En el bunker del oficialismo hubo música, abrazos y un festejo medido a pesar de la contundente victoria. Los referentes del radicalismo no podían ocultar su alegría e hicieron un ingreso al lugar todos juntos.
Luego de concretarse el amplio triunfo de Juntos en Mar del Plata, hubo un festejo sobrio, medido en el bunker ubicado en el Hotel Dorá. Música de Sosa Stereo, abrazos, sonrisas y unos pocos aplausos.
Minutos antes que hablara el intendente Guillermo Montenegro para cerrar la elección, llegaron al lugar los candidatos radicales y los principales dirigentes del Partido. La imagen de su ingreso fue clara y para enviar un mensaje. Lo hicieron todos al mismo tiempo y exhibiendo una cara de alegría indisimulable tras la amplia victoria de Ariel Martínez Bordaisco sobre el Coordinador de Gabinete del intendente Montenegro, Alejandro Rabinovich.
Los radicales no ocultaban su alegría por esa victoria, por la actuación de Manes a pesar de la derrota contra Santilli y fundamentalmente porque su máximo referente, Maximiliano Abad, salió sólido tras los resultados de las PASO.
Minutos después ingresó al lugar donde estaba la prensa el intendente Montenegro quien fue el único orador. El jefe comunal resaltó la amplísima victoria, dijo que no esperaba semejante diferencia pero aseguró que se debe seguir trabajando.
Consultado sobre la derrota de su Coordinador de Gabinete, Montenegro esquivó la consulta y solo se limitó a decir que “a nivel local es un resultado y a nivel seccional es otro pero para nosotros la interna y la elección era poner en la balanza como trabajaba Juntos. Esta alianza no se dividió sino que se fortaleció”.
Resultó ser un festejo extraño porque a pesar del cómodo y amplio triunfo de la alianza en Mar del Plata, dentro del espacio hubo derrotados y vencedores. Una mezcla de sensaciones que se palparon claramente en el ambiente.