“La CNU deja de existir como una organización ideológica política y se convierte en una asociación ilícita criminal para atacar y asesinar enemigos políticos”, sostuvo Carlos Petroni, quien declaró en una de las últimas audiencias testimoniales del juicio
El juicio tiene como acusados a los abogados y ex miembros de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) Eduardo Salvador Ullúa y Oscar Héctor Corres. Ambos llegaron al debate oral acusados de conformar una asociación ilícita y el primero además por ocho homicidios cometidos en la antesala del Golpe cívico militar de 1976.
A partir de las preguntas del fiscal general Pablo Ouviña, Petroni relató parte de su historia, que lo tuvo como coordinador sindical del PTS en la década del 70. Durante todo su relato, dijo que el accionar de la CNU estuvo acompañado de otras organizaciones como la Juventud Sindical Peronista (JSP), “elementos dispersos de la CGT y algunas personas que venían del Comando de Organización”. “Tenían una alianza orgánica”, señaló.
Para el testigo, la CNU “fue una organización política ideológica que se transforma en una maquinaria parapolicial para eliminar enemigos, para conquistar y preservar el poder».
Durante la audiencia, contó Petroni que se cruzó en el año 1983 con José Luis Piatti, quien integraba la organización. En aquel encuentro contó que Piatti le confesó que había decidido no participar del ataque que sufrió Petroni en el 74 porque lo conocía. Y también dialogaron sobre el velatorio de Ernesto Piantoni –quien fuera líder de la CNU y a partir de su asesinato se planificó la venganza del 5×1, de acuerdo a la sentencia del primer juicio sobre integrantes de la organización-. “Habían venido todos; todos los que podían venir, habían venido”, señaló Petroni que le contó su conocido de la juventud.
“Fue una organización política ideológica que se transforma en una maquinaria parapolicial para eliminar enemigos, para conquistar y preservar el poder, y después empezó a degenerar hacia intereses personales, financieros, alejados a una galaxia de los inicios de la organización”, remarcó Petroni.
Los acusados en Mar del Plata
Al día siguiente del velatorio de Piantoni -donde se había jurado la venganza del 5×1 y esa misma madrugada fueron asesinados Enrique Pacho Elizagaray, su tío y sus primos, y el médico Bernardo Goldemberg- Petroni estuvo en Mar del Plata y vio reunidos en el Hotel Argentino –situado sobre la calle Belgrano a una cuadra del Casino Central -a miembros de CNU entre los que identificó a Corres, Fernando Federico Delgado y Raúl Viglizo sentados en el hall.
“Sabíamos que había llegado gente de Buenos Aires”, sostuvo. Y no sólo argumentó sus dichos con aquella charla con Piatti, sino que reveló que “todo partido político de Mar del Plata mandó gente al velatorio o las inmediaciones”.
De acuerdo al relato de sus compañeros, en la sala velatoria estuvieron Corres, “quien no tenía asiento en la ciudad pero vino”; otros de La Plata también llegaron como “el manco” Fernández Rivero, y había dirigentes sindicales. De la CNU local también ubicó en el lugar a Ullúa, Delgado, Viglizo y Roberto Coronel.