“Estamos en la puerta de un masacre humanitaria dentro de las cárceles”, señalaron desde el Movimiento Evita local.
Desde el frente de liberadas y liberados del Movimiento Evita Mar del Plata expresaron “preocupación” ante la noticia respecto del caso positivo de COVID 19 a una enfermera que se desempeña en la Unidad Penal 44 de Batán. En ese marco, denunciaron que las condiciones en la hoy se encuentran las Unidades Penales del Complejo “constituyen un grave riesgo para la propagación del virus”.
Este escenario fue advertido por la referente del espacio Canela Bella, quien en el marco de un banderazo que tenía por fin visibilizar los reclamos de detenidas/os y familiares en las puertas del palacio de Tribunales el pasado 19 de junio, anticipó que “estamos en la puerta de un masacre humanitaria dentro de las cárceles”.
Actualmente en la U.P 44 se encuentran privadas de la libertad aproximadamente 529 personas. Denuncian superpoblación del 42% en un contexto de pandemia.
“No sólo preocupa la circulación del virus en contextos de encierro por la potencial rápida propagación, sino también, porque las condiciones materiales en las que se encuentra el Área de Sanidad son extremadamente precarias, deficientes y peligrosas”, agregó.
“El sistema de salud en las cárceles no depende del Ministerio de Salud. La atención sanitaria de las personas privadas de su libertad se encuentra a cargo de la Dirección Provincial de Salud Penitenciaria, dependiente de la Subsecretaría de Política Penitenciaria del Ministerio de Justicia, la cual está supeditada al orden y la seguridad intramuros. El desplazamiento de las personas privadas de la libertad al Área de Sanidad está intermediado por el personal del S.P.B, es decir que “la llave” para acceder a la atención médica se encuentra en manos del personal penitenciario”, señaló la dirigente.
“En caso de lograr acceder, las detenidas y detenidos reciben atención por agentes de salud dentro de las unidades, en condiciones precarias, por la falta de insumos, mala infraestructura, falta de higiene y escasos recursos sanitarios. Además, desde el dictado del A.S.P.O en el mes de marzo de este año las horas para estar fuera de las celdas se vieron reducidas, se suspendieron las visitas, los talleres culturales y todas las actividades educativas y recreativas, con la agravante de que no se está brindando atención psicológica ni psiquiátrica, lo que genera gran preocupación por la salud mental de los y las detenidas”, agregaron desde la organización.
“El Servicio Penitenciario Bonaerense no permite el ingreso de indumentaria, frazadas y todo elemento necesario para hacer frente al invierno y sus bajas temperaturas, como tampoco se encuentra garantizada la provisión de cloro, alcohol, barbijos ni guantes. Únicamente se distribuye una mínima (e insuficiente) cantidad de cloro por pabellón”, concluyó Bella.