Cada vez falta menos, pero cada día parecen estar más alejados

Cada vez falta menos, pero cada día parecen estar más alejados

Los cierres de alianzas y de listas están a la vuelta de la esquina, pero las especulaciones dificultan un análisis. El miedo se apodera de los operadores políticos. La voluntad popular parece indescifrable.

1 de junio de 2023

En política unas horas equivalen a unos días en cuanto a la proximidad del cierre de listas de refiere, por eso la ansiedad le gana a la información y muchas veces todos somos víctimas de algunas “trampas” que se dejan en el camino.

 

Pero más allá de las “operaciones” que están a la orden del día algunas incógnitas se van despejando. Muchos analistas afirman que elegir el momento para despejar las dudas en torno a una candidatura o un armado político es casi tan importante como la firma de aceptación del cargo.

 

Hay que ser muy cuidadoso a la hora de equilibrar los armados políticos porque un error equivale a una posible fuga ya sea de votantes o de dirigentes. Por ese motivo es que la mayoría del arco político local jugará a las escondidas hasta que no se defina el escenario nacional y provincial.

 

El caso de la sorpresiva indefinición de Guillermo Montenegro y las infinitas conjeturas que se tejen en su entorno es solo un ejemplo. En el Frente de Todos el escenario parece más ordenado, pero también existen tensiones indisimulables. El resto de las fuerzas no escapa al clima de incertidumbre generalizado.

 

La clave para entender por qué la mayoría de los actores locales juegan a las escondidas radica en el desprecio a las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias por parte de dirigentes provinciales y nacionales.

 

Los partidos políticos resignaron buena parte de su identidad en pos de la construcción de coaliciones electorales medianamente estables, pero sin que exista un núcleo de coincidencias mínimas. Las coaliciones existen sólo para acceder al poder, y en algún caso para mantenerlo, pero no hay un proyecto que los una más allá de la oportunidad u oportunismo.

 

En este contexto sería lógico y esperable que en el seno de dichas coaliciones las fuerzas que las integran diriman sus diferencias en las urnas, y que sea la ciudadanía la que elija el perfil de cada alianza en definitiva para eso existen las primarias. El tema es que las PASO funcionan como un test electoral y no como una instancia de ordenamiento, por tal motivo el riesgo es mayor y los miedos se apoderan de la escena.

 

En los últimos días asistimos a decenas de interpretaciones en torno a cómo deben darse a conocer los resultados de las PASO y la forma en que esto incidiría en el electorado de cara a las generales. De allí surge la definición de la elección de tercios y la supuesta necesidad imperiosa de unidad, todas muestras del temor a lo desconocido (la voluntad popular) o del distanciamiento de política con la ciudadanía.

 

Pese a que las reglas de juego son conocidas desde hace mucho tiempo por todos los actores se impone la construcción personalista por sobre lo consolidación ideológica de los frentes electorales. Los medios sobreexponen las diferencias y cada actor sobreactúa las respuestas, así se genera un clima de constante tensión que hace tambalear la estabilidad de las ya endebles coaliciones. Tenemos herramientas electorales para un sistema de partidos que ya no existe. Sin lugar a dudas el replanteo de este sistema es una de las tantas materias pendientes de la política.

 

En casi todos los partidos que componen las coaliciones hay tensiones irreparables o fracturas. La base ideológica es tan difusa que las distintas facciones apelan a mensajes grandilocuentes y peligrosos.

 

La política suma incertidumbre a un pésimo contexto social y económico. Casi el 60% de la población de la Provincia de Buenos Aires cree que la situación económica puede empeorar y tan solo el 22% de los bonaerenses es optimista en relación al futuro. Es poco probable que estén preocupados por la puja entre Grindeti y Santilli, la reelección de Kicillof o la irrupción de un candidato capaz de estar a la altura de la estelaridad de Javier Milei.

La consultora Circuitos publicó un estudio realizado en la provincia de Buenos Aires entre los días 26 y 27 de mayo.

 

El primer dato a destacar es que el 29,7% de los consultados afirmó que votaría en las primarias a alguno de los precandidatos de Juntos, mientras que el 24,9% indicó que optaría entre precandidatos del FDT y tan sólo el 12,7% dijo que se inclinaría por candidatos de La Libertad Avanza. La primera conclusión es que los tercios no existen en la provincia, ya que en el mejor de los escenarios Javier Milei no alcanzaría el 15% de los votos.

 

Según este estudio, Patricia Bullrich no solo resultaría la precandidata a la presidencia más votada dentro de la primaria de Juntos, sino que también se ubicaría por encima de cualquiera de las opciones del FDT. Pero allí no terminan las “sorpresas”: en la puja por la gobernación Kicillof no superaría el 30%, mientras que las opciones de Juntos reunirían más del 40%, con Santilli apenas 7 puntos por encima de Grindeti.

Justamente en los últimos días se habló mucho del casi seguro renunciamiento de Grindeti. Según este estudio sería ridículo pensar que el actual intendente de Lanús, en uso de licencia para presidir el Club Atlético Independiente, se baje de una contienda que lo muestra sumamente competitivo.

 

También se hizo referencia a un posible alineamiento de Santilli con Bullrich, lo que también resulta improbable puesto que Bullrich se impondría en la provincia sin necesidad de bajar a su candidato, que además es apadrinado por Mauricio Macri.

En un escenario como el que plantea la consultora Circuitos los pedidos desesperados de unidad parece que caerán en saco roto. Todo está en juego y la lapicera la tendría el pueblo.

 

Por otra parte, el estudio nacional correspondiente al mes de mayo publicado por la consultora Taquion ubica en las PASO a la suma de los precandidatos de Juntos con más de un 33%, secundados por La Libertad Avanza con el 26,3% y en tercer lugar la suma de los precandidatos del FDT con apenas un 23,7%.

 

Según Taquion, Patricia Bullrich es la única precandidata con diferencial positivo entre imagen positiva y negativa (+6,5) y Sergio Massa es el presidenciable con peor diferencial negativo (-44%). Wado De Pedro reuniría tan sólo un 24% de imagen positiva. El dato saliente es que el 37% de los consultados afirmó tener alguna duda en relación a quién votaría en las PASO.

 

Si queremos ensayar una especie de resumen de esta editorial podríamos afirmar que:

1)      la política debe rever el sistema de primarias,

2)      Patricia Bullrich estaría consolidando su precandidatura,

3)      Milei aún estaría lejos de ser competitivo al menos en la provincia de Buenos Aires, y

4)      la interna entre Santilli y Grindeti parecería estar más pareja de lo esperado.

 

Lo único que parece indiscutible es que casi todo está por definirse. Cada vez falta menos, pero cada día parecen estar más alejados.

 

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