El Concejo Deliberante se encuentra casi paralizado por la distribución de las comisiones internas, a tan sólo 5 días de iniciarse la temporada, con algunos asuntos pendientes y en el medio de la irrupción de la tercera o cuarta ola de COVID.
El Concejo Deliberante se encuentra casi paralizado por la distribución de las comisiones internas. Su importancia radica en la celeridad que pueden tener las iniciativas que impulse el oficialismo.
Resulta complejo entender la dinámica legislativa. Ya de por sí la forma de acceder a las bancas por medio de los votos obtenidos está teñida por un componente de azar ligado a la injusticia.
Según el artículo 30 del Reglamento Interno del Honorable Concejo Deliberante, “los asuntos que se presenten en el Concejo de acuerdo con el Art. 22° serán girados por la Presidencia –a través de la Secretaría- a estudio de las distintas Comisiones. Los expedientes deben ser girados a las comisiones que correspondan según la competencia que resulte de su objeto”.
En otras palabras: cualquier expediente que ingresé para su tratamiento en el H.C.D se envía a una o más comisiones para su tratamiento pormenorizado de acuerdo a la temática del mismo. Allí se piden informes, se convoca a funcionarios y/o vecinos, se realizan modificaciones y se va elaborando el despacho (texto definitivo) que votarán los concejales en el plenario.
El artículo 33 del Reglamento Interno del Honorable Concejo Deliberante establece que “las Comisiones Permanentes del Concejo, exceptuando la de Labor Deliberativa, se integrarán con el número de integrantes que determine el Cuerpo entre un mínimo de 7 y un máximo de 9, respetando la paridad de género”. En total son 14.
Extrañamente el artículo en cuestión es vago (algo que no se recomienda en el mundo del derecho) en cuanto a la representación del resultado electoral o la composición del cuerpo en relación a los miembros de cada fuerza política.
La posibilidad de tener una cantidad de miembros a “negociar” suma un componente más de incertidumbre que le da un lugar preponderante a la «rosca».
Hacienda y Legislación siempre fueron las más importantes, puesto que en ellas desembocan la mayoría de las iniciativas: e Hacienda por analizar la injerencia presupuestaria, y en Legislación por tratar las formas y el fondo legal.
Los temas trascendentales para una gestión, que inexorablemente deberá tratar el deliberativo, podrían resumirse en: presupuesto, pliego de recolección de residuos, pliego de transporte público de pasajeros, excepciones relacionadas con el ordenamiento urbano y seguridad.
Surge de este listado que las mayorías y las presidencias de las comisiones de Medio Ambiente, Movilidad Urbana, Obras y Seguridad son también muy importantes a la hora de marcar la agenda política/mediática. En algunos casos presidir una comisión solo brinda visibilidad a quien ejerce el cargo, puesto que si la mayoría es de otros signo será la que se imponga a la hora de lograr despacho.
Podemos explicarlo con un ejemplo: concejal o concejala del Frente de Todos preside una comisión con mayoría de interbloque de Juntos.
Desde la presidencia podrán lograr “visibilidad”, pero es complejo que sean “efectivos” en sus planteos ya que no contarían con los votos necesarios. Una jugada ligada más a la política mediática que a la política legislativa, por medio de la que se buscarán fisuras en un interbloque para el que cada tema será un desafío.
En estas disputas y negociaciones se encuentra ocupado el Honorable Concejo Deliberante a tan sólo 5 días de iniciarse la temporada, con algunos asuntos pendientes y en el medio de la irrupción de la tercera o cuarta ola de COVID.
Esperemos que el próximo Reglamento Interno sea menos “vago” y disponga un sistema automático de contrapesos que no paralice la actividad deliberativa, o bien que los concejales sean capaces de zanjar sus diferencias en tiempo y forma.
Seguramente en un par de años estaremos repitiendo está nota.