El dueño de Fénix Entertainment Group se incorporó a Minella Stadium SA y encabezará la nueva etapa de la concesión del estadio José María Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque de los Deportes. El cambio llega luego de meses sin obras, fuertes cuestionamientos y una investigación judicial sobre el proceso.
La privatización del estadio José María Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes tendrá un cambio de rumbo. Después de meses marcados por la falta de avances y las críticas a la concesión impulsada por el gobierno del hoy senador provincial en licencia, Guillermo Montenegro, el empresario Marcelo Fígoli desembarcó en Minella Stadium SA con el objetivo de hacerse cargo del proyecto y reencauzar una iniciativa que quedó prácticamente paralizada.
El ingreso del propietario de Fénix Entertainment Group ya fue formalizado entre las partes y en las próximas horas se completará la presentación de la documentación ante el Municipio para oficializar la nueva estructura de la empresa concesionaria.
La decisión representa un reconocimiento implícito del fracaso que tuvo la primera etapa de la privatización. Aunque la adjudicación fue presentada como una inversión histórica para recuperar uno de los principales escenarios deportivos de Mar del Plata, el paso de los meses dejó un balance muy distinto: las obras nunca comenzaron, el deterioro del Mundialista continuó y la única actividad visible fueron algunos recitales en el Polideportivo, un espacio que ya se encontraba en condiciones de recibir espectáculos antes de la concesión.

La situación se agravó por los inconvenientes que atravesó una de las firmas brasileñas vinculadas al grupo original, mencionada en una investigación judicial en su país, lo que terminó demorando la ejecución del plan de inversiones comprometido.
En paralelo, la concesión también quedó bajo la lupa de la Justicia local. El fiscal Juan Manuel Pettigiani impulsó una denuncia para que se investiguen posibles irregularidades en el proceso licitatorio y en la capacidad del grupo adjudicatario para afrontar la inversión anunciada.
Con la llegada de Fígoli, desde el Ejecutivo buscan darle una salida a un proyecto que se había convertido en uno de los mayores dolores de cabeza de la gestión. El empresario lidera un conglomerado con fuerte presencia en el negocio del entretenimiento, los medios de comunicación, el deporte y la organización de grandes eventos, y ahora tendrá la responsabilidad de reactivar un plan que prometía una inversión cercana a los 40 millones de dólares para recuperar el complejo deportivo.
Mientras el Municipio asegura que el cronograma de obras será redefinido y que también se potenciará la realización de espectáculos, el desafío será demostrar con hechos que la privatización puede dejar atrás los anuncios incumplidos y comenzar, finalmente, con la recuperación del principal escenario deportivo y cultural de Mar del Plata.