Con Fondo o sin Fondo, el 2022 será un año económicamente mediocre

Con Fondo o sin Fondo, el 2022 será un año económicamente mediocre

Argentina necesita estabilizar los desequilibrios macroeconómicos que se generan a partir del déficit público crónico y requiere reformas estructurales que cambien las reglas de juego aunque el FMI no las exija, de lo contrario seguiremos en el letargo propio de la estanflación, en que estamos insertos con altibajos desde hace once años.

17 de febrero de 2022

Se requiere un programa antinflacionario, que tendrá éxito si técnicamente está bien diseñado, y fundamentalmente si es llevado adelante por un gobierno confiable y creíble.

 

Luego de deshojar margaritas, durante dos años, para saber si acordábamos o no con el FMI, las negociaciones han avanzado y estamos en la recta final de un posible acuerdo. Se anunció un principio de entendimiento y como a partir de marzo hay vencimientos impagables para Argentina se “apuran los tiempos”. En la reunión de gobernadores con el Presidente y el Ministro de Economía, Alberto Fernández le explicó muy bien a su homónimo Alberto Rodríguez Saá que “el pueblo nos ha votado para que resolvamos este problema”.

 

Si bien ni Argentina, ni el FMI tenían gran apuro, de nuestra parte necesitamos acordar porque la alternativa es el default y esto desataría un caos económico. El mecanismo del acuerdo implica que lo que debemos lo acreditan (pagamos todo) y se habilita un NUEVO PRÉSTAMO con un monto nuevo que puede ser el mismo que se le prestó al gobierno anterior, que permitiría recuperar los DEG que utilizamos para pagar en septiembre y diciembre pasados, que hoy sin divisas en el banco central son “agua en el medio del desierto”.

 

El FMI necesita NO verse obligado a hacer el asiento contable mandando a pérdidas a su mayor deudor, y accede de buen grado a patear la pelota para adelante, SIN LOS CONDICIONAMIENTOS HABITUALES. 

 

Ya lo dijo Emmanuel Álvarez Agís, “Néstor Kirchner firmó un acuerdo mucho peor”.  Analizando uno a uno los acuerdos a diez años entre el FMI con otros países, siempre se exigió al menos una reforma, y esta vez no piden reforma laboral, previsional, ni impositiva, lo que no significa que no hagan falta.

 

Las opciones son sencillas: CRISIS HOY sin arreglo, o posible CRISIS MAS ADELANTE cuando lleguen los vencimientos del nuevo préstamo y no los podamos afrontar porque siempre esperamos a último momento y nos olvidamos que tenemos que pagar una deuda.  ¿Quién querrá ser presidente en el próximo período?.

 

Hay opiniones de todo tipo, coinciden a priori Javier Milei y Máximo Kirchner, quienes han anunciado que votaran en contra del acuerdo cuando se presente en el congreso.  El primero porque el FMI es muy blando al no exigir cambios estructurares en la economía, y el segundo porque el FMI es muy exigente en sus condicionamientos.

 

Si nadie nos presta, la única forma de resolver el déficit crónico de nuestras cuentas públicas, en un país sin ahorro previo es a través de la emisión, “madre” de la inflación por más que a esta se la reconozca como “multicausal”. 

 

De ahí la visita de Alberto Fernández a Rusia y a China mendigando inversiones, que voluntariamente muy pocas empresas o países, realizarían en Argentina. Tal vez lo que no se comprenda de nuestro Presidente es ¿por qué agradece cosas que nos cobran y las pagamos?. Nadie explica o aclara a qué costos se obtienen estas probables inversiones.

 

Según un reporte de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) basado en datos oficiales, Argentina tuvo, en 2021, un déficit comercial con China de u$s 7.365 millones, resultante de importaciones por u$s 13.525 millones y exportaciones por u$s 6.160 millones. Les compramos más de lo que le vendemos.  No, nos regalan nada, nos venden más de lo que nos compran y los pagamos en dólares. ¿Qué agradecemos?.

