Los desafíos de la “normalidad”

Los desafíos de la “normalidad”

La temporada llega a una Mar del Plata abrumada por desafíos. La ineficiente gestión de la pandemia y el descontrol de la nocturnidad se desenvuelven en el marco de una gobernabilidad compleja.

27 de diciembre de 2021

Resulta muy complejo proyectar con tan sólo un fin de semana en la mochila, pero podemos sacar algunas conclusiones con el asterisco de la ansiedad tan propio de esta época.

 

Quizás parezca exagerado, pero está temporada parece ser a todo o nada, o quizás sea un signo de los (malos) tiempos que corren.

 

Fueron años muy duros, los que estuvieron marcados por las restricciones que quizás mañana o pasado vuelvan en forma de recomendaciones.

 

La pandemia vuelve a decir presente

 

La pandemia es un problema sin solución para el mundo entero, puesto que más allá que la mortalidad está sensiblemente a la baja, cursar la enfermedad ya es peligroso y complejo. La suspensión de miles de vuelos comerciales es un ejemplo, el colapso en los centros de testeos otro.

 

Los argentinos tenemos una capacidad particular para creer que resolvimos, antes que nadie y de la mejor manera, los problemas globales, y eso nos impide aprender de los errores.

 

En un abrir y cerrar de ojos nos dimos cuenta que el 80% de vacunación era sólo con una dosis, y que muchos argentinos no habían completado el esquema: se transmitió tempranamente una sensación de normalidad muy ligada a las necesidades política.

 

El nuevo cuadro de situación deja algunos eventos pendiendo de un hilo. ¿Era previsible? Seguramente.

 

La posibilidad de implementar el pase sanitario se analizó tardíamente, y llegó justo luego del nuevo brote. Son identificables algunos eventos masivos que en Córdoba generan innumerables casos.

 

Todavía está prohibida la venta de autotest, que más allá de no ser tan fiables, sirven para gestionar el cuidado individual, desde ya con un acompañamiento de un Estado eficaz.

 

En nuestra ciudad, queda claro que la gestión de la pandemia dista mucho de ser la de una «provincia de 1.000.000 de habitantes», y se asemeja mucho a la de un pequeño municipio en lo profundo de alguna provincia. 

 

La secretaria de salud ensayó algunas respuestas que generaron aún más preguntas.

 

Los casos crecieron tanto o más que la demanda de testeos. Las cifras cercanas a los 200 casos se desprenden de los estudios laboratoriales, y no se reportan casos por criterio clínico epidemiológico; los números podrían ser aún mayores.

 

Poco se sabe de la presencia (o no) de Ómicron, su incidencia en el nivel de contagio y algunos datos más, puesto que hay un 30% de casos aún sin analizar o sin resultados. El único dato es palpable es que la ocupación de camas UTI apenas registró un muy leve ascenso en los últimos días.

 

Ante está situación el pase sanitario, medida aprobada por la inmensa mayoría de la población, sigue siendo materia discutible y aplicable según criterio del empresario privado.

 

No culpes a la noche

 

La nocturnidad, en el sentido amplio del término, es otra de las cuestiones que parecen no tener solución.

 

La violencia se multiplica, la ausencia o deficiencia de los controles queda en evidencia en muchos sectores de la ciudad y la concientización brilla por su ausencia. 

 

La última muestra fue el intempestivo manotazo a los turnos obligatorios de los taxis. Las autoridades de la Secretaría de Gobierno han demostrado impericia en lo relacionado con el Transporte Público en sus diversas formas, puesto que no supieron dimensionar la adecuación de la oferta y la demanda en la «post pandemia».

 

Todo lo contrario ocurrió en la siempre problemática seguridad en playas. Más allá de los chisporroteos políticos, hubo acuerdo y el servicio de guardavidas estará en tiempo y forma garantizando la seguridad de los turistas.

 

Dos situaciones típicas de la gestión estival, dos formas de abordarlas, dos resultados diametralmente opuestos.

 

El juego de la indefinición

 

La política tampoco parece estar excenta del frenesí de esta época.

 

Luego del escandalete en la elección de autoridades en el Honorable Concejo Deliberante, con las heridas aún abiertas, las comisiones siguen siendo materia de discusión.

 

La lógica indica que una de las dos comisiones más importantes, la de Legislación o la de Hacienda, quedará en manos de la oposición. Ante un reparto de bancas tan parejo no sólo la presidencia de la comisión está en juego, la composición es clave. La gobernabilidad puede estar en ese (des)acuerdo.

 

El resto son anécdotas impropias de uno de los cuerpos deliberativos de la provincia. Las decisiones están mucho más centralizadas (en pocas manos) y mucha de la información es periférica, incluso hasta los intentos de «operaciones» son caricaturezcos.

 

Restan 4 días para cambiar el calendario pero, pese a que es sólo un símbolo del paso del tiempo, aún restan infinidad de cuestiones por resolver.

 

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