El gobernador bonaerense se refirió a las declaraciones que realizó la escritora en Comodoro Py, donde reveló que fue Soledad Quereilhac quien le ofreció aplicarse antes la Sputnik V.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aseguró este miércoles que «es mentira» que su esposa, Soledad Quereilhac, le ofreció «por abajo de la mesa» a la escritora Beatriz Sarlo aplicarse antes la vacuna rusa contra el coronavirus, Sputnik V.
«Cuando me entero de esta noticia y vi los titulares de los diarios, y no sólo los titulares sino la campaña horrible de odio que ya hay en las redes contra mi familia, particularmente contra mi esposa; el título de la noticia es que mi esposa le ofreció a Beatriz Sarlo una vacuna por abajo de la mesa y es mentira, me parece un ataque absolutamente canalla a mi familia y a mi esposa», dijo el mandatario provincial.
En declaraciones a TN, Kicillof agregó que plantear eso es «mentira» porque «nadie le ofreció nada a nadie por abajo de la mesa». «Mi esposa no trabaja en mi gobierno, no ofrece vacunas y menos en esas condiciones«, indicó.
«Mi esposa no se vacunó, no se vacunó mi mamá, no se vacunó mi suegra, no se vacunó nadie de mi familia, me vacuné solo yo», indicó el gobernador bonaerense.
Antes de los dichos de Kicillos, voceros de su gobierno salieron a remarcar que no hubo un ofrecimiento para que Sarlo se vacune «antes de tiempo o sin esperar el turno», sino que indicaron que las gestiones fueron parte de una campaña para que figuras públicas accedan a medicación para despejar las dudas sobre su efectividad.
«Este tema que menciona Sarlo hay que ponerlo un segundo en contexto. Cuando se inicia la posibilidad de que llegue una vacuna, prácticamente al comienzo de la llegada de la vacuna empiezan las denuncias, entre otras de (Elisa) Carrió que nos denuncia a nosotros, al Presidente, por envenenamiento», repasó.
Kicillof agregó que, en ese contexto, a él se le ocurrió hacer una campaña en la que «gente reconocida, famosa, referentes se sumaran y, sobre todo, si no eran del oficialismo».
«Estaba en Villa Gesell, en enero. Y dije ‘voy a hacer una campaña con 100 vacunas. Para que vean que esta vacuna no es venenosa se van a vacunar personas conocidas. Y ahí se empezó a tantear, de montones de formas, porque la vacunación es voluntaria, quién quería participar de esta campaña. Esa era la campaña», remarcó.