 

Por las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz se confeccionó un precontrato, que data de 2013, tiene una parte en pesos (para pagos de mano de obra y proveedores locales), una pequeña parte en yuanes y la mayor parte del acuerdo en dólares.  El financiamiento para pagar los equipos electromecánicos de origen chino es en dólares.  Ahora luego del viaje se vuelven a anunciar las obras. Cada vez que Argentina utiliza los yuanes del swap Chino, activa un interés por encima de la tasa Shibor que, en la actualidad, ronda el 6% anual. Últimamente se utilizó para las vacunas de origen Chino de alrededor de 380 millones de u$s.

 

El viaje a Rusia y China del Presidente NO FUE GRATIS, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos rechazó el pedido de 18 legisladores demócratas que quieren que el (FMI) ponga fin a su práctica de cobrar sobretasas a los préstamos destinados a los países de ingresos medios y bajos. El ministro Guzmán está “pasando la gorra” a la caza de aquellos países que recibieron los DEG del FMI y no los necesitan. Pensaba viajar a Yakarta, Indonesia con ese objetivo de conseguir préstamos para seguir financiando el déficit. Al final participará de la reunión del G20 por zoom enfocándose en cerrar el acuerdo con el FMI y canceló su viaje, seguramente en forma virtual le será más difícil conseguir dólares.

 

Ahora ¿Por qué será un año mediocre?.  Para responder a esa pregunta recordamos el libro “Vivir con lo nuestro” de Aldo Ferrer a quien entrevistamos junto al periodista Jorge D’Onofrio durante horas un sábado a la mañana, en nuestro viejo programa “Moneda Corriente” que hacíamos por radio FM “Vía 104”, toda nuestra artillería de preguntas se centraba en analizar que sería del país si nadie nos prestaba, no teníamos dólares, estábamos endeudados, con desempleo y con inflación como sucede ahora, y la opinión del experto, ex ministro de economía de la nación, nos revelaba que: “estamos en una trampa difícil de romper, la idea mientras dure la emergencia es apoyarse en los recursos propios para resolver la crisis, poner en marcha la economía y recuperar la viabilidad internacional.  Defender la soberanía requiere poner la casa en orden” según palabras de Ferrer.

 

La casa no está en orden, y lo demuestran las contradicciones:  se estimulan las actividades y el estímulo nos lleva a quedarnos sin reservas; debemos bajar la inflación que en enero fue del 3,9% y se estima en torno al 60% para todo el año complicando la posibilidad de tener tasas de interés positivas, al mismo tiempo hay que subir las tarifas y corregir el tipo de cambio oficial;  debemos exportar más y ponemos cepo a la exportación de carne vacuna; el país tiene una importante reserva de gas de las mayores del mundo y sin embargo importamos gas; necesitamos precio más barato de la vivienda y sancionamos una ley que complica a todas las partes y nos aleja del objetivo; tenemos déficit público hace muchos años, y lo peor no es el déficit per sé, es que no tenemos forma de financiarlo, tampoco hay voluntad política de hacerlo. En una cuenta sencilla de ingresos menos gastos públicos, necesitamos achicar la diferencia y las proyecciones tienen que tener en cuenta la inflación futura. 

 

Los principales ingresos públicos son impositivos o préstamos. La oposición ha expresado que no apoyaría en el congreso la sanción de nuevos impuestos, aunque las votaciones están tan parejas que un día falta un diputado o un senador de cualquier color político y la balanza se inclina hacia el lado que menos se espera. Si se cumple la promesa no habría nuevos impuestos. Por el lado de los préstamos, ya vio el presidente de la Nación cuando solicitó ayuda y quiso activar el Swaps Chino, y desde el Banco Popular de China se le respondió que primero arreglemos con el FMI, o cuando viajó y a su vuelta hizo anuncios (tal vez, para justificar el viaje) de una fuerte inversión que ya había sido anunciada por Néstor Kirchner hace más de quince años, son preacuerdos por obras que ya están en carpetas sin avances concretos de realización.

