El jefe comunal firmó un decreto suspendiendo la autorización hasta que se expidan las áreas técnicas competentes. No obstante se dispuso la continuidad de la tramitación ante la secretaría de Obras del municipio.
El exintendente Carlos Arroyo firmó la noche antes de dejar el poder un polémico decreto mediante el cual autoriza a la empresa “Playa Azul” la construcción de un boliche bailable en las cocheras de Playa Grande.
La polémica iniciativa está siendo analizada por el Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenas e incluso el propio Arroyo fue denunciado penalmente por el empresario Sergio Goransky, concesionario de balnearios en Playa Grande.
En conferencia de prensa, luego de jurar como intendente, Guillermo Montenegro confirmó que se estaba analizando el decreto y que era muy factible que se dejara sin efecto.
Finalmente esta mañana el jefe comunal firmó un decreto Nº 3283 mediante el cual suspende lo firmado por Arroyo, hasta tanto se expidan los áreas técnicas competentes. Al mismo tiempo se dispuso la continuidad de la tramitación del polémico expediente ante “las autoridades naturales” de la secretaría de Obras.
El polémico acuerdo firmado entre el intendente Carlos Arroyo y Playa Azul SA (concesionaria de la cochera Playa Grande), admite justamente la construcción de un boliche bailable en esa cochera y a cambio la empresa deberá realizar obras de “interés social” tanto en la UTF como fuera de ella, por un valor cercano a los $80 millones.
Una de esas obras es la construcción del “Centro Municipal de Veterinaria y Zoonosis” en Laguna de los Padres.