Chalet Marplatense: ¿Original o copia?

Chalet Marplatense: ¿Original o copia?

Se lo llama "estilo Mar del Plata”, “Pintoresquismo marplatense” o simplemente, "chalet marplatense" es un estilo arquitectónico doméstico muy popular construido entre 1935 y 1950 principalmente en nuestra ciudad, pero extendido a otras ciudades costeras como Miramar y Necochea.

29 de junio de 2022

Sabías que los chalecitos marplatenses responden a un estilo y tienen características que los hacen fácilmente reconocibles?

Se lo llama «estilo Mar del Plata”, “Pintoresquismo marplatense” o simplemente, «chalet marplatense» es un estilo arquitectónico doméstico muy popular construido entre 1935 y 1950 principalmente en nuestra ciudad, pero extendido a otras ciudades costeras como Miramar y Necochea.

 

Juguemos un rato…Si te pregunto diez características de este estilo, en diez segundos, sin repetir y sin soplar, que respondés?

A ver si coincidís conmigo?

 

1)   Frentes de piedra Mar del Plata;

2)   Techos a dos aguas, de varias pendientes y tejas coloradas;

3)   Porches delanteros;

4)   Chimeneas de piedra;

5)   Ornamentos: es muy común ver la dirección, el constructor o el nombre de la casa escrita sobre la piedra, pequeñas grutas para imagen de virgencitas y maceteros macizos de flores;

6)   Aberturas de madera con herrajes decorativos;

7)   Madera hachada en diferentes sectores del frente;

8)   Retiros delanteros con jardines;

9)   Rejas y faroles en el frente;

10) Buhardillas o entrepisos sobre los garages.

 

Y son muchas más! Si te parás frente a algunos de ellos, la lista puede duplicarse, seguro! Son rasgos que lo hacen claramente identificable y definen este carácter tan propio, aunque se repita en otras ciudades.

Chalet marplatense: detalle de chimeneas y ventanas. Foto Anabella Mengarelli

 

Su padre, el chalet californiano

Este tipo de construcciones tienen sus antecedentes en la arquitectura pintoresquista monumental, prevalente en las grandes mansiones construidas en la ciudad entre 1910 y 1930, en el estilo Californiano, originado en California, Estados Unidos (de ahí el nombre) y en el American Craftsman, una vertiente doméstica estadounidense, desarrollada a partir de los últimos años del siglo XIX e inspirado en el movimiento Arts and Crafts.

 

Hacia fines del Siglo XIX, la clase social de alto poder económico y político de argentina, resumida en su mayoría en la élite porteña, deseaba construir en el país, una villa balnearia inspirada en las ciudades europeas del sur de Inglaterra o norte de Francia, lugares que habitualmente recorrían en sus viajes. El uso de sus tiempos libres sumado al paisaje inigualable que le ofrecía la ciudad, llevó a concretar el proyecto que a principios del Siglo XX alcanzó su apogeo. Esta villa aristocrática, debió su formación tanto a la acción privada como pública, que favoreció la construcción de grandes obras urbanas, de espacios públicos y por supuesto, de la arquitectura residencial pintoresca monumental, en la que eran protagonistas, arquitectos e ingenieros mayoritariamente extranjeros.

 

En 1920 se comienza paulatinamente la democratización balnearia y se consolida la población estable. Así, se gesta una ciudad donde conviven los intereses elitistas y las necesidades de sectores sociales más amplios.

 

Entre 1930-1950 la ciudad balnearia se consolida, cambiando su rol de balneario exclusivo al de una ciudad turística y más popular. Este proceso tiene grandes gestores como el gobernador M. Fresco y el intendente R. Camusso, actores individuales o institucionales como la Asociación de Propaganda y Fomento o el Centro de Constructores y Anexos y grupos profesionales como la Asociación de Ingenieros y Arquitectos que con su obra caracterizaron la ciudad. Algunos profesionales integrantes de familias tradicionales marplatenses, como el Ingeniero A. Baldassarini y los arquitectos Alberto Córsico Piccolini, Auro Tiribelli, José V. Coll, Gabriel Barroso, y Raúl Camusso, tuvieron una destacada actividad y realizaron numerosas construcciones.

 

Las villas pintorescas no correspondían a las nuevas formas de vacacionar, sumado a la crisis económica del ´30, que no permitía a la burguesía nacional invertir grandes capitales en viviendas de veraneo ya que las nuevas burguesías, integradas en su mayoría por inmigrantes, requerían una nueva escala habitacional. Entonces, se pasa de la monumentalidad de las grandes mansiones a orillas del mar, a la construcción de chalets modestos que traducen sus símbolos y materialidades por toda la ciudad. Estos chalets “estilo Mar del Plata” se utilizan como vivienda estable o estacional, o como alquiler turístico veraniego, y se caracterizan por estar construidos en terrenos más chicos, tener dimensiones más reducidas pero con volúmenes variados y articulados, frentes de piedra Mar del Plata y partes revocadas con texturas rugosas o simulando escamas, techos con tejas coloniales, madera hachada o rústica usada como revestimiento o en aberturas, y jardín en el frente.

 

Tan marcada es la influencia de las construcciones del norte de América, que el arquitecto Córsico Piccolini, denominaba a sus proyectos construidos entre 1935 y 1945 como “chalets canadienses” o “chalets californianos”, lo que revela su indagación en fuentes americanas para el desarrollo de sus proyectos.

 

Así, los “chalets marplatenses” constituyeron una respuesta a la ciudad turística y a la ciudad estable de mediados del siglo XX, extendiéndose a otros centros veraniegos y a las Sierras de Córdoba, siendo posible encontrarlos también, aislados o en grupos, a lo largo de todo el país.

 Estilo Californiano readaptado a Mar del Plata. Foto Anabella Mengarelli

 

Definitivamente con estilo propio

En los primeros años del 1900, la movilidad social en Mar del Plata era muy dinámica, debido a que una clase media en crecimiento, dependía de actividades como los servicios turísticos, la industria de la construcción y el comercio. Fue durante esta época que surgió esta expresión constructiva como un logro de la clase media, que reconvirtió las principales características de las grandes mansiones de la “belle epoque” a una escala doméstica. El nuevo estilo fue rápidamente adoptado y readaptado por idóneos, constructores y jóvenes arquitectos de la ciudad, descendientes en su mayoría de familias españolas e italianas, creando una impronta muy marplatense.

 

Hoy podemos disfrutar de algunas de estas casas que quedan, refuncionalizadas o recicladas como vivienda.

 

Estas características, se han convertido en un sello, una impronta local, tan incorporada para los residentes, que muchas viviendas nuevas buscan tener guiños que las acerquen a estas primeras casas, rasgos que lucen cual heráldica, en la fachadas modernas, readaptados a estos tiempos como un sello distintivo local: se sigue usando la piedra Mar del Plata, los techos de teja o pizarra negra, los jardines al frente, las entradas con galerías y las veletas en algún sector alto de los techos, entre otras referencias.

 

No hay dudas que este estilo es parte de nuestro Patrimonio tanto arquitectónico como cultural. Es un bien, una tradición, un saber, relevante para nuestra cultura, nuestra historia y nuestra identificación como comunidad. Por eso debemos cuidarlo, defenderlo, transmitirlo y amarlo. Porque como dijo Leonardo Da Vinci, “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”.

 

Anabella Mengarelli

 

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Arquitecta de profesión.

Creativa por defecto.

Comunicadora por elección.

Viajera por prescripción médica.

 

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