Esta columna, estas líneas, desean ser un humilde regalo de cumpleaños para Diego, para el Pelusa, para el mejor futbolista de todos, para el abanderado de los más humildes, para un fantasista que pelota al pie nos alegró la vida, un ilusionista que hizo más llevadero nuestros días.
“Si la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de ella”
Anne Carson
El pasado viernes 21 de octubre, en el escenario del místico Argentino Bar, quien escribe, junto a un puñado de entrañables y muy talentosos amigos maradonianos, pusimos en escena un espectáculo cuyo objetivo artístico y emocional fue homenajear a Diego Armando Maradona.
Pitu Farías, Daniel y Juan Robles, Ricardo Abadie, Carlos Cachacho Pascual y Gustavo Galera me acompañaron y fueron parte esencial de un momento pletórico de emociones fuertes, una noche cargada de bellos recuerdos, magnánima conjunción de pasiones futboleras envueltas en una pelota imaginaria que fue recorriendo, desde el botín zurdo del Pelusa, las mesas y los corazones de cada uno de los espectadores que colmaron las instalaciones del lugar.
Diego, estoy convencido, aquella noche fue uno más entre tantos. Quizás, entre verso y verso, su sonrisa de pibe nos arrancó algunas lágrimas y su encanto gardeliano nos abrazó fuerte cuando la tristeza nos estrujaba el alma. Diego, el Pelusa de Fiorito, el mejor futbolista de todos los tiempos, el hecho maldito del fútbol burgués, el Dios terrenal que más se nos parece, el abanderado de los más humildes, también posee, como el Che, esa peligrosa costumbre de seguir naciendo.

El admirable Eduardo Galeano escribió un paradigmático poema sobre Ernesto Guevara en el cual decía que el ideólogo de la revolución cubana era el más nacedor de todos. “Cuanto más lo insultan, lo traicionan, más nace”.
Años después, en 2011, el periodista y escritor uruguayo envió una nota al Programa Memoria del Mundo de la UNESCO avalando la inclusión de los Archivos Documentales Vida y Obra de Ernesto Che Guevara, conservados por el Centro de Estudios. Allí expresaba que “el documental que guarda la vida y la obra del Che será, sin duda, un muy valioso aporte al registro de la memoria del mundo. Los documentos encontrarán, allí, una casa merecida. Al fin y al cabo, éste era un viaje dictado por el sentido común. Nadie ignora que el Che es un símbolo universal, celebrado en los más diversos lugares y cantado en las más diversas lenguas. Su memoria se enciende y crece, porque ella encarna la energía de la dignidad humana, porfiadamente viva, mal que les pese a los indignos del mundo. El Che, vencido, derrota al olvido cada día”.
Mientras leía a Galeano pensaba que Diego, mal que les pese a muchos, sobre todo a los indignos y a los desclasados del planeta, también es un símbolo universal, celebrado y amado en todo el mundo, y que su memoria crece y se agiganta cuanto más lo insultan y más lo traicionan. Diego, aún vencido, también derrota al olvido cada día.
En consecuencia, aquellos que amamos incondicionalmente al Pelusa de Fiorito, aquellos que hemos decido, en nombre de su inigualable historia futbolera, no juzgarlo ni crucificarlo, creemos que su ausencia física no es sinónimo de olvido. Todo lo contrario, su pasaje a la inmortalidad se ha convertido en una especie de poema celestial, un poema infinito donde cada uno de nosotros, día a día, aportamos un nuevo verso.

Hoy, 30 de octubre, Diego cumple 62 años de existencia y como regalo de cumpleaños deseo obsequiarle una magnifica definición del artista, del músico Daniel Robles. En pleno recordatorio de Diego, en el Argentino Bar, Daniel parafraseando a la poeta canadiense Anne Carson, dibujó una finta digna del mismísimo Diez y puso en palabras un sentimiento que nos desbordaba:
“La novela, la prosa, es un hombre caminando sobre un territorio en llamas y la poesía, por su parte, es un hombre en llamas atravesando un territorio. Es otra cosa la poesía, Se tiene mirada poética pero también se la puede perder y la suelen tener muy pocos seres humanos. Sabemos que existen grandes novelistas, como sabemos que existen enormes jugadores de fútbol. Lio Messi es un hombre caminando el territorio en llamas, un novelista, sin lugar a dudas, el mejor novelista de todos. Diego en cambio es un hombre en llamas atravesando el territorio. Diego es único, Diego es un poeta”.
Aplauso y telón lento para Daniel Robles y Anne Carson. Porque Diego, su recuerdo, es un hombre en llamas atravesando el territorio, un hombre en llamas atravesando mi patria, un poeta que a su paso quema, molesta, incomoda, enoja, enciende pasiones, enamora, eso… enamora.
Mario Giannotti