Eduardo Dominé, orgullosa pertenencia Tricolor

Eduardo Dominé, orgullosa pertenencia Tricolor

Esta crónica desestimará el puntilloso repaso de su exitosa carrera profesional, su brillante travesía basquetbolística desde Mini hasta su consagración en la elite liguista, previo desembarco por la Selección Argentina. Estas líneas desean poner en valor la presente gestión dirigencial de Eduardo Dominé, su compromiso afectivo y su inquebrantable sentido de pertenencia con el club que ama.

8 de marzo de 2022

“Trabajando con los Bulls aprendí que la manera más efectiva para forjar un equipo ganador es apelando a la necesidad de los jugadores de conectar con algo más grande que ellos mismos”.

Phil Jackson

 

El inolvidable León Najnudel, ideólogo, creador e iniciador de la Liga Nacional de Básquetbol, solía contar en ronda de entradores que un jugador forjado en un club es hijo de tres factores, ordenados según su incidencia.

 

“Siempre debemos tener en cuenta sus aptitudes potenciales, el medio interno en que se desarrolla y la influencia de su entrenador. Como se ve, y como está inapelablemente comprobado, después de lo innato la importancia de la competencia interna es lo más decisivo para que un chico progrese. Por eso hay que tratar de hacer una competencia interna cada vez más fuerte para permitir su perfeccionamiento. La gran finalidad, el objetivo clave, es el interés que se pretende despertar en una gran masa de chicos para que jueguen al básquet. A cuantos más lleguemos, mayores posibilidades habrá de cumplir con la auténtica meta del juego: la educación, fin real del deporte”.

 

El protagonista de esta columna, Eduardo Dominé, uno de los referentes deportivos más importantes de los 100 años de vida del Club Quilmes de Mar del Plata, fue sin lugar a dudas un genuino producto de la idiosincrasia formativa de una institución barrial única e insustituible. Un niño que gracias al medio interno en el cual se desarrolló pudo convertirse en uno de los ídolos populares más respetados y queridos del pueblo Tricolor.

 

Esta crónica desestimará el puntilloso repaso de su exitosa carrera profesional, su brillante travesía basquetbolística desde Mini hasta su consagración en la elite liguista, previo desembarco por la Selección Argentina. Estas líneas desean poner en valor la presente gestión dirigencial de Eduardo Dominé, su compromiso afectivo y su inquebrantable sentido de pertenencia con el club que ama.

 

En agosto de 2019, tras el descenso del primer equipo a la Liga Argentina, Jorge Unzué y Roberto Romanín, presidente y vicepresidente del Club Quilmes, lo convocaron y le ofrecieron el cargo de Director Deportivo, una función clave para reestructurar y potenciar la actividad social, académica y deportiva quilmeña. En una de las mesas del icónico Café tricolor, lindero a la puerta de ingreso a la sede de la Avenida Luro, Dominé, verborrágico y apasionado, desmenuzó los pormenores de su tarea profesional y bosquejó las primeras ideas de un puñado de promisorios proyectos institucionales.

 

-¿Qué hace un Director Deportivo, cuál es tu actividad específica?

 

– Yo tengo un rol importante en lo organizativo, debo dar una apoyatura a todas las disciplinas que tenemos en el club y también tengo que manejar el uso de los  espacios y los horarios  de acuerdo a las actividades que tienen el Colegio Secundario y el Instituto de Educación Física. Además colaboro acercando sponsors para el básquet menor, me ocupo para que no falten materiales y por supuesto siempre todo lo hago tratando de inculcar la filosofía de una histórica institución marplatense que el próximo 12 de abril va a cumplir sus primeros 100 años de vida.

– ¿Por qué aceptaste ser Director Deportivo? ¿Cuáles fueron tus premisas motivacionales en este nuevo desafío?

 

-Mis primeros pasos, mis primeras experiencias en la gestión deportiva fueron con el Hockey de Banco Provincia donde jugaba mi hija Martina, quien hoy es capitana del equipo de primera división. Allí descubrí que tengo una vocación dirigencial. Entiendo que al socio hay que darle el mejor servicio, tiene que entrar a la sede y la sede tiene que estar impecable. Hay que estar en todos los detalles, desde la limpieza, la luz, los elementos para cada deporte, los tableros, los arcos, todo.

 

-¿En algún momento el descenso a la Liga Argentina en básquet y los problemas económicos condicionaron tu adhesión al proyecto?

 

-No. Nunca mido los momentos por una circunstancia. Cuando Jorge (Unzué) y Roberto (Romanín) me llamaron para trabajar no lo dudé ni un instante porque Quilmes es mi casa, iba a trabajar en mi casa. Para mí nunca hay momentos malos, siempre son desafíos. Yo veo a mi club y veo el enorme esfuerzo que han hecho muchísimas personas en diferentes etapas, muchos de ellos dedicándole horas de su vida.

 

-¿Te facilitó tu tarea ser un ídolo deportivo del club?

 

-Nunca saqué chapa con eso. Si, sé que me conoce mucha gente pero yo me considero y me siento una persona más, un socio más. Ahora como dirigente, como cuando era jugador, rindo examen todos los días y nunca me quedo con lo que pasó. Soy muy exigente conmigo.

