excepto los que surgen de un estudio cualitativo y resultan oportunos para una elección.
Es más, buena parte del sostén político local de La Libertad Avanza supo ser el sostén político del desembarco de Guillermo Montenegro en Mar del Plata, y un tiempo antes supieron ser el sostén político de Sergio Massa en una de sus tantas aventuras electorales.
Por lo menos en nuestra ciudad la continuidad de “la casta” no corre peligro. No existen diferencias significativas entre los actores políticos, sólo se mueven al ritmo de su conveniencia, es por eso que la ciudad parece congelada hace una década. Casi nadie tiene en mente qué ciudad quiere dejar a las próximas generaciones.
En este contexto ideológico se enmarca la discusión electoral en nuestra ciudad. Incluso Fernanda Raverta y Gustavo Pulti parecen ser más continuidad que cambio, pese la reticencia que despiertan en algunos sectores que están bastante cómodos en esta mediocridad.

Como pocas veces los portales de noticias se empiezan a ver saturados de “noticias policiales”, venimos insistiendo con ese tema, pero algunos prefieren mirar para otro lado. La “conurbanización” de nuestra ciudad es otra de las profecías auto cumplidas de la política local. La responsabilidad es compartida.
La falta de planificación y la ausencia del Estado transformaron barrios pujantes en sectores marginados. Desde ya que la crisis económica y educativa tienen un grado de incidencia innegable, pero para qué está el Estado si no es para igualar trabajando en aquellos sectores que quedan postergados. La desidia tiene consecuencias que todos vemos y que preferimos callar.
En el medio de este caos se aproxima una elección, tan caótica como la realidad. Nadie en su sano juicio podía esperar que los mismos recursos de hace una década (antinomias, latiguillos, delirios de influencers, etc.) no terminarían hartando a la sociedad, a menos que no estén pensando en los vecinos sino mirando solo sus ombligos.
El intendente enfrenta un escenario más incierto que el esperado, aunque difícilmente termine resultándole adverso.
En una entrevista publicada en el portal “La Tecla” este fin de semana, Guillermo Montenegro indicó que “se debaten modelos, no colores políticos ni partidos ni nombres propios”, volvió a apelar a la ciudad del SI ¿? y a la oxidada pero rendidora antinomia con el kirchnerismo.
Es llamativa la afirmación que “no se discuten partidos políticos”: el alcalde intenta situarse por encima de su pertenencia partidaria y encarnar un relato suprapartidario, incluso prescindente de los nombres propios que protagonizan la reñida compulsa nacional y provincial.
Antes que algún purista intente desacreditar los párrafos que siguen, apelamos a redondear los números para una mejor compresión. El trabajo fino sobre los resultados nos excede y tampoco es útil a los fines de un análisis político general sino de un detallado estudio electoral que seguramente las partes directamente interesadas ya realizaron. Si no lo hicieron le recomendamos desde este modesto espacio que lo hagan urgentemente.
La participación en las PASO giró en torno al 70%. Siendo optimistas podríamos aventurar que en las generales el porcentaje crecerá en valores cercanos al 80%. Esto significa algo así como 50.000 nuevos votantes. A esto debemos sumarle los 15.000 votantes que optaron por alternativas que no superaron el piso electoral y los 30.000 que votaron en blanco.
Existen 95.000 posibles nuevos votantes para Juntos por el Cambio, Encuentro Marplatense, La Libertad Avanza y el Frente de Izquierda. Son muchos votos posibles, que ya no optaron por el oficialismo en una oportunidad. El resultado podría verse afectado (o no).
La interna presidencial de Juntos por el Cambio reunió 125.000 votos, mientras que la candidatura de Javier Milei de la mano de La Libertad Avanza obtuvo 95.000 votos. La lista encabezada por Guillermo Montenegro superó los 135.000 votos y la lista local de La Libertad Avanza alcanzó los 75.000.

El intendente se alzó con la suma de los presidenciables de su fuerza política más 10.000 votos. Llamativamente algo similar ocurrió en Encuentro Marplatense. Las principales fuerzas se quedaron casi en partes iguales con el corte de la boleta de Milei. Montenegro consolidó ese corte en el centro y Raverta en la periferia.
En base a la irrupción de posibles nuevos votantes y el escenario de las PASO, el jefe comunal deberá afrontar algunos desafíos en este par de meses que se avecinan:
Seguramente Montenegro podrá cumplir el primer desafío sin mayores inconvenientes.
El segundo es más complejo, puesto que en el imaginario colectivo quedó marcada una diferencia de 10 puntos, parece demasiada amplia para ser reñida, pero un discurso bien articulado podría darle épica a la contienda.
Los últimos 2 desafíos van de la mano y dependen de la versatilidad tantas veces demostrada por el intendente.
Montenegro puede y sabe cómo generar un clima o relato en el que optar por su candidatura tenga puntos en común con: achicar el Estado, imponer orden, hacer eficiente lo ineficiente, ganarle al kirchnerismo, generar empleo y otro montón de frases pre diseñadas.
Para ello es indispensable que recobre la vitalidad que alguna vez deslumbró a muchos, ese sea quizás el desafío más importante y personal.
La elección parece estar al alcance de sus manos, pero por las dudas cuentan las malas lenguas que el disfraz de león ya está diseñado. La antinomia por encima de todo. Más vale casta conocida pero versátil que ignoto por descubrir.
Hasta la próxima. Ya queda mucho menos campaña por desandar. Enhorabuena.