 

El año pasado hubo dos anclas para frenar la inflación: tarifas y dólar.  Este año se van a mover, poco, mucho, todavía no lo sabemos. En 2021 hubo tres ingresos extraordinarios: los DEG del FMI, el impuesto extraordinario a las grandes fortunas y tuvimos al precio de la soja a un valor alto. Los dos primeros no están disponibles y el tercero con el efecto de la sequía y la bajante del Río Paraná no dará buenos resultados en cantidades, aunque podría compensarse con nuevos aumentos en los precios.  Los ingresos en 2022 en términos reales serán menores que en 2021, salvo que el PBI creciera enormemente, algo improbable sin dólares en el BCRA.

 

Con respecto a los gastos siempre se puede hacer algo.  El 11 de febrero se reunieron en Tío Curzio, Mar del Plata los intendentes de la provincia de Buenos Aires del Pro, para pedirle al gobernador que no ajuste los fondos que de la provincia pueden llegar a las intendencias.  Con rapidez tratan de anticiparse a lo que se viene.

 

Según Gerry Rice, vocero del FMI, el preacuerdo apunta a “reducir los subsidios a la energía.” Y esto desata un enfrentamiento en la coalición gobernante porque se necesita de un tarifazo que la política que utiliza las tarifas para lograr votos no está dispuesta a realizar.

 

El economista Nicolás Arceo, economista de la consultora “Economía & Energía” allegado al gobernador Kicillof dice que los subsidios a la energía son “como un Robin Hood pero al revés. Gastando lo mismo se puede gastar mejor y se les puede transferir más a los que menos tienen”.  Y advirtió cinco razones por las cuales cree que, lejos de reducirse como le prometió Guzmán al Fondo, esa partida aumentará por: crisis hídrica, suba del dólar, mayor consumo energético, suba de los precios internacionales y menor importación de gas de Bolivia, según artículo “Los cinco factores que presionan para que los subsidios a la energía sigan subiendo durante 2022” publicado el 31 de enero en EcoJournal.

 

El Secretario de Energía Darío Martínez, ha identificado a 487 mil usuarios en el área metropolitana (la más subvencionada) que tienen poder adquisitivo, no son pobres, y se les puede quitar los subsidios. Haciendo cuentas el ahorro sería del 0,1% del PBI, sin embargo, en el posible acuerdo habría que bajar los subsidios alrededor de 1,3% del PBI, cifras muy distantes.  Otro artículo publicado en el portal EcoJournal titulado: “En un escenario optimista, las tarifas deberían aumentar un 80% para cumplir con el acuerdo con el Fondo Monetario” elaborado por las consultoras de Emmanuel Álvarez Agis y Nicolás Arceo dicen que debería subir las tarifas eléctricas 79% y 81% las de gas.

 

La casa no está en orden, Eduardo Galeano diría el país está “patas arriba”, un ejemplo de ello es que se vea con buenos ojos, que haya faltante desde mediados de 2020 de semiconductores lo que provoca en todo el mundo que la producción no logra satisfacer la demanda y no se puede ampliar la producción de autos, porque si producimos más necesitamos dólares para insumos y no los tenemos.  La idea de que al país le va a ir bien, colocando más deuda, teniendo más déficit, no haciendo reformas como dice el ministro Guzmán es muy arriesgada.  La situación internacional no ayuda, la inflación en EEUU da pie a un posible aumento de tasas de interés internacionales, el conflicto entre Rusia y Ucrania tiene en vilo al mundo con caída de todos los mercados, el fortalecimiento del dólar puede afectar a la baja los precios de nuestros productos exportables.

 

La restricción externa, traducida en falta de dólares ahoga la recuperación económica que fue buena en 2021 luego de la caída del 2020 por la cuarentena y pandemia, lo señalado de la situación internacional y el problema político generado por visiones opuestas en la coalición gobernante con la tensión que genera el acuerdo con el FMI. Mientras los conflictos no se diriman y no se recupere la confianza tendremos un año mediocre. Como decía Aldo Ferrer en “vivir con lo nuestro” necesitamos PONER LA CASA EN ORDEN.

 

José Luis Stella

Licenciado en Economía

 

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