En las últimas semanas la proximidad de la temporada nos ha regalado algunas postales no deseadas. Tránsito caótico, venta en la vía pública, gastronomía invasiva e inseguridad y violencia.
Dícese descontrol a la pérdida del control, el orden o la disciplina.
Dícese desorden a la situación o estado de confusión o de alteración de algo, especialmente del orden público o social.
Tránsito caótico
El arribo tempranero de turistas expuso crudamente el desastre cotidiano que es el tránsito. Desde graves problemas en la circulación hasta múltiples accidentes son moneda corriente en nuestras calles.
No es sólo un problema del microcentro, sino que toda la ciudad es escenario de incumplimientos varios en los reglas de tránsito.
Venta en la vía pública
También en las últimas semanas se nota un incremento en la venta de productos varios en la vía pública. Esta situación se da a lo largo y a lo ancho de la ciudad.
La venta ambulante es propia de la temporada, ya que son muchas las personas que ante la falta de empleo formal deciden volcarse a esta actividad, que casi nunca es completamente autogestiva.
Suciedad y abandono
La ciudad está sucia y abandonada. No hay suficientes tachos de basura para las transeúntes, no hay campañas de manejo de residuos y los dispositivos para arrojar desechos de locales gastronómicos son una muestra de la decadencia en gestión urbana.
Transporte escaso
Es deficiente el servicio de taxis y/o remises. Durante el día es complicado encontrar algunos y de noche es una tarea imposible. Los trabajadores del volante se escudan en la inseguridad. Sobrevuela alguna app que vendría a satisfacer la demanda.
Inseguridad y violencia
Todos los días somos observadores y/o protagonistas de múltiples hechos de inseguridad y violencia. El reclamo se multiplica en cada conversación entre vecinos, quienes hartos de denunciar se intentan adaptar a la nueva normalidad que dista mucho de ser la deseada. Las secuelas de la cuarentena parecen haber calado profundo en el endeble tejido social.
Gastronomía invasiva
Los decks han ganado la calle. Son innumerables los comercios que han decidido valerse de esta medida casi sanitaria para doblar o triplicar la capacidad de sus locales gastronómicos.
Más allá de existir una regulación, la instalación de los mismos parece ser a voluntad, ya que no cumplen ni siquiera con los mínimos requisitos exigidos. Una vez colocados entrarán en el limbo de las intimaciones.

En un ejercicio caprichoso podríamos ensayar algunas definiciones.
Estado obstructor: aquel que impide que las personas pueden llevar adelante sus deseos, sueños y/o proyectos.
Estado permisivo: aquel que mira para otro lado frente a sendos incumplimientos con el noble fin de permitirles cumplir sus deseos, sueños y/o proyectos.
Estado eficiente: aquel que elabora un sistema de reglas claras con el objeto de colaborar y acompañar a las personas en el cumplimiento de sus deseos, sueños y/o proyectos.
Claramente nos manejamos en una sociedad pendular, que se mueve de la obstrucción a la permisividad, pero casi nunca se detiene aunque sea unos segundos en la eficiencia.
Son muchos los problemas y complejas las soluciones, pero al menos nos merecemos que los que tienen a su cargo la gestión de la cosa pública realicen un esfuerzo conjunto para que podamos vivir mejor.
Mientras ellos lo intentan… esto recién empieza.