Según una encuesta de Zuban Córdoba, la mayoría de quienes ahorran en dólares no quiere declararlos ni gastarlos, incluso con incentivos del Gobierno. La falta de confianza en la dirigencia política es clave en la decisión.
La consultora Zuban Córdoba presentó los resultados de su última encuesta nacional, que revelan una fuerte desconfianza de los argentinos hacia el gobierno de Javier Milei y una marcada resistencia a utilizar o blanquear sus ahorros en dólares, incluso con los beneficios ofrecidos por el nuevo régimen oficial.
El estudio indica que solo el 19,9% de los argentinos declara tener dólares ahorrados “bajo el colchón”, mientras que un contundente 72,1% directamente no tiene ahorros en divisa extranjera. De los que sí los poseen, el 45,7% afirma que prefiere seguir guardándolos, y apenas un 12,2% se mostró dispuesto a blanquearlos bajo el esquema que impulsa el gobierno libertario.
El informe resalta que, más allá de los instrumentos legales y económicos, la decisión de usar o no los dólares está profundamente vinculada con la confianza política. Una de las frases testeadas en la encuesta lo resume con claridad: “Cuando los ministros de Milei traigan sus dólares del exterior, voy a gastar los míos”. Un 45,4% de los encuestados dijo estar de acuerdo con esa afirmación, mientras que un 41,2% se manifestó en desacuerdo.
Otro dato significativo: ante la frase “Lo último que se me ocurre es gastar los dólares porque Milei y su gobierno me lo piden”, el 57,8% expresó su acuerdo, y solo un 36,6% se mostró en desacuerdo. Esto confirma que, en buena parte de la población, el ahorro en dólares se transformó en una reserva no solo económica sino también simbólica de protección frente a la incertidumbre.
En paralelo, el sondeo exploró aspectos electorales. Si bien la confianza en los candidatos o el cargo en juego aparecen como factores secundarios, para un 43% de los encuestados el incentivo principal para votar sigue siendo la posibilidad de generar un cambio real. El voto, entonces, mantiene su valor como herramienta transformadora, aunque cada vez más condicionado por el desencanto y la falta de credibilidad en la dirigencia.
La conclusión de Zuban Córdoba es clara: “La economía sigue siendo un termómetro de la política, pero los dólares guardados cuentan hoy más que las promesas oficiales”.