La senadora provincial apuntó contra la decisión de Montenegro de retomar la Intendencia tras diez meses de licencia y cuestionó que sus movimientos políticos personales terminen condicionando el rumbo de Mar del Plata. Además, vinculó su regreso con las disputas internas entre el PRO, la UCR y La Libertad Avanza de cara al escenario político del próximo año.
La senadora provincial Fernanda Raverta difundió una carta dirigida a los vecinos de Mar del Plata y Batán en la que cuestionó el regreso de Guillermo Montenegro a la Intendencia y puso en duda los argumentos utilizados para justificar su decisión.
Bajo el título “Mar del Plata no puede ser un plan B”, la dirigente de Unión por la Patria sostuvo que Montenegro decidió dejar la ciudad para intentar avanzar en un proyecto político dentro del gobierno de Javier Milei, aunque optó por pedir licencia y conservar la posibilidad de regresar.
“Cuando Montenegro decidió abandonar Mar del Plata en su aventura personal para intentar ser ministro del gobierno libertario de Milei, no renunció a la Intendencia. Pidió licencia y se guardó una carta ‘por si las cosas no salían de acuerdo al plan’”, afirmó Raverta.
En ese sentido, cuestionó el argumento de que el regreso del intendente en licencia esté relacionado con un supuesto fracaso de la gestión de Agustín Neme. Para Raverta, Neme formó parte del gobierno anterior y mantuvo al mismo equipo y proyecto político, por lo que consideró que las dificultades actuales también deben ser vinculadas con la gestión de Montenegro.
“La inseguridad no apareció ahora. Los indicadores ya venían empeorando cuando Montenegro decidió irse”, sostuvo la senadora, quien consideró que ese factor no alcanza para explicar su regreso.
Raverta planteó entonces que la decisión estaría vinculada con el escenario político de cara al próximo año y con las disputas entre el PRO, la UCR y La Libertad Avanza.
Además, marcó una situación que, según señaló, se repite con la banca en el Senado bonaerense. “Montenegro tampoco renunció ahora al Senado. Como cuando se fue de la Intendencia, otra vez pidió licencia”, remarcó.
Finalmente, la senadora sostuvo que los movimientos políticos de Montenegro terminan condicionando a la ciudad y cerró su carta con una definición que sintetizó su cuestionamiento: “Gobernar Mar del Plata no puede ser un plan B”.