Bronca y desilusión, la moneda está en el aire

Bronca y desilusión, la moneda está en el aire

Falta un mes para las PASO. Las campañas naufragan en la indiferencia de un electorado cansado de las antinomias y resignado ante una agenda dominada por minorías ruidosas e implacables. ¿Cuál es el escenario en Mar del Plata?.

13 de julio de 2023

Vamos a comenzar esta columna con algunas preguntas, sabemos que no es recomendable pero quizás el ejercicio resulte útil: juguemos a ingresar al túnel del tiempo y transportarnos al año 2001. ¿Tenías definido tu voto a 30 días de las elecciones?. ¿Te sentías importante en el proceso electoral?. ¿Estabas enojado al momento de ir a votar?.

 

Aquellas elecciones del 2001 quedaron marcadas por el “voto bronca” ya que solo el 57,37% del padrón electoral emitió votos positivos, el resto se dividió entre votos en blanco, anulados y abstencionistas. El proceso electoral también se vio sacudido por el atentado contra las torres gemelas, la atención mediática apenas se centró en las elecciones de medio tiempo 15 días antes de las mismas.

 

Entrado el mes de octubre el riesgo país rozaba los 1800 puntos y se decía que “antes que devaluar preferían dolarizar”. La población bajo la línea de indigencia ya llegaba al 14% y proliferaban las cuasi monedas. Sobraban motivos para estar embroncados.

 

La bronca es un sentimiento de ira o enfado de una persona contra alguien o algo. En aquella elección el electorado se expresó en gran número (ya sea emitiendo su voto en blanco, anulando el voto o no concurriendo a votar) creyendo que le estaban dando una “lección” al sistema sin darse cuenta que ese sistema es capaz de transformar el 57,37% de votos emitidos en un 100% de votos válidos y de esa manera, pese a obtener menos votos reales, repartir los mismos cargos e incluso fingir legitimidad de origen. Hecha la ley, hecha la trampa. La crisis se agudizó y ya sabemos cómo terminó la historia.

¿Por qué apelamos al 2001? Porque pocas veces la política estuvo tan alejada de la agenda cotidiana como en aquel entonces, hasta hoy.

 

El riesgo país oscila los 2000 puntos, la inflación roza el 150% anual, no existen las cuasi monedas porque no hay límites para la emisión, el dólar coquetea con los $500, la inseguridad es una de las principales preocupaciones de los argentinos, y el semestre pasado 11.465.599 se encontraban por debajo de la línea de la pobreza y 2.356.435 eran indigentes. Todavía hay algunos que hablan de dolarización.

 

Frente a este panorama hoy reina la desilusión: pérdida de la esperanza, especialmente de conseguir una cosa que se desea, o de la ilusión al saber que algo o alguien no es como se creía.

 

La política está a años luz de percibir esa desilusión, no alcanzan a dimensionar ese sentimiento que surge en cualquier charla de café, en un colectivo o compartiendo una fila para pagar algún servicio. No hace falta gastar millones en estudios cualitativos, tampoco es suficiente el latiguillo de la escucha pasiva e indiferente. La política está en otra sintonía.

 

La incipiente campaña no hace más que dejar en evidencia esa disociación. Unión por la Patria eligió de candidato al peor ministro de economía de los últimos tiempos, Juntos por el Cambio no puede escapar a la brutalidad de su interna, los auto percibidos liberales naufragan en sus penumbras y la izquierda no supera la impronta adolescente con discusiones y planteos que rozan el absurdo.

 

Los medios de comunicación se alimentan de la carroña de las redes sociales y generan un micro clima dentro de otro micro clima. Casi nadie puede hablar más de un par de segundos de sus propuestas sin tener que responder alguna chicana de poco vuelo. Los periodistas son impunes celebridades.

 

Los micro climas son un caso digno de estudio, y para muestra basta un botón. Esta semana circuló por los pasillos del poder una supuesta encuesta que ubicaba a Patricia Bullrich muy por encima de Horacio Rodríguez Larreta en la preferencia de los marplatenses. Esa encuesta era adjudicada a la consultora Zuban Córdoba que había publicado un estudio nacional el último domingo. La encuesta era falsa, aquellos que cometieron ese “desliz” incluso utilizaron el diseño de la encuesta original para falsificar los resultados. Inmediatamente los responsables de la consultora salieron al cruce de la publicación. La pregunta es: ¿a quién le sirve falsear una encuesta? ¿a quién le están hablando?.

 

La política parece estar ocupada en esos menesteres, quizás les parezca más importante construir un relato basado en una mentira que intentar modificar la realidad. Así también funciona Twitter (salgan de ahí mientras puedan), una red en donde anónimos se arrogan verdades conocidas por pocos y las escupen con particular odio. Los políticos replican esa metodología hasta que se dan cuenta, muchas veces demasiado tarde, que no se puede redoblar todo el tiempo. Y esto recién comienza.

 

En nuestra ciudad el intendente intenta volver a ser la persona cercana a los vecinos, aquella que no hace tanto tiempo sentía en carne propia los problemas de sus conciudadanos, mientras que su círculo más cercano no duda en vincular todos los males cotidianos a la gestión provincial.

Es importante aclarar que muchas veces les asiste la razón en los reclamos, pero es inexplicable que en los últimos 20 años ninguna fuerza política haya sido capaz de encarar seriamente un proceso de reforma constitucional para consagrar de una vez por todas las autonomías municipales. Es un tema que los pre candidatos a legisladores provinciales deberían exponer claramente, no solo como una vaga expresión de deseos.

 

Si llegaron hasta acá es porque les interesa leer algo más que las mismas críticas de siempre, e intentaremos no defraudarlos.

 

En las tiendas del oficialismo esperan canalizar algo más que la suma de los precandidatos a presidente de Juntos por el Cambio (Bullrich aún mantendría una exigua ventaja sobre Larreta), ya que estiman que estarían llevándose al menos la mitad del voto de Javier Milei, lo que los ubicaría por encima del 40%.

 

En la oposición se habla de una contienda más pareja: un núcleo duro del kirchnerismo que rondaría el 27% más el aporte de Acción Marplatense, estiman que Montenegro no lograría hacerse de buena parte del voto del león que rondaría el 15%, y sueñan con una PASO que los deje apenas a un par de puntos de JxC.

No son conclusiones, aunque no lo crean es información. Todas las especulaciones son muy finas. El número de indecisos es alto.

 

La bronca y la desilusión son dos caras de una misma moneda. La bronca señala con el dedo mientras que la desilusión nos pone cara a cara con el espejo. Es difícil afirmarlo, pero la bronca no hizo más que dar inicio a 20 años de grieta. Quizás sea el momento de hacernos cargo.

Hasta la semana que viene.

 

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