Llamados al teléfono de línea solicitando un número que nos va a llegar por SMS, un pedido de dinero que nos hace un contacto por WhatsApp o un mail que nos invita a ingresar a un link de nuestro banco son algunas de las tácticas que utilizan los delincuentes para ingresar a nuestras cuentas virtuales.
Respecto de la cantidad de casos que se dan en la ciudad, Santiago Trigo, Ingeniero y docente, especialista en ciberseguridad y delitos informáticos manifestó que “desde el lado de la investigación académica, hace dos años que desde el Observatorio de la Universidad Fasta hacemos una encuesta de victimización sobre ciberdelito. Este último año encontramos que dos de cada 10 marplatenses sufrieron un ciberdelito, es una cifra bastante alta. También es importante tener en cuenta que estos delitos tienen una cifra negra muy elevada, son delitos que no se registran por las estadísticas oficiales porque no se denuncian”, dijo en diálogo con el portal de la Universidad de Mar del Plata.
Asimismo, agregó: “Sabemos que, a grandes rasgos, 20% de los marplatenses sufrieron un ciberdelito en el último año y el 60% conoce a alguien que fue víctima, con lo cual manejamos cifras bastante altas. Según la encuesta, aquellos fraudes más habituales son los que tienen que ver con robos de datos de tarjetas de crédito, robos de cuentas de redes sociales y llamados telefónicos que solicitan datos. Por otro lado, vemos también que no hay un crecimiento exponencial, sino que el delito se mantiene estable en una cifra muy elevada. Es un dato preocupante”.
“Antes de julio de 2021, la mayoría de los casos estaban orientados a conseguir datos para ingresar al home banking de los clientes y desde la plataforma sacaban préstamos de acreditación inmediata y transferían ese dinero a otras cuentas. En julio del 2021, el Banco Central trabó esa medida al obligar a los bancos a verificar la identidad de sus clientes para un préstamo y establecer la acreditación en 48 horas. Esta medida frenó este tipo de operaciones y entonces la práctica delictiva se orientó más al robo de cuentas en redes sociales, extorsionando al dueño para recuperarla o intentando suplantar su identidad para estafar a sus contactos”, explicó.
Asimismo, en cuanto a las estrategias que utilizan para hacerse con los datos de las víctimas, el especialista en ciberseguridad dijo: “suelen aprovecharse del contexto, en su momento te llamaban para decirte que te iba a llegar un mensaje con un código para inscribirte al IFE, para conseguir un turno de vacunación, acceder a un premio o para proteger la seguridad de una billetera virtual. Una vez que la víctima entrega ese código, acceden a sus redes sociales y se quedan con su cuenta”.
Consultado respecto de la prevalencia de un grupo etario sobre la población de víctimas, Trigo expresó: “Según lo que vemos en cuanto a estadísticas oficiales de las fiscalías o encuestas que hacemos de carácter privado, no hay un grupo etario que se destaque sobre otro. La curva de distribución del ciberdelito es bastante pareja. Creíamos en un principio que el adulto mayor era el más vulnerable sobre estas cuestiones, pero la realidad es que no. Esto tiene que hacernos ver que nadie está exento de caer en este tipo de maniobra, porque donde nos confiamos es donde estamos más vulnerables”.