Mala praxis

Mala praxis

Las referencias a la mala praxis abundan en el terreno de la medicina, pero resultan útiles para explicar este momento de la política. La anarquía a nivel nacional se replica en la provincia de Buenos Aires y se padece en nuestra ciudad.

13 de marzo de 2023

Mala praxis es un término que se utiliza para referirse a la responsabilidad profesional por los actos realizados con negligencia.

 

Las referencias a la mala praxis abundan en el terreno de la medicina. Pero también su aplicación es aceptada para otras profesiones y quizás, si abrimos un poco la definición y nos permitimos jugar con las palabras, sea útil para explicar este momento de la política.

 

Según lo dispuesto por la RAE, actuar con negligencia “es actuar sin cuidado, es hacer menos de lo que se debe hacer”.

 

Cuando en esta época pre electoral se hace alusión a la “política”, estamos hablando de la política con minúsculas, de la denominada “rosca” reivindicada por algunos, denostada por otros y desconocida por la inmensa mayoría.

 

Si nos tomamos unos minutos para analizar el presente de los 3 partidos políticos más importantes a nivel nacional, que también lo son a nivel local, quizás podríamos aplicar el concepto de mala praxis.

 

Hasta hace no mucho tiempo los partidos políticos eran herramientas indispensables para la democracia, reconocidos como tales incluso por la Constitución Nacional. Desde hace un tiempo a esta parte quedaron disminuidos a una mínima expresión y se transformaron en una pieza administrativa indispensable para la conformación de alianzas o frentes electorales.

 

La debacle del sistema tradicional de partidos políticos tiene múltiples causas: algunos dirán que la reforma constitucional del 94 fracasó en su intento de atenuar el presidencialismo con la emergente figura del jefe de gabinete y que la mayoría establecida para evitar una segunda vuelta fue un error, otros en cambio asegurarán que el 2001 provocó la ruptura de los esquemas históricos y habrá quienes dirán que fueron los 90s y su superficialidad los que vaciaron a los partidos de contenido.

 

Probablemente todos tengan algo de razón. Lo cierto es que desde hace más de 20 años asistimos a una crisis inagotable de los partidos políticos. La “grieta” es una construcción de la política y de los medios para esconder esa crisis. No puede existir grieta cuando la política hace su parte, la grieta es el triunfo de los fanatismos por sobre la razón. Clara muestra de negligencia política.

Las Primarias llegaron para ordenar la oferta electoral, pero se ocuparon solo de la oferta sin atender la demanda. Tan limitado resulta el alcance de las mismas, que para muchos ir a una primaria en contra de otro candidato de su misma coalición es un síntoma de debilidad.

 

En la coalición en la que conviven entre otros el PRO y la UCR, comprendieron la utilidad electoral de esta herramienta y así lograron imponerse en las presidenciales de 2015. Pero fue solo un espejismo, ya que nunca lograron una construcción política a la altura de sus propias expectativas. No hubo un plan de mediano y largo plazo, solo se persiguió un objetivo.

 

Así llegamos al 2023, con las PASO que dejaron de ser un medio para transformarse en un fin, donde todos los partidos con aspiraciones reales de poder que conforman las principales coaliciones están en proceso de autodestrucción.

 

El PRO es incapaz de llegar con una sola oferta electoral a las elecciones primarias. Los halcones y las palomas vuelan a lo largo y ancho del país exponiendo sus diferencias que parecen irreconciliables, al punto de hacer tambalear la unidad de un partido adolescente.

 

Este escenario favorecería a la UCR ya que bien podrían “pasar por el medio” de los extremos e imponerse en las primarias, pero el centenario partido que siempre parece en proceso de reconstrucción no encuentra liderazgos que le permitan afrontar el proceso con listas unificadas, y de allí surgen las posibles “listas cruzadas”: algo así como “ya que no podemos ponernos de acuerdo juguemos nuestra interna camuflada en la interna ajena”.

 

En el Frente de Todos el escenario también es de incertidumbre, ya que el justicialismo pese a tener espíritu frentista no encuentra la forma de amalgamar un espacio político con un mecanismo plural en la toma de decisiones. El operativo clamor está en marcha.

 

Entonces vale la pena preguntarse: ¿A quién le sirven las PASO?. Algún purista dirá que el único beneficiado es el ciudadano, pero dicha respuesta está lejos de ser cierta. La inmensa mayoría de la ciudadanía está alejada de esta irrealidad.

 

Esta situación anárquica a nivel nacional se replica en la provincia de Bs As y se padece en nuestra ciudad.

 

Los partidos políticos hicieron mucho menos de lo que debían hacer para mejorar un sistema que cruje por todos lados. No pudieron o no quisieron avanzar en un esquema que ordene la oferta electoral sin destruir su propia identidad.

 

Cuando tuvieron la oportunidad no instrumentaron la puesta en marcha de mecanismos internos de “primera instancia”: sistemas que incentiven a dirimir las pre candidaturas dentro de los partidos sumando a independientes, como paso previo a las incuestionables e irremplazables¿?. Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

 

Las reglas del juego ya están escritas, y son el resultado de la mala praxis de muchos actores relevantes.

 

Por ahora hablar de mala praxis en política es sólo un ejercicio intelectual, una pérdida de tiempo o un simple juego de palabras.

 

En silencio son muchos los que piensan que algo más se pudo hacer.

 

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