 

-Los socios valoran tu presencia en todos los escenarios, tu respaldo a las diferentes disciplinas deportivas. ¿Fue difícil siendo un hombre del básquet dar respuestas a otros deportes?    

 

-No, yo tengo que demostrar compromiso con el club desde el ejemplo. Tengo que estar siempre, igual a mí me gusta lo que hago, lo disfruto. Mi objetivo es consolidar y mejorar lo que ya tenemos y propiciar poco a poco nuevas actividades. Para eso hay que trabajar, porque uno puede tener un millón de ideas pero es fundamental activarlas. Se crece desde la acción y para la acción se necesita gente y se necesitan recursos.

 

-¿Cuál es tu modelo, qué deseas y qué esperas  de un deportista quilmeño?

 

-Todos los chicos del Club Quilmes deben saber y entender que se trabaja, se entrena y se disfruta, pero siempre con mentalidad ganadora.  Trabajar para ser los mejores, pero sino no somos los mejores seguimos trabajando y seguimos aprendiendo. En Quilmes tenemos lugar para todos. Hay espacios y disciplinas pensadas para los socios y las socias que quieren desarrollar una actividad social y espacios y deportes de mayor nivel de competitividad.

 

-¿Cómo afrontaron como institución la Pandemia del Covid-19?

 

-¡Fue tremendo! Trabajamos muchísimo para sostener cada una de las disciplinas y poder pagar el salario de los profesores. Durante las restricciones tuvimos un 80% menos de cobrabilidad de cuotas. Para el regreso agotamos todas las  instancias en el cuidado y evitamos en consecuencia tener un número alto de contagios. Reitero, el trabajo del club fue ejemplar y acá quiero agradecer e involucrar a los directivos, a los socios, a las socias, a los docentes, a las chicas de la Secretaría y a todo el personal de limpieza y mantenimiento.

 

-¿Proyectás a futuro una carrera como dirigente deportivo? ¿Te insertarías desde la pertenencia política-partidaria?

 

-Antes no me quería involucrar  con la política, no quería saber nada. Hoy pienso distinto, hoy sí lo haría. Creo que para solucionar o cambiar algunas cosas hay que estar con los pies adentro, metido y no mirando desde la vereda de enfrente.

 

-¿Te tentaron para ocupar algún cargo o para ser candidato en una lista?

 

-Sí. Me han propuesto de diferentes partidos ser candidato a concejal, a intendente. Eso fue tres años atrás y hoy si me lo vuelven a ofrecer no lo descartaría, aunque quiero destacar que no se moverme en algunos juegos de la política, soy muy sincero. Por ejemplo: si hay algo bueno del partido al que yo no pertenezco yo voy a levantar la mano y lo voy destacar.

 

-¿Qué rol debería cumplir el Estado en los clubes?

 

-El club es un lugar de contención social. Quilmes al igual que Alvarado, Aldosivi, Peñarol, Unión y Círculo Deportivo, son instituciones barriales que poseen, gracias a un enorme esfuerzo, deportes profesionales. Todos representan y promocionan a Mar del Plata en diferentes lugares del país y en el exterior. Lamentablemente contamos con escaso o ningún tipo de subsidio ni apoyo gubernamental.

-Se te percibe un quilmeño muy orgulloso de su sentido de pertenencia, ¿fuiste el promotor de la frase, del eslogan, la marca “Yo pertenezco”?

 

– Para mí Quilmes en un club gigante y por eso estamos orgullosos de pertenecer. Había leído mucho sobre el rol de Marcelo Gallardo en River, sobre su trabajo diario para consolidar la marca River. Ellos pensaron algunas ideas que sintetizaron la manera de sentir y pensar su club. La frase “Yo pertenezco” la imaginamos  y la propusimos con el Galleguito Matías Fernández, otro de los incondicionales, uno de los que trabaja a destajo para colaborar con el fútbol de primera división.

 

Eduardo Dominé supo adjudicarse la inmortalidad Tricolor ganando partidos épicos afuera y adentro. A triplazo limpio enamoró a una hinchada que hizo de su apellido una bandera, un grito de aliento, que lo transformó en un ídolo noble, cercano, en un quijotesco basquetbolista capaz de enfrentar los más rudos molinos de vientos bajo hostiles tableros adversarios.

 

En su memoria perduran intactas las imágenes del Gallego Montero, un dirigente que vivía para su querido Club Quilmes, un compinche para los pibitos que se soñaban jugadores profesionales, un socio que conocía cada uno de los rincones de la sede, un tipo sencillo que vestía de blanco, rojo y negro y que siempre estaba cuando alguien lo necesitaba.

Quizás aquella figura del Gallego Montero lo marcó a fuego y observándolo aprendió que es fundamental ser parte, pertenecer, poniendo desde las ganas hasta el intelecto, desde el corazón hasta las tripas. Eduardo Dominé es una excelente noticia, una prometedora aparición en el mundillo y en la mesa chica de los nuevos dirigentes del deporte marplatense, un ídolo, un crack que ahora gestiona

 

Un hombre que lleva tatuado sus colores en la piel, un líder que sabe que la manera más efectiva para forjar un equipo o un club ganador es apelando a la necesidad de los jugadores o los socios de conectar con algo más grande que ellos mismos: los colores, el sentido de pertenencia, el espíritu formativo y la historia centenaria de su amado Club Atlético Quilmes.

 

Mario Giannotti

 

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