La apertura del período de sesiones ordinarias servirá como punto de partida. Juntos buscará nuevos equilibrios y repetir la fórmula del éxito, mientras que el FDT intentará alejar los fantasmas del pasado cercano y conformar una opción competitiva.
Esta semana el Concejo Deliberante se vestirá de gala para dar inicio formal en nuestra ciudad al calendario electoral 2023.
Mucho de lo que ocurra (y de lo no ocurra) en el deliberativo será consecuencia y/o tendrá consecuencias directas o indirectas en la ¿ajustada? disputa de los próximos meses.
Las repetidas complicaciones a la hora de la conformación de algunas comisiones internas atentan contra el normal funcionamiento del cuerpo que continuaría presidiendo Marina Sánchez Herrero, y tienen su origen en la ruptura de la alianza original que llevó a Guillermo Montenegro a ocupar la Intendencia. Esas heridas que parecen cicatrices y no paran de sangrar.
La inclusión de actores políticos no tan comprometidos con el sector que dicen representar genera imprevisibilidad a corto o mediano plazo. La historia del H.C.D demuestra que las aliados electorales ocasionales u oportunistas tarde o temprano se transforman en los peores enemigos de la gestión. Un error que deberían corregir.
La irrupción de Guillermo Montenegro fue difícil de anticipar, e incluso hoy resulta casi inexplicable, pero lo único cierto es que fue el electorado quien lo catapultó: le ganó a Vilma Baragiola en las PASO cuando no era favorito y luego se impuso a Fernanda Raverta en pleno frenesí del Frente de Todos. Legitimación de origen claramente no le falta.
El intendente supo tejer en 2019 un complejo entramado político/electoral para semejante gesta. La fórmula fue explotar la construcción teórica mal llamada “grieta” y aprovechar la fragmentación del arco justicialista/kirchnerista. Tan exitosa resultó que la repitió en 2021 y la transformó en una herramienta de gestión.

En aquel lejano 2019, su lista de concejales fue encabezada por el ex basquetbolista Nicolás Lauria que representaba al Partido Fe, mientras que uno de sus principales socios fue el entonces senador provincial Lucas Fiorini por aquel entonces cercano a Joaquín De La Torre.
La grieta claramente es una ficción electoral al punto que tanto el partido fundado por el “Momo” Benegas como el dirigente fundador de Crear coinciden hoy en el kirchnerismo.
Lo cierto es que Juntos en Mar del Plata parece ordenado más allá de las lógicas incertidumbres: Montenegro es el líder indiscutido del PRO y de la coalición, el radicalismo su principal socio y la Coalición Cívica parece ser su espada más confiable.
Para esta ocasión consiguió sumar al peronismo disidente que comanda a nivel nacional Miguel Angel Pichetto, selló un acuerdo político con Barrionuevo (que le permite contar con una ajustada mayoría legislativa) y supo contener al Partido Gen.
Montenegro, siempre acompañado de su mesa chica, deberá ahora tomar algunas decisiones: son 5 los concejales a ingresar en un escenario de virtual triunfo, el 6 y 7 son lugares expectantes, mientras que el resto no es más que un premio consuelo o simplemente un castigo.
El poder hace que la conformación de una lista de concejales pueda no ser tan dramática, ya que en nuestra ciudad existe una especie de gobierno de coalición que permite no “dejar tirado” a casi nadie.
Pero más allá del trazo grueso de la nómina, en los pasillos de la municipalidad hay quienes afirman que el intendente “no pudo tomarse un par de días de descanso porque Lauria es su reemplazante natural”, y en ese contexto surge la discusión por quién será el primer candidato a concejal (potencial reemplazo del intendente): algunos indican que debería ser alguien del riñón del PRO y que responda a Montenegro, mientras que otros sugieren que el acuerdo con el radicalismo debería verse reflejado en la lista concejales, y que un radical o una radical debería encabezar la nómina. Ambos esquemas parecen posibles y ya tendrían nombres propios.
Seguramente existirá algún momento de tensión dentro del oficialismo que obviamente se relajará de consumarse la reelección.
Son sólo 2 los eventos que pueden alterar la ecuación: que Montenegro decida no ir por un nuevo mandato o que el radicalismo al menos deba presentar una lista testimonial empujado por la coyuntura provincial y nacional.
Por su parte, el Frente de Todos fue víctima de la “grieta” y de su propia impericia.
Es verdad que la “grieta” le permitió a Montenegro simplificar su carta de presentación pero fue la propia impericia del FDT a la hora de construir una coalición electoral basada en consensos que existían (y que quizás aún existan) lo que derivó en sendas derrotas.

El liderazgo de Fernanda Raverta parece incuestionable para muchos, pero si pretende ser competitiva deberá ampliar la base de su armado político.
Tanto el peronismo histórico como algunos sectores de Acción Marplatense no verían con malos ojos competir con la titular de la ANSES en una PASO. Este escenario evitaría la fragmentación del voto que simpatiza o simpatizó con el kirchnerismo y permitiría la conformación de una alternativa potente a la gestión municipal.
Pero el oficialismo deberá estar atento no solo a los movimientos del Frente de Todos sino al “arrastre” que pueda darse por “derecha”.
Tanto una posible candidatura de Espert a gobernador como la irrupción del fenómeno Milei pueden generar un quiebre en el voto anti kirchnerista. Algunos optimistas afirman que las PASO sacarán a los “libertarios” de la cancha, mientras que otros son más prudentes y hasta temerosos.
Por último, el Frente de Izquierda se preparará para una PASO en búsqueda de oxigenar la coalición y hacerla más competitiva.
El repetido discurso de la elección histórica en la ciudad los envalentona una vez más, en esta ocasión quizás una menor participación del electorado y la posible consolidación de una sola opción cercana al kirchnerismo sean funcionales a ese objetivo.
El tiempo será el inevitable ordenador que nos permitirá dilucidar cuánto de información, sentido común e imaginación existe en estos procesos que parecen lejanos y espasmódicos pero son mucho más cercanos y cotidianos de lo que creemos.
Quizás solo tenemos que aprender a mirar mejor lo que nos rodea.
Tic toc… ya falta menos.