El referente de LLA en Mar del Plata defendió el rumbo económico del gobierno nacional y sostuvo que la desaceleración inflacionaria es resultado de “una nueva lógica de libertad” en el consumo. Rechazó las críticas por la caída de ventas en algunos rubros y aseguró que “la gente vuelve a confiar”.
En medio del debate público por el impacto de la recesión y la fuerte baja en el consumo que denuncian distintos sectores, el dirigente marplatense de La Libertad Avanza, Alejandro Carrancio, salió al cruce de las críticas y reivindicó los indicadores que muestran una desaceleración de la inflación. “La inflación más baja de los últimos cinco años no es casualidad” , dijo y atribuyó el fenómeno a la política económica impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Carrancio cuestionó las lecturas críticas de algunos medios y dirigentes opositores. “Algunos periodistas militantes dicen que ´bajó porque no hay consumo, no suben los salarios y se abre la importación´. Falso. Otra vez mintiendo”, lanzó el exconcejal marplatense.
En contraposición a esas versiones, el dirigente libertario defendió la idea de que los consumidores hoy ejercen mayor libertad de elección sobre sus gastos. “Por primera vez en años hay libertad de decidir, y lo que está pasando es muy claro: crecen las ventas de autos 0km, que aumentaron un 77% respecto a 2024; se reactivan las operaciones inmobiliarias y se consolida el ahorro en pesos y dólares”, detalló.
Carrancio aseguró que el cambio no es solamente económico, sino también cultural. “La gente dejó de gastar el mango que le sobraba en la diaria porque vuelve a confiar. Elige bienes durables, cosas que antes eran un sueño. No más ‘consumir para que no se devalúe’, ahora hay estabilidad”, afirmó.
Las declaraciones se dan en un contexto de tensión entre la mejora de algunos indicadores macroeconómicos y los reclamos por la situación social. Mientras la inflación muestra una tendencia descendente, también se multiplican los informes sobre caída de ventas en alimentos, indumentaria y productos básicos, con fuerte impacto en comercios de cercanía y economías regionales.
Sin embargo, para Carrancio, la perspectiva es positiva: “Estamos saliendo de un esquema donde todo era incertidumbre y compulsión al gasto por miedo a la inflación. Ahora hay previsibilidad, y eso cambia la forma de consumir. La estabilidad llegó para quedarse”, concluyó.