El titular de La Posada del Inti, Fabian Messina, sostuvo que el crecimiento de los consumos problemáticos, la falta de espacios de tratamiento y el retiro de políticas de contención estatal profundizan una situación que impacta en la inseguridad y en el deterioro social.
El presidente de La Posada del Inti, Fabián Messina, vinculó el aumento de los hechos de violencia e inseguridad en Mar del Plata con el crecimiento sostenido de los consumos problemáticos y la falta de respuestas estatales para abordar la problemática. En ese sentido, aseguró que gran parte de los delitos que hoy preocupan a los vecinos están atravesados por situaciones de consumo de sustancias.
Messina remarcó que Posada del Inti (ONG que aborda el consumo problemático), contaba con convenios que permitían sostener tratamientos para más de 200 jóvenes sin recursos económicos, una contención que, según explicó, hoy prácticamente desapareció. También señaló que “la capacidad de atención disponible en la ciudad resulta insuficiente frente a una demanda que no deja de crecer”.
En ese sentido, cuestionó el “corrimiento del Estado” y advirtió sobre la normalización del consumo de sustancias en distintos sectores de la sociedad. A su entender, el problema “ya no distingue barrios ni clases sociales y requiere una respuesta coordinada entre los distintos niveles de gobierno”, dijo en diálogo con Extra Radio.
“El problema no puede reducirse a una discusión política sobre responsabilidades”, planteó, y reclamó que dirigentes municipales, provinciales y nacionales trabajen de manera conjunta frente a una realidad que definió como “terrible” para la ciudad.
El referente de La Posada del Inti también alertó sobre la falta de recursos destinados a salud mental y tratamientos de rehabilitación. Según indicó, el financiamiento actual resulta insuficiente para sostener programas de asistencia, mientras que las necesidades crecen año tras año.
Finalmente, consideró que Mar del Plata necesita ampliar de manera urgente su capacidad de atención. Estimó que serían necesarias al menos 300 camas para internación y una cantidad similar de plazas para tratamientos ambulatorios, especialmente para jóvenes que hoy no cuentan con posibilidades de acceder a una recuperación adecuada.