El nuevo jefe comunal reemplaza a Guillermo Montenegro, quien tomó licencia para ocupar una banca en el Senado bonaerense. Neme llega condicionado por la interna del oficialismo, pero con respaldo legislativo para sostener la línea política del gobierno.
Agustín Neme asumió hoy como intendente interino de General Pueyrredon en reemplazo de Guillermo Montenegro, quien inició su licencia para ocupar una banca en el Senado de la provincia de Buenos Aires. Sin un acto formal que precisara tiempos o modalidades específicas, Neme pasó a encabezar el Ejecutivo local en un contexto marcado por fuertes tensiones dentro del propio oficialismo.
La llegada de Neme al principal sillón municipal se da en medio de una interna feroz entre su sector y la mesa chica que rodea al exintendente. Ese conflicto interno dejó al nuevo jefe comunal con un margen de acción acotado, limitado para imprimirle un estilo propio a la gestión y obligado a sostener la continuidad del esquema político trazado por Montenegro.
La situación institucional quedó además condicionada por el carácter interino de su mandato. Montenegro no renunció, sino que pidió licencia, lo que le permite regresar al cargo cuando lo disponga. En ese marco, la conducción de Neme aparece, desde el inicio, atravesada por una incertidumbre política y operativa que dependerá directamente de las decisiones del ahora senador bonaerense.
Sin embargo, una ventaja clave acompaña el desembarco del nuevo intendente: la mayoría legislativa. El entendimiento entre el PRO, La Libertad Avanza y la Unión Cívica Radical —alianza que se consolidó en los hechos durante la sesión preparatoria del Concejo Deliberante— se encuentra “más vivo que nunca”. Esa mayoría fue determinante para impedir que la oposición ocupara espacios en la mesa directiva del cuerpo, rompiendo una tradición vigente desde el retorno de la democracia y dejando en claro el rumbo político que el oficialismo pretende sostener durante los próximos dos años.
Pese a la tensión que dejó al descubierto el funcionamiento del Concejo, Neme intentó marcar una línea discursiva propia. Señaló que su objetivo será “defender a Mar del Plata”, escuchar y responder a los reclamos de los vecinos, y continuar el camino emprendido por Montenegro, pero apelando al diálogo con todos los sectores. Un mensaje que contrasta con lo ocurrido ayer en el Concejo, aunque busca ordenar políticamente un inicio de gestión atravesado por disputas internas y definiciones institucionales que aún están en